domingo 07 de junio de 2009 - 10:00 AM

'La investigación no es una prioridad para el Gobierno'

¿Sabía usted que el marcapasos, un dispositivo que ha alargado la vida de millones de personas con problemas cardiacos en todo el mundo, nació nada más y nada menos que del ingenio de un colombiano?

Así es, ya han pasado 51 años después de este gran avance a cargo de Jorge Reynolds Pombo, pero desde entonces este ingeniero electrónico no ha parado en la evolución de su invento, ahora la propuesta es ofrecer al mundo entero un sistema aún más revolucionario cuyo tamaño será como la cuarta parte de un grano de arroz, que desde ya es llamado nanomarcapasos A-V (Aurículo-Ventricular).

Si bien todas las investigaciones y aportes de Reynolds Pombo le han otorgado el título de uno de los tecnocientíficos más importantes del país y de pionero en el diseño y construcción del marcapasos, asegura que todo lo ha logrado con el respaldo de otros gobiernos pues aún en estos momentos Colombia 'no ha puesto un solo centavo' para ninguna de sus investigaciones.

Eso sí, para él, esta falta de apoyo no ha sido motivo para dejar de creer en su país. Según afirmó, Colombia sigue siendo ideal para hacer investigación sólo por una cosa:  la creatividad de sus habitantes.

¿Qué siente en este momento al ver cómo su invento ha aportado a la medicina, y no sólo eso sino que les ha salvado la vida a tantas personas en todo el mundo?
Es poner un granito más de arena en eso, un servicio a la comunidad; es satisfacción al poder bajar los precios, los costos de la salud pública y poder aumentar, en buenas condiciones, la longevidad de las personas.

Cuando inventó el primer marcapasos hace 50 años ¿pensó o tuvo en mente el impacto que este sistema tendría?
En ningún momento. A través de los años se ha ido viendo cuál ha sido la evolución, el aporte; pero sin lugar a dudas, lo que sí hubo en un primer momento fue un deseo por dar solución a algo. Entre otras, porque hace 50 años lo que uno pensaba al tener una idea como estas es qué maravilla, se solucionó este problema y ya.

Muchos lo consideran como uno de los científicos más representativos del país ¿cuál es su opinión sobre la calidad de la investigación?
La situación es bastante grave. Colombia no ha tenido una política de investigación, nunca la ha tenido. Una de las razones o explicaciones que yo daría a esto es tal vez por ser un país donde existe una cantidad de problemas como en ningún otro. Una de las cosas que distrae a todo un Gobierno, o economía, es el problema de la guerra y Colombia ha sido un país violento toda su vida.

¿Para el desarrollo del marcapasos, desde hace 50 años hasta la fecha, usted ha tenido respaldo de Colombia?
Todo lo que hemos logrado desde el principio ha sido por el interés y respaldo encontrado por fuera del país. Colombia no ha puesto un solo centavo en nada de las investigaciones que he desarrollado en este país. Es más, puedo decir con libertad que más bien he tenido otra serie de problemas que he debido solucionar poco a poco. La investigación no es ni ha sido una prioridad para el Gobierno.

¿Esa situación le ha dificultado en algún momento creer en la investigación en el país?
A pesar de todo esto, para mí Colombia sigue siendo un país ideal para hacer investigación.

¿Por qué?
Porque independientemente de la falta de apoyo, el colombiano tiene una inventiva increíble. Probablemente toda esta guerra ha creado un colombiano con una mentalidad diferente y totalmente creativa. Entonces, eso compensa todo lo demás.

Usted hablaba que en vez de ayuda, el país le había generado  problemas adicionales ¿son sólo financieros o cuáles?
Son un montón de barreras, pero barreras que se han ido manejando. Por ejemplo, uno de ellos es la credibilidad. El colombiano no cree en lo que hace Colombia y siempre estamos dudando. Si una idea viene de afuera, es mucho más aceptada, que si nace de alguien de aquí.
Uno fácilmente puede encontrar, tal vez, 500 colombianos de fama mundial, que en la única parte donde no los conocen es en Colombia. ¿Por qué? Porque el defecto que tenemos es que no creemos en lo nuestro.

¿Cree que hay algo a lo que se le ha dado más importancia que al desarrollo científico o la investigativo?
Sí. Somos un país absolutamente sui géneris, vivimos locos por el fútbol y es inimaginable cuánto espacio se le gasta a esto en radio, televisión y hasta monetariamente, pero qué hemos hecho en fútbol en 60 años. Escasamente hemos ido a tres mundiales. Pero eso sí, nunca les ha faltado recursos.
Es realmente impresionante todo lo que se le gasta para seguir viendo resultados que yo diría son absolutamente desastrosos. Ese es nuestro país.

Un nuevo proyecto, a pesar de todo
La falta de apoyo del país no ha sido un obstáculo para usted. Desde el primer marcapasos que necesitaba de una batería de carro para funcionar, hasta la fecha hemos visto una completa evolución ¿en 2009 cómo va este proceso?
Hoy día, un marcapasos tiene el tamaño similar a unas tres monedas de $500, una sobre otra. De 50 kilos, hemos pasado a este pequeño aparato que fuera de mandar pulsos como el primero, también se ajusta a las necesidades en cada momento del paciente. Es decir, ahora tenemos un sistema inteligente que registra cuándo el paciente necesita mayor o menor flujo de sangre, para entonces aumentar o disminuir la frecuencia cardiaca. Por ejemplo, cuando el paciente corre o cuando simplemente está durmiendo los flujos de sangre deben ser distintos.

