Revista Nueva
Sábado 01 de septiembre de 2012 - 10:32 AM

Sobre la anorexia, la obesidad… y otros demonios

Desde que los científicos pueden ver la actividad cerebral a través de imágenes, las investigaciones sobre enfermedades como la anorexia y el trastorno dismórfico corporal se han enfocado en el funcionamiento de los neurotransmisores. La dopamina es una de las sustancias asociadas a estas condiciones y a otros problemas como las adicciones.

Sobre la anorexia, la obesidad… y otros demonios (Foto: REVISTA NUEVA)
Sobre la anorexia, la obesidad… y otros demonios (Foto: REVISTA NUEVA)

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Publicado por: REVISTA NUEVA

El cuerpo humano funciona como un laboratorio ambulante. Somos producto de innumerables reacciones químicas, relacionadas de una forma tan íntima, que cualquier anomalía puede influir en otros procesos.  Por eso, es el cerebro el encargado de dirigir todos los trabajos que se realizan en dicho laboratorio. Y así como las cicatrices resultan de las heridas, lo sucedido en el organismo deja huella en este órgano.

Se puede decir que como seres humanos, poseemos una estructura cerebral bastante similar. Solo en casos de alteraciones graves como traumas craneoencefálicos o hematomas, los cambios que se producen en el cerebro pueden ser evidentes. Pero en términos generales, incluso hablando de personas con padecimientos  psiquiátricos, la morfología cerebral es bastante similar. Lo que se ha podido ver es que en casos como la anorexia o el trastorno dismórfico corporal, el daño estaría relacionado con la producción “anormal” de sustancias como la dopamina.

“La liberación de algunos neurotransmisores efectivamente altera el comportamiento. Entonces algunos de ellos, como la adrenalina, la serotonina y la dopamina, guardan relación con trastornos alimenticios (anorexia y bulimia) y con el trastorno dismórfico corporal. No es que el cerebro sea diferente, las sustancias que se están liberando en este son las que cambian con ese tipo de enfermedades. En el caso de la dopamina, por ejemplo, se relaciona con ideas que tienden a quedarse de manera permanente en el cerebro”, explica el doctor Mario Danilo Parra, médico psiquiatra de la Universidad del Bosque y director de la Asociación Colombiana de Psiquiatría.

Según nuestro asesor, esta es una característica fundamental en las personas que sufren anorexia, trastorno dismórfico y bulimia. Ninguno de ellos puede evitar pensar que su imagen es inadecuada, pues tienen una idea permanente y equivocada de ellos mismos.

Por eso, los tratamientos con estos pacientes son tan difíciles, pues sin importar qué tan grandes sean los esfuerzos médicos y familiares, la visión errada sobre su cuerpo persiste, prolongando conductas dañinas, nacidas de la dificultad para dominar las emociones.

¿Problemas con el Sistema de Recompensa?

Para hablar sobre este tema, primero debemos tener en cuenta la recomendación del doctor Parra, quien manifiesta que no se ha encontrado aún una causa avalada por toda la comunidad científica. “Lo que sé, es que se han elaborado diferentes hipótesis sobre cuál puede ser la causa de esos trastornos y todavía no hay nada concluyente. Por ejemplo, se ha visto que ante algunos estímulos (sustancias o emociones), se liberan cantidades importantes de dopamina en el Sistema de Recompensa del cerebro.

Esa liberación produce una gran sensación de placer al fumar, al ingerir alcohol, sustancias ilícitas, al comer; en algunas personas, porque no podemos generalizar, la práctica de deportes extremos también la genera… Y al parecer, esa liberación de dopamina es además la razón de algunas adicciones”.

Si la producción alterada de este neurotransmisor permanece, o como lo diría nuestro especialista, “si el Sistema de Recompensa está encendido todo el tiempo, porque la persona busca placer permanentemente”, sí podría ocasionar cambios en esa parte del cerebro, sobre todo en la región prefrontal, encargada de controlar los impulsos.

Cuando no podemos controlarlos de manera adecuada, tendemos a actuar sin pensar bien las cosas. En el caso de la anorexia, por ejemplo, la persona intenta constantemente perder peso sin poder pensar bien en las consecuencias, entre ellas, la posibilidad de perder la vida.

“En Colombia y el mundo, la sociedad es cada vez más demandante de éxito, belleza y fama. Eso hace que estos trastornos sean más frecuentes, incluso que en el pasado, porque la misma cultura está obligando a la gente a que alcance unos niveles de exigencia muy altos, considerados en muchos casos… absurdos”.

Esos niveles de exigencia -entre otros motivos- pueden aumentar la ansiedad, una de las vías por las que se llega a la obesidad mórbida, enfermedad que a pesar de no considerarse como un trastorno psiquiátrico, en algunos casos obedece a factores mentales. “Hay una gran cantidad de factores que la pueden producir: orgánicos, desórdenes hormonales, problemas en la glándula tiroidea, factores genéticos; pero también puede ser que la persona presente conductas permanentes de ingerir alimentos inadecuados, buscando disminuir situaciones de ansiedad o de tristeza”.

En el caso de los trastornos mentales, las causas pueden ser variadas, y aunque ya es bien sabido que en cuestiones humanas no se debe generalizar, algunas veces estas se pueden encontrar en el interior de la familia. “En el caso de la anorexia y del trastorno dismórfico puede influir la posición de aquellas familias en las que la belleza es la prioridad y los niveles de exigencia son muy grandes; aquellos hogares donde escasea el diálogo con los hijos o en los que no se les presta atención.

