sábado 16 de abril de 2016 - 8:53 AM

Manuela González, “Ayudar es la fórmula para encontrar la felicidad”

Hace algún tiempo, su profesor de salsa le habló de un proyecto que llevará agua a tres comunidades de La Guajira. De inmediato, la actriz pensó en cuál sería su propio aporte. Pero en el camino hubo algunos contratiempos. Y esa experiencia le enseñó que “la transparencia es fundamental para no generar esa sensación de ‘para qué ayudo si todo se lo roban’.

En nuestro país, las fundaciones sociales toman cada día más fuerza; estas organizaciones sin ánimo de lucro generan un impacto social que indiscutiblemente le aporta al crecimiento y al desarrollo de las comunidades más vulnerables. Sin embargo, cuando el manejo de los recursos no es el adecuado, se alimenta la desconfianza de quienes las apoyan. La sociedad necesita personas, empresas y grupos organizados convencidos de que la ayuda equitativa y transparente contribuye a la construcción de los sueños de las poblaciones favorecidas, logrando hacerlas incluyentes y felices.

Esta historia gira alrededor de las barreras que se presentan cuando se trata de ayudar a comunidades vulnerables. En Colombia, aliarse para darle la mano al más necesitado es complejo, porque materializar las buenas intenciones implica un alto grado de responsabilidad, información y compromiso. En nuestro país, muchos personajes públicos tienen la voluntad de vincularse a programas de responsabilidad social y sin embargo pocos se ponen la tarea de asegurarse que los recursos estén encaminados realmente a beneficiar obras sociales.

La difícil situación que actualmente vive La Guajira hizo que las organizaciones se movieran y emprendieran acciones para ayudar a las rancherías en el área de la educación, en la puesta en marcha de proyectos productivos y un buen número de asistencias que al final buscan suplir las necesidades de las comunidades asentadas en ese departamento.

Pues bien, nuestra invitada de portada, la actriz Manuela González, tuvo la oportunidad de conocer un proyecto llamado Mi reto por La Guajira, liderado por la Fundación Laboratorio Urbano, el cual tiene como objetivo llevar treinta toneladas de agua a tres comunidades de esa zona del país.

Manuela se enteró de la fundación a través de una academia de baile donde, desde hace algún tiempo, se forma como bailarina de salsa profesional. A partir del momento en que su profesor le contó sobre el proyecto, ella quiso hacer su propio aporte.  “Empezamos con una lluvia de ideas –recuerda-, hasta llegar a la conclusión de que el comienzo de Mi reto por La Guajira sería una presentación de salsa por parte de la academia, con el fin de recaudar fondos para la fundación”.

En principio, esta iniciativa social arrancó con una articulación entre el Laboratorio Urbano y otra organización que ya estaba trabajando en las rancherías. Sin embargo el vínculo se rompió, pues el impacto que iban a alcanzar con esa relación entre las dos entidades no sería el esperado; a la larga, la idea principal de la fundación era poner en marcha un proyecto que perdurara en el tiempo y supliera las necesidades de las personas que iban a recibir la ayuda.

“Esta comunidad ya contaba con carrotanques que le suministraban agua. Después de conocer esa información, la fundación decidió buscar otra ranchería en la cual pudiera lograr mayor impacto. En estas iniciativas hay que involucrarse para saber a quién y cómo ayudar. Definitivamente no son buenos los teléfonos rotos ni los intermediarios. Y aunque tome más tiempo, las cosas se deben hacer directamente”.

Manuela -y por supuesto, la fundación que puso en marcha el proyecto-, son conscientes de que la transparencia es fundamental no solo para llevar a feliz término las buenas acciones sino una forma de no poner en riesgo la credibilidad y la imagen de los contribuyentes de buen corazón que aportan a la construcción de país.

“No me quiero llevar el crédito de la fundación –asegura la actriz-. Simplemente soy una colombiana más que quiere aportar a las iniciativas serias que emprenden algunas personas. Esta es mi historia de Mi reto por La Guajira. Siempre es mejor buscar fundaciones serias y saber administrar las buenas intenciones”.

"Una clave: Cambiar la mentalidad"

A Manuela le queda la maravillosa herencia de haber conocido a personas pilas que siempre tienen ganas de trabajar por nuestro país sin lucrarse y sin querer figurar, solamente llevadas por el ánimo de crear entornos sostenibles, comunidades incluyentes y felices. La contribución a esta labor social de Manuela es una motivación que conduce a dejar un mensaje positivo de ayuda, con convicción de causa en la sociedad.

