sábado 12 de septiembre de 2015 - 9:18 AM

¿Sabe cuáles son los retos de los padres divorciados?

No hay una fórmula mágica para resolver las dificultades que emergen después del divorcio, pero sí es posible ayudarles a los hijos a transitar con más recursos por esta experiencia y a afrontarla de manera cuidadosa, sensible e inteligente.
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Muchas de las reacciones de los niños y jóvenes después del divorcio de sus padres se relacionan con el manejo que estos hacen sobre lo que implica en el día a día; temas como el manejo del dinero, las responsabilidades con el cuidado de los hijos, los permisos o las decisiones sobre la vida escolar, entre otros.

Cuando los conflictos no han sido resueltos, los padres muestran con frecuencia conductas como discutir delante de los niños y jóvenes, acusarse y culpabilizarse mutuamente, poner a los hijos como mediadores de los conflictos, desautorizarse o tratarse mal. Todas estas actitudes, que muchas veces los padres describen como inevitables,  generan en los niños cargas extra que les resulta muy difícil afrontar, causándoles angustia, ansiedad y frustración, y que ellos expresan a través de conductas como estar permanentemente inquietos, desatentos en clase, con pereza de hacer las tareas o agresivos con sus compañeros.

Entonces, ¿qué hacer?

La mayoría de los padres quisiera que esto no sucediera y su mayor preocupación es proteger a sus hijos de situaciones como estas; no quieren proporcionarles más sufrimiento del que ya les ha causado su decisión.

No hay una fórmula mágica para resolver las dificultades que emergen con el divorcio, pero sí es posible tener en cuenta algunos aspectos que ayudarán a la familia a transitar con más recursos por esta experiencia y a afrontarla  de manera cuidadosa, sensible e inteligente.

1. Permitirles a  los hijos que expresen sus emociones y ayudarles a entender los cambios que están atravesando. Cuando los niños no son capaces de compartir sus sentimientos, enfrentan una alta probabilidad de tener dificultades en el área emocional.

2. Son los adultos los encargados de resolver las eventualidades y problemas que se presenten. Esto incluye lo relacionado con su manutención, educación y custodia. Cuando los padres se encargan de estos aspectos liberan a los hijos de responsabilidades que no les corresponden.

3. Dar afecto, compañía y apoyo acordes a las necesidades de los hijos y a la etapa en que se encuentren. Recuerde que los niños asumen diferentes reacciones dependiendo de su edad, personalidad y circunstancias en las que se dio la separación.

4. A veces, llevados por la culpa, los padres tienden a darles a los hijos todo lo que pidan. Esta actitud les transmite a los chicos el mensaje de que sus padres sienten mucha culpa por lo que pasó y por esta razón ceden a sus exigencias o que no son capaces de ejercer control de otra manera.

5. Minimizar el conflicto y evitar que los hijos asuman posturas y posiciones frente a este, es una de las grandes labores de los padres.  Los acuerdos entre los miembros de la expareja son la mejor contribución para seguir apoyando, protegiendo y guiando a los hijos.

6. Mantener las reglas es una de las decisiones más importantes en este proceso. Independientemente de lo que cada uno considere, los niños necesitan vivir bajo una serie de reglas básicas y, aunque después del divorcio cada padre establecerá un hogar nuevo con pautas que se ajusten a sus necesidades, continuar con normas bien establecidas les proporciona estabilidad.

7. Comprender que para los hijos asimilar el divorcio de los padres toma tiempo y depende de muchos factores como la personalidad del niño, su edad y el lugar que ocupa en la familia. Tener empatía y comprensión con los hijos implica no presionarlos para que acepten fácilmente los cambios drásticos que ocurren en una separación.

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