También podemos decir que el primer marcapasos era un sistema que estimulaba todo el corazón, ahora se mejora su eficiencia, estimulando las diferentes partes: las aurículas y los ventrículos, de manera independiente o al tiempo. Así podemos garantizar que el corazón funcione de una manera más óptima, movilizando una mayor cantidad de sangre.

Hace un año usted anunció un gran avance en este sistema. Habló de un nanomarcapasos ¿De qué se trata este último avance?
En primer lugar, estamos hablando de un marcapasos que tendrá el tamaño de una cuarta parte de un grano de arroz. Una cosa diminuta que por medio de un catéter especial, que estamos diseñando, se colocará dentro del corazón. No necesitará baterías para su funcionamiento sino que la misma contracción cardiaca le producirá la energía para que funcione el circuito electrónico.

Además, estamos ideando que a través de la telefonía celular el sistema se comunique con el médico. De esta manera, el especialista podrá ver en su celular, donde esté, cómo funcionan las diferentes partes del marcapasos y del corazón del paciente, al tiempo que podrá ajustarlo de acuerdo con los requerimientos del organismo.

Otro de los aspectos importantes es que los marcapasos actuales valen más o menos 12.000 dólares. Éste nuevo marcapasos probablemente costará unos 1.000 dólares.

¿Su implantación será similar a la de los marcapasos que le antecedieron?  
La implantación de este nanomarcapasos requerirá menos tiempo y menos traumática, será con cirugía ambulatoria.

¿Cuál será el tiempo de vida del nanomarcapasos?
Puede ser muy largo. Probablemente estaríamos hablando de 30 ó 40 años, muchas veces más que la vida del mismo paciente. Los marcapasos que se utilizan en este momento tienen una vida que depende del tiempo que duren las baterías, que es entre los 10 y 14 años.

¿Con este nuevo desarrollo seguirán las limitaciones o incomodidades que con el marcapasos actual?
Los de ahora tienen interferencias con hornos microondas o con teléfonos celulares. Este nuevo sistema será menos vulnerable a todas estas situaciones. No conocemos aún cuál va a ser su limitación pero será menos vulnerable, incluso porque su mismo tamaño ayudará a que sea menos captador de interferencias.

¿Es de un tamaño minúsculo pero hablando de efectividad y seguridad qué se puede decir?
La nanotecnología tiene esa ventaja. Se reducen los tamaños, se simplifican los circuitos, y de esta manera hay menos posibilidad de fallas. Es decir, habrá una mayor confiabilidad. Además, el tamaño lo hace que pueda ser un sistema mucho más inocuo que los marcapasos que ya existen. No tiene electrodos, entonces no hay tanto problema de que se desaloje el electrodo, como sucede con los que ahora se usan.

¿En qué va la investigación y desarrollo de esta tecnología nanométrica?
En eso estamos trabajando todavía. Es un camino largo pero es una serie de ideas de algo revolucionario. La idea que estamos desarrollando es poder mostrar que la tecnología actual puede crear algo diferente y más cercano al funcionamiento natural del corazón.

¿Cuándo podríamos conocer el primer nanomarcapasos?
Creemos que en un año y medio tendremos el primer prototipo. Probablemente primero viene una fase experimental y después las licencias para poder usarlo en humanos.

Su construcción o ensamble dónde lo realizan
Estamos trabajando con varios grupos de Japón, Estados Unidos y en Europa. Esto tiene muchísimas tecnologías que hay que juntarlas todas para poder producir un elemento. No es solamente la parte médica o la de ingeniería. Aquí tiene que haber matemáticos, físicos, ingenieros de comunicaciones, biólogos...

¿Qué ha sido lo más difícil durante este tiempo de investigación?
Uno de los problemas más grandes de todo esto sigue siendo conseguir fondos económicos, sin embargo, también puedo decir que una dificultad es la ausencia la tecnología para el microprocesador. Estamos esperando que fábricas y entidades dedicadas a eso, lleguen a los tamaños nanométricos.
Asimismo, la creación de nuevas herramientas, por ejemplo la creación del corazón virtual, para poder hacer los ensayos de una manera que no se necesite sacrificar animales para probarlo, sino hacerlo a través de sistemas virtuales.

¿Cuál es su  motivación para continuar?
Lo principal es mostrar que en Colombia hicimos el primer marcapasos hace 51 años, que ahora proponemos una idea totalmente nueva, y que es Colombia la que lo propone porque no es sólo una persona, es un grupo de colombianos los que estamos trabajando en todo esto.
De la misma manera, me motiva mostrar que somos un país subdesarrollado, pero que aún así se pueden hacer propuestas de innovaciones totalmente inexistentes.


Caja biográfica
Jorge Reynolds Pombo.
Lugar de nacimiento: Bogotá.
Estudios: Realizó sus estudios de primaria y bachillerato en Bogotá. Se graduó de ingeniero electrónico en Trinity College, Cambridge, Reino Unido.
Datos adicionales: - Es miembro de 45 Sociedades Científicas en Colombia y el exterior, en varias de ellas como miembro honorario.
- Ha recibido 50 condecoraciones, entre ellas la Orden de Boyacá Grado Gran Oficial.
- Ha recibido 53 distinciones honoríficas en el país y el exterior.

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