Pero más allá de lo que aparece a simple vista, la moraleja es informarse sobre las entidades antes de emprender actividades de apoyo. En este caso, nuestra protagonista conoció cada detalle del proyecto y de la fundación que decidió apoyar, razones suficientes para vincularse con sus aportes para las comunidades de La Guajira.

¿Por qué es tan difícil ayudar en Colombia?

En el país hay mucha prevención con respecto a los asuntos relacionados con dinero. Adicionalmente, por todo lo que históricamente nos ha tocado vivir, nos cuesta ponernos de acuerdo y más aún cuando se trata de hablar y actuar correctamente. Debemos cambiar la mentalidad de pensar individualmente. Y también creer y apoyar las iniciativas que ponen en marcha esos buenos proyectos que aportan y enseñan no solo a las comunidades beneficiadas sino a toda la sociedad.

¿Las fundaciones son un negocio?

En la vida puede haber de todo. Las fundaciones necesitan muchos recursos para subsistir, porque de aire no pueden vivir; todas las acciones que realizan también son un trabajo. No hay que hacer malas acciones para lucrarse, la clave es que estén bien estructuradas y para eso necesitan recursos, los cuales deben administrar adecuadamente.

Entonces… ¿qué es lo más importante al hacerse partícipe de una iniciativa de apoyo social?

La transparencia es fundamental para no generar esa sensación de “para qué ayudo si todo se lo roban”. Lo que me da tristeza con las acciones mal realizadas es que desmotivan enormemente a las personas que quieren ayudar y que están trabajando de manera seria.

¿Y qué hacer con los personajes públicos que únicamente quieren figurar?

Cuando la motivación es figurar, aprovecharse de las necesidades de los demás o no adquirir el compromiso, justamente no estamos contribuyendo a ayudar; esas energías cambian todo el panorama. Cada individuo adquiere sus propios compromisos, ayuda es ayuda. El problema es cuando los apoyos son momentáneos, únicamente para hacer una labor social, y no se piensa en la sostenibilidad de los proyectos con el paso del tiempo.

¿Cómo evidenciar la buena voluntad en hechos?

Lo primordial es escuchar esa voz interna, esa necesidad de hacer algo, es como una sintonía energética con el universo. Yo estoy feliz de aportar a esta fundación, cultivar y renovar las energías y engrandecer las pequeñas ideas. Siempre llega un momento de la vida en que uno busca la felicidad, nuevos retos y sueños. Y ayudar es la mejor forma de lograrlo.

¿Son las redes sociales una forma de contribuir con buenas acciones?

Las redes sociales, bien manejadas, son una plataforma que trae beneficios incalculables. Y lo curioso es que solemos ignorar el gran impacto que tienen. Conozco a muchas personas que trabajan por el medioambiente utilizando estos medios y no habría sido posible llegar a esas campañas si no fuera por ahí.

Me encanta cuando veo todas las buenas intenciones moviendo masas en pro de buenas causas. A las redes sociales hay que aprovecharlas para lo que valen la pena. Por eso, desde mis redes sociales, estaré apoyando la iniciativa de Mi reto por La Guajira, para que todos se vinculen, donen y apoyen a la fundación.

Desde tu faceta como empresaria, ¿qué tanto aporta la empresa en la construcción del país?

El solo hecho de generar empleo es maravilloso, esa es una gran satisfacción. Sueño con poder contribuir desde el desarrollo de proyectos que generen alto impacto social. Es necesario creer que en el mundo todavía quedan personas buenas, con ganas de salir adelante, de trabajar en equipo, de crear entornos sustentables con el tiempo; personas que quieren ayudar y también exaltar las capacidades de los demás. A ellos es a quienes debemos apoyar.

Así es mi reto por la Guajira

Las comunidades que recibirán la ayuda de Mi reto por La Guajira son tres y están ubicadas en la zona alta del departamento: Nazareth, el cerro La Teta y en la cabecera de Uribia. Hasta allá llegarán ocho personas en bicicleta que llevarán durante su travesía el agua que van a entregar a las rancherías. El proyecto está compuesto por tres etapas: la entrega de agua, el diseño participativo en educación y la generación de soluciones para la vitalidad del proyecto a largo plazo.

El objetivo principal de la fundación es ayudar a las rancherías, junto con cambios que generen grandes impactos replicables en otros lugares, siempre con el ánimo de que los proyectos sean sostenibles en el tiempo, amables con el medio ambiente y que aporten al desarrollo del país. 

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