Salud
Jueves 14 de junio de 2012 - 05:36 PM

Secuelas del ácido son para toda la vida

Los ataques con ácido no solo pueden dañar la capa superficial de la piel, sino que se pueden comprometer algunos tejidos grasos y musculares alrededor del área afectada.

Secuelas del ácido son para toda la vida (Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA.COM)
Secuelas del ácido son para toda la vida (Foto: Tomada de internet/VANGUARDIA.COM)

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Publicado por: COLPRENSA

Hace quince años Gina Potes perdió el rostro que heredó de sus padres, después de que un sujeto la agredió con ácido sulfúrico que corrió por su cuello, pecho y brazos. “Nunca supe quién fue, pero asumo que fueron celos o envidia porque me dijo: quien la mandó a ser tan bonita”.

Aunque solo hasta ahora los casos de mujeres atacadas con este tipo de sustancias altamente agresivas empezaron a visibilizarse, víctimas como Gina han vivido en silencio por años con el drama que implica tener un rostro y una piel que no volverán a ser los mismos.

En total se ha tenido que practicar 25 operaciones, dentro de ellas injertos con piel que le retiraron de la espalda, el antebrazo, y las piernas para tratar de darle forma y funcionalidad a su cara. Por fortuna el ácido no llegó a sus ojos, lo que hubiera comprometido su visión.

Detrás de todo su proceso de recuperación ha estado el cirujano plástico Alán Gonzáles, quien lidera la organización que lleva su nombre y en donde ayuda a las mujeres que han pasado por una situación similar a la de Gina.

Acorde con información suministrada por la organización, en muchas ocasiones con este tipo de ataques no solo se afecta la capa superficial de la piel, sino que se puede dañar algunos tejidos grasos y musculares alrededor del área afectada. Sin embargo, todo depende del tiempo de exposición a la sustancia.

Por eso, lo más recomendable para las mujeres que sufren un ataque o accidente con ácido es lavar la zona afectada con abundante agua para eliminar la mayor cantidad de la sustancia y asistir de forma inmediata al centro de urgencias más cercano.

Según la organización, una vez se estabiliza al paciente se inicia la curación con las intervenciones que sean necesarias para salvar las zonas de mayor importancia como los ojos, nariz y boca. Tras este proceso comienza la etapa de reconstrucción funcional o estética que puede durar de tres a seis meses y en el que intervienen un grupo de especialistas dependiendo de la gravedad de la quemadura.

En todo el proceso se pueden necesitar entre uno hasta 30 procedimientos quirúrgicos. En el caso de Gina recuperar su rostro le ha costado pasar por el quirófano 25 veces. Ahora lo que se viene para ella es la recuperación con láser para mejorar la calidad de su piel.

“Mis hijos no quieren que me opere más, no están de acuerdo, porque en una cirugía tuve un paro cardio-respiratorio, entonces ellos dicen “mami ya estás bien”, pero yo les he hecho entender que para mí es importante estar bien”, dice Gina.

El nivel de curación del rostro de una víctima es muy variado y que depende de la profundidad, extensión y gravedad de la quemadura, lo que puede dificultar el proceso de reconstrucción estética del rostro. Por eso, a las pacientes se les recomienda recibir atención psicológica durante todo el proceso para que puedan asimilar la situación y retomar sus vidas en su entorno familiar, social y laboral.

“Yo siempre he pensado que lo que lo identifica a uno es el rostro, ante la sociedad, el trabajo, ante una relación… o sea todo, y te ves afectada afectivamente y es muy difícil recuperarte, pero bueno uno afronta eso y sigue para adelante como sea”, afirmó Gina.

NO ES UNA LESIÓN PERSONAL

Uno de los puntos de discusión en los últimos meses es si este tipo de ataques deben seguir siendo considerados solo como lesiones personales. Para personas que lo han sufrido en carne propia como Gina, ser agredida con ácido va más allá de una afectación en su piel, porque ha comprometido la funcionalidad de su rostro, su estabilidad económica y emocional.

“Esto no es una lesión personal, es como decir que darle una cachetada a alguien y quemarla es lo mismo. En mi caso afortunadamente no me tocó los ojos, pero cuando a la chica le afectan sus ojos, su nariz, sus oídos, el cuello, son cosas muy difíciles que nadie ve y eso no puede ser catalogado como una lesión personal simple. Como tentativa de homicidio pues tampoco por que no intentaron matarnos, lo que hicieron fue dañarnos y dejarnos vueltas nada de por vida, sometidas a cirugías, a tratamientos y a discriminación de todas las clases”.

Publicado por: COLPRENSA

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