martes 21 de septiembre de 2021 - 4:30 PM

Los gatos también tienen ángeles

La docente Sandra Fontecha y su colega, Marisol Rey, se unieron para crear un refugio para gatos (y algunos perros también) que busca atenderlos en casos graves, cuidarlos y, por supuesto, encontrarles un hogar.
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Los gatos tienen, por lo general, personalidades fuertes.

Justo cuando algún amante de los gatos piensa que este nuevo amigo será tranquilo, el pequeño felino está escondiendo en realidad un espíritu curioso, independiente -aún si es cariñoso- y testarudo que expresa lo que quiere, cuando lo quiere y, si pudiera, diría hasta cómo lo quiere.

Su magia es grande, sin embargo, y muchos sucumben a sus encantos. Otros, lamentablemente, los abandonan y maltratan.

Es común escuchar cómo en algunos lugares, como en el “parque de los gatos” en Bucaramanga, algunas personas han decidido prender fuego al terreno sin tomar en cuenta la vida de los animales y sin pensar o negociar otras soluciones.

Día a día se ven camadas de cachorros gatunos abandonados o de pequeños felinos atropellados. Hasta finales de 2020 se calculaba que había ocho mil animales en situación de calle en la ciudad.

En este contexto, y con un corazón lo suficientemente grande como para tomar cartas en el asunto, a mediados del 2019 “surge la propuesta desde Marisol de detener un espacio donde pudiéramos llevar los gaticos que encontráramos en condiciones de abandono, de maltrato. Nos conectaba el amor hacia los gatos. En julio arrendamos una parcela y ahí empezamos a trabajar”, cuenta la docente Sandra Fontecha sobre su asociación con su colega Marisol Rey.

Ambas se han convertido en verdaderos ángeles de los felinos. Si bien es cierto que tienen nueve vidas, también es verdad que algunos humanos se dedican de manera atroz a terminar con ella. Sandra y Marisol se encargan de darles una mano con la esperanza de que sea posible darles, también, una vida más.

Sandra y Marisol, que no quieren revelar el lugar donde se encuentra la parcela para evitar que les dejen allí animales en abandono, se dieron a la labor de organizar una especie de quioscos donde los gatos pudieran permanecer resguardados del frío.

“En el camino se nos han ido cruzando algunos casos de perritos, algunos los hemos dado en adopción, otros por sus condiciones de salud y por la edad avanzada se han quedado con nosotras. En este momento tenemos 10 perritos y aproximadamente 40 gatos”, cuenta Sandra.

La idea del refugio de Sandra y Marisol comenzó con los gatos, pero los perros, siempre amistosos, lograron colarse en este lugar.

Sin embargo, y a pesar de todo su amor, deben reconocer que Sandra y Marisol están en el límite de su capacidad.

“Nuestra intención no es tener 100 gatos, ni mucho menos, porque lo que nos interesa es tenerlos bien. Por supuesto que los gaticos que podemos los damos en la opción y se esterilizan y hay algunos que ya, porque son gatitos viejos o tienen una condición de salud particular, pues sabemos que nadie los va a adoptar, entonces se quedan con nosotras”, explica Sandra.

Su refugio es una iniciativa personal, una acción que nace de un amor profundo por los animales y que nos obliga a reflexionar sobre cuánto hacemos por ellos.

“Es nuestra contribución como ciudadanas al cuidado y protección de los animales”, dice Sandra.

Y agrega que en esta labor evitan al máximo exponerse en redes sociales porque les preocupa lo que suele pasar con aquellos sitios que son refugios hogares de paso: les botan los animalitos.

A Sandra y Marisol les interesa generar acciones de conciencia frente al cuidado de los animales, por lo que hacen una acompañamiento orientado a este fin cuando dan en adopción a algún felino.

Sandra Fontecha con algunos de sus queridos animales rescatados. La acompañan dos de los voluntarios del refugio. Foto: suministrada/VANGUARDIA
Sandra Fontecha con algunos de sus queridos animales rescatados. La acompañan dos de los voluntarios del refugio. Foto: suministrada/VANGUARDIA

“Hemos encontrado veterinarios que son los que nos apoyan frente a los casos que nosotras atendemos porque si hay algo que para nosotras es importante es no exceder la capacidad de animalitos que podemos tener para poder atender de manera efectiva las necesidades en cuanto a comida y atención veterinaria”, explica Sandra.

Sin embargo, también han encontrado personas que, lamentablemente, se han opuesto a su labor.

Es por eso que, como ciudadanos, es importante rodear estas iniciativas que, evidentemente, nos inspiran a ser mejores seres humanos apoyando también, con la misma pasión y entrega a los animales.

No importa cuántos inofensivos arañazos reciba: un “michi” es un “michi” y querrán siempre ser libres y, eso sí, como todos los animales, incluyéndonos, querrán ser amados y cuidados.

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Paola Esteban

Comunicadora social - periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Desde 2005 hace parte del equipo de Vanguardia, trabajando en crónicas y reportajes premium, los cuales se enfocan en temáticas culturales, población Lgbt, y mujer y género.

Ganadora de un premio Luis Enrique Figueroa en 2007 con ‘Aquí estamos pintados’ y un premio CPB con ‘Diario de una bulimica’ en 2008.

@paola_esteban

Besteban@vanguardia.com

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