Estas causas –continúa el experto- pueden predisponer a la persona a presentar varias condiciones, pero son solo uno de los factores, porque también se han encontrado justificaciones genéticas y ambientales. Un ejemplo de estas últimas son los medios de comunicación, que venden los ideales de belleza y éxito de los que hablamos anteriormente”.

Esté alerta con la anorexia

Como ya lo dijimos, en este trastorno hay una alteración en la imagen que la persona tiene de sí misma. En ese caso, la anomalía genera una restricción en el consumo de alimentos, pues por más delgado que esté quien la padece, evitará al máximo ganar peso.

“Por mucho tiempo este trastorno guardó relación con las mujeres. Parecía que eran las únicas en padecerlo, pero ahora se sabe que los hombres también pueden sufrirlo. Una de las primeras manifestaciones en ellas es la amenorrea (ausencia del periodo menstrual). Este hecho es muy preocupante, sobre todo en las jóvenes, pues esa alteración es producto de un cuadro de desnutrición tal, que podría llevarlas incluso a la muerte”.

Como están convencidas de su gordura, a menudo los esfuerzos para que coman son en vano. Por eso harán lo posible para evitarlo, como darles los alimentos a sus mascotas o esconderlos en algún lugar donde nadie los vea.

“El tratamiento tiene dos ejes grandes: el primero, busca que las ideas recurrentes desaparezcan. Y otro, el manejo sicoterapéutico. Dentro de este hay una gran cantidad de opciones, pero quizá la de mayor resultado es la Terapia Cognitivo Conductual.  La gran recomendación para las personas que la sufran es que busquen ayuda en un profesional. El médico debe tener una especialización en Psiquiatría y además poseer un conocimiento muy amplio en anorexia, pues es un padecimiento muy grave”, asegura el doctor Parra.

La Terapia Cognitivo Conductual, como cualquier otra, busca primero entender al paciente. Además, analiza la conformación de su familia, de dónde proviene, cómo fue su periodo de formación en el colegio, qué experiencias positivas ha tenido. Todos estos datos son muy importantes para orientar el tratamiento, pues aquí no solo se le hace seguimiento al paciente, también a la familia y a su entorno.

¿Ve a otra en el espejo?

La persona que padece Trastorno Dismórfico Corporal no solo posee una imagen distorsionada de sí misma; además, ese malestar guarda relación con alguna parte de su cuerpo. Por ejemplo, el aspecto de la nariz. Cualquier otra parte del cuerpo le genera inconformidad, muy a pesar de lo que los demás puedan pensar.

“Estos pacientes visitan con frecuencia a los cirujanos plásticos, pues nunca están conformes con su aspecto corporal así se hagan cirugía tras cirugía. Pero más allá de sufrir una lesión en la región occipital -encargada de la visión-, esta distorsión se produce por una alteración conjunta en el cerebro”.

De la misma manera en que comparte ciertas características con la anorexia, el tratamiento para este extraño mal es muy parecido. Pues aunque se tratan de diferente forma las causas, también se utilizan medicamentos y la Terapia Cognitivo Conductual.

Cuando la obesidad obedece a la ansiedad

Asegura nuestro asesor que “si vemos lo que pasa en la mente de algunas personas con obesidad mórbida, encontramos una dificultad para manejar situaciones, ya sean familiares, económicas o afectivas. Las personas que no pueden manejar la ansiedad producto de estas situaciones tratan de buscar maneras de hacerlo. Algunas escogen el alcohol o el cigarrillo, otras la comida para disminuir dicha ansiedad”.

Cuando la persona se da cuenta que está comiendo fuera de horas o que su peso aumenta desmedidamente, lo primero que debe hacer es consultar al médico para descartar cualquier desorden metabólico u orgánico. Cuando se llega a la categoría de “obesidad tipo tres”, podemos hablar de obesidad mórbida. Una condición bastante peligrosa, pues las enfermedades asociadas a ella son crónicas y hasta mortales. Dentro de las más comunes se encuentran la hipertensión arterial,  el accidente cerebrovascular, el infarto del miocardio y la diabetes. ¿Necesita más razones para cuidar su peso?

Aunque los tratamientos se ajustan a cada paciente y la visita al médico es irreductible, encontramos que para tratar esta enfermedad se deben cubrir varios flancos.

La prioridad es perder el exceso de peso de una manera gradual. Para ello, se diseña una dieta hipocalórica, una rutina de ejercicios –en los que no se comprometan las articulaciones, como la natación- y varios encuentros con el sicólogo para ayudar en la recuperación de la autoestima y solucionar otras problemáticas relacionadas con esta.

Generalmente y si el paciente no presenta contraindicaciones, a lo anterior se le adiciona el uso de medicamentos. Incluso si no se obtienen los resultados esperados, se puede recurrir al balón intragástrico.

La última opción es la cirugía bariátrica, un tratamiento con indicaciones muy precisas. Tanto, que solo es usada cuando todo lo anterior no ha surtido el efecto esperado. Aún así, el comité médico debe analizar la historia clínica del paciente, ver qué complicaciones y riesgos puede correr y determinar si es una solución viable.

Publicado por: REVISTA NUEVA

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