Como en una vieja pesadilla, terminaron las vacaciones. Y de esa temporada, además de los buenos recuerdos y las fotos del paseo, es muy posible que nos hayan quedado algunos kilos de más que no deseamos lucir en el trabajo...

Publicado por: Revista Nueva
¿Se le acabaron las vacaciones y ahora nota que la ropa que usó en noviembre pasado ya no le queda ahora, cuando acaba de regresar al trabajo? ¿El bacanal gastronómico de fin de año la dejó algo pasada de kilos y además eso le molesta ahora? No se preocupe, que como en los años anteriores, esas reflexiones no la llevarán a una solución diferente que a hacer dieta y ejercicio.
Así que más vale no perder tiempo y materializar el propósito de enero 2012 haciendo algo por su figura que, con los viajes y los excesos de comida, se redondeó.
El primer paso de este proceso es muy importante: debe empezar siendo consciente de que las calorías que ingirió a lo largo de las semanas sabáticas no se irán como por arte de magia en unos cuantos días. Es más sano tener metas realistas que se fundamenten en una dieta equilibrada y en una rutina de ejercicios cardiovasculares.
Porque desafortunadamente, según los expertos, no hay dieta que por sí sola baste para modelar la figura. Así que lo más realista sería pensar primero en cuánto tiempo le puede dedicar a una actividad física complementaria y, que según el dato, equilibre la ingesta de calorías.
Es fundamental tomar mucha agua, frutas y verduras. Este hábito no solo logrará que su cuerpo reciba vitaminas y minerales sino que las toxinas almacenadas se liberarán, ayudándola a sentirse mejor.
Un buen comienzo
Si su experiencia con las dietas no ha sido grata y ya fue víctima de aquellas que la hicieron perder peso para ganar luego el doble, es importante que tenga unas nociones generales sobre cómo funciona su cuerpo.
La ambición de perder kilos rápidamente no siempre está bien direccionada, pues según estudios médicos, los periodos ideales para reducir tallas son de 2 a 6 meses, que es más o menos el tiempo en que se regula la memoria metabólica que lleva a un mantenimiento del peso a largo plazo.
Aún así, hábitos saludables como los siguientes la ayudarán a sentirse y verse mucho mejor:
1. Trate de comer cinco veces al día sin perder de vista que los horarios en que lo haga sean siempre los mismos. De esta manera no solo logrará llegar con menos hambre a la siguiente comida, sino que mantendrá activo su metabolismo.
2. La fibra es indispensable para el tránsito digestivo. Por eso comer cereales, legumbres y frutos rojos la saciarán mientras regulan su metabolismo.
3. Coma lentamente. Masticar bien la comida le ayuda a su estómago a digerir mejor los alimentos y hace que los nutrientes se absorban más. Así se sentirá satisfecha rápidamente.
4. Los platos fuertes siempre se deben acompañar con vegetales o fruta. Las papas fritas no le ayudarán ni a su figura ni a su salud.
5. Dormirse y levantarse temprano evitará el estrés y le dará más energía. Recuerde que el cuerpo no se alimenta solo de comida.
6. Caminar es una excelente alternativa, lo puede hacer con frecuencia a lo largo del día. Su estado de ánimo y circulación mejorarán notablemente.
Kilos menos
Si comenzó el año con notable determinación y necesita tomar medidas que sean proporcionales al tamaño de sus curvas, existe una gama de rutinas alimenticias que aseguran arrojar buenos resultados. Recuerde sin embargo preguntar primero a su médico o nutricionista, pues cualquier dieta sin control de un especialista representa cierto nivel de riesgo para la salud.
“El problema con las dietas es que no existe una genérica. La mayoría de ellas tienen una restricción demasiado fuerte. Se olvida que el cuerpo necesita tiempo, paciencia y persistencia. Algunos regímenes logran metas a muy corto plazo, pero casi siempre con unas consecuencias muy altas; es decir, a costa de la malnutrición”, afirma el doctor Hugo Javier González, médico esteticista.
También es importante que identifique los factores culpables de haberle hecho subir de peso. Muchas veces, la retención de líquidos hace que lo que no está tan rellenito adquiera una proporción mayor.
Si cree que esta es la razón, asegúrese de comer alimentos ricos en potasio y diuréticos como alcachofas, apio, coles, piña, melón, sandía, pera y manzana. Además, es necesario que modere el consumo de sal, carnes rojas y azúcar refinado.
No tome medicamentos para tratar la retención de líquidos a menos que ya esté bajo vigilancia médica. Prefiera consumir té verde o infusiones de salvia y cola de caballo; las tres son elementos naturales que le ayudarán a tener éxito.
Al desayuno puede comer cereal integral y tomar jugo de naranja o un té verde; a media mañana, una pera y una infusión de salvia bastarán; en el almuerzo no puede faltar la proteína, por eso 150 gramos de pescado, acompañado de 200 gramos de verdura hervida y arroz integral será perfecto; en la cena repita verduras y pescado, esto ayudará a mantener su masa muscular.
Toxinas, ¡fuera!
Si el propósito de alimentarse bien trasciende el deseo de lucir bonita, los siguientes alimentos permiten nivelar la cantidad de toxinas en la sangre:
- Berenjena: las antocianinas que contiene y que definen su tono morado, son portadoras de una excelente acción antioxidante. Esta hortaliza estimula el hígado y la vesícula, por lo que ayuda en la digestión de las grasas, lo que a su vez, permite reducir peso.
- Calabacín: además de ser diurético y depurativo es fácil de digerir por su contenido de fibra, este componente permite regular la digestión.
- Cerezas: favorecen la depuración, pues son ricas en fibra y potasio.
- Pimentón: muy rico en vitamina C, es un poderoso antioxidante que le ayuda a su cuerpo a estar más joven. Crudo conserva todas sus vitaminas.
- Piña: Contiene una enzima llamada bromelina que la hace especialmente digestiva. Su elevado nivel de minerales le otorga propiedades diuréticas.
- Sandía: es un excelente desintoxicante. A pesar de su dulce sabor, esta fruta contiene muy pocas calorías, ya que es pobre en azúcares. Comer dos tajadas generosas equivale a tomar un vaso de agua.
- Tomate: es una fuente de maravillosas bondades. Allí abundan vitaminas como la A y la C; también es diurético, laxante y antioxidante.

















