Los íconos de la cultura cartagenera sacados de las postales se pasean por diferentes repisas mundiales, llevándoles a los extranjeros nuestro “sabor” colombiano. Álvaro José Emiliani, el responsable.

Publicado por: María Alejandra Rodríguez B.
Con la idea de mostrar que la creatividad no es tan costosa y de rescatar poco a poco esas personalidades colombianas que según él empezaron a ser relegadas a “souvenirs de poca monta”, el diseñador cartagenero Álvaro José Emiliani creó AlviPop, una propuesta llena de color y sabor cartagenero que tiene como materia prima la cerámica, el barro y el yeso, y que refleja las nuevas tendencias del arte a partir de elementos emblemáticos y tradicionales.
“AlviPop es mi vía a un arte pret a porter. Es un movimiento que revitaliza el circuito de artistas colombianos con una propuesta apoyada en colores vivos que, gracias a los contrastes, proyectan una imagen vanguardista”, asegura Álvaro, quien ha convertido a las palenqueras y a las India Catalina en importantes obras de arte apetecidas en países como Francia, Estados Unidos e Inglaterra.
Para este joven diseñador, su marca -que tiene como sede principal Cartagena-, se convirtió en un proyecto laboral que no ha dejado de sorprenderlo. “Fue un proceso paralelo a todo lo que soñaba hacer”, dice. Y asegura que sus obras nacieron de una tarde de inspiración combinada con las bases que adquirió para lograr un proceso creativo durante su formación en Diseño y Mercadeo de Moda en Bogotá y Londres.
¡Divino color!
Su punto de inicio fue la figura de la India Catalina o como él la titula, Catalina Huffman, una figura que nació de una visita a un San Andresito, en una tarde de calor y ‘desparche’ en Cartagena.
“La historia de la india es una historia actual, y si bien no se convirtió en billete como La Pola, la convertí en una identidad AlviPop. La hice para mí, pero cuando mis amigos la vieron, su popularidad creció y creció”.
Y fue creyendo tanto en ese nuevo concepto y en esa aceptación, que se involucró en el sistema de ferias de artistas independientes, sin pensar que de las ferias pasaría a stands de siete ciudades del país, de la técnica artesanal a acabados de lujo y, sobre todo, de Colombia para el mundo.
“Las personas se identificaron con mi perspectiva y creo que ese ha sido el éxito. Cada una de mis piezas encuentra su dueño, por más exótico que suene. Ninguna de las personas que adquiere un AlviPop se lleva lo que tengo en mente, o lo que pretende encontrar; todos se encuentran a sí mismos”.
Pero la cosa no paró allí. Cuando más se ‘encarretaba’ con la forma de la India, pensó en su antítesis de silueta: la robusta, sensual y efervescente palenquera. “La Palenca AlviPop viene de las casualidades y encuentros que me trajo Catalina Huffman. Buscando producción y formas, encontré la oportunidad de vincular a mis filas a una de las formas más representativas de mi ciudad: la palenquera”.
Y fue esa mujer, ícono admirable, cuyo sabor va mas allá de las frutas y su color más allá del de su piel, que junto con propuestas como Catalina Huffman y alcancías en formas animales, dio oficialmente la marcha a un estilo que no solo es reconocido por sus ventas alrededor del mundo, sino que ha llegado a ocupar privilegiados puestos en las estanterías de importantes diseñadores, curadores de arte, fotógrafos y arquitectos de todo el mundo.
No es para menos. Además de su hermosura, de su cautivadora majestuosidad y de la mezcla de materias primas artesanales, estas originales obras de arte también son intervenidas con materiales como acrílicos, disparos de gel, apliques de piedras semipreciosas y hasta cristales Swarovski. ¡Íconos sacados de postales que inundaron a todo el mundo!














