jueves 13 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La piel del rostro, una de las zonas que más requiere cuidado

El cambio extremo de la temperatura y la variación de la dieta, entre otros factores, afectan la salud de la piel; por esto es importante brindarle un cuidado especial en todo momento.
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Retomar el ritmo después de unas vacaciones o después de un cambio de ciudad, o simplemente por los cambios del clima, implica un cambio en la rutina de las personas. Incluso para la piel. Empezar a practicar ejercicio al aire libre, entre otros, son factores que pueden alterar su bienestar.

Por esta razón es importante tener en cuenta que cada temperatura y zona climática requiere de productos específicos que brinden la hidratación, protección y nutrición que la piel necesita.

“El cuerpo responde de manera distinta a los cambios de clima. Por ejemplo, en invierno, las temperaturas muy frías disminuyen la hidratación y la función protectora de la piel, lo que ocasiona resequedad en algunas zonas, y en ambientes cálidos, tiende a tornarse más oleosa, con la consecuente irritación y daño oxidativo subyacente causada por el aumento a la exposición solar”, afirma Fabio Cahen, gerente senior del Negocio de Cuidado Personal y del Hogar de BASF para Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú.

De acuerdo con cada clima se necesitan productos específicos que agreguen o complementen la rutina que la piel necesita. Por eso, el experto nos brinda algunos consejos para ayudar a neutralizar y evitar los daños en la piel.

Climas cálidos

La exposición constante a la luz solar, los altos niveles de humedad, el contacto con el agua de piscina y los cambios drásticos de temperaturas –entrar y salir de lugares con aire acondicionado–­ pueden deshidratar la piel. En este tipo de clima es necesario reforzar la aplicación de productos hidratantes y el uso de protectores solares con una eficiente protección UVA-UVB en rostro y aquellas zonas que estarán expuestas de manera directa a los rayos del sol.

Así mismo, es importante aplicar productos en el cabello que ayuden a reparar e hidratar el daño que puede causar el agua de las piscinas.

Es importante aplicar tratamientos y aceites con ingredientes como el argán, que sean restauradores e hidratantes en las noches.

Climas medios

En este tipo de clima el sol no resulta ser tan fuerte como en los cálidos, pero es necesario utilizar soluciones con protección UV. Esta temperatura resulta muy provechosa para el cuidado de la piel, ya que acelera la absorción de tratamientos y productos de limpieza profunda.

La primavera es una estación conocida por traer consigo sus alergias de temporada, siendo un buen hidratante el aliado perfecto para ayudar a reducir la sensación de escozor y brotes en la piel.

Es necesario utilizar productos faciales que incluyan antioxidantes y una buena carga de filtros UV, ayuda a reducir el foto-envejecimiento, así como el aporte de proteínas tipo keratina, ayudan a conservar la integridad y belleza del cabello.

Clima frio

En temporadas de temperatura fría se debe prestar especial atención a la resequedad que puede causar el aire seco; por esto es ideal llevar cremas hidratantes a todo lugar para aplicar en diferentes momentos del día, y así reforzar la capa protectora de la piel. Si bien en este clima no hay una sensación térmica cálida, no significa que los rayos del sol no sean fuertes y resulten perjudiciales. De hecho, en zonas que cae nieve, el reflejo del sol en la superficie blanca también puede generar daños en la piel. Por eso, un producto que contenga protección UV sigue siendo una buena idea.

El cabello también sufre de resequedad en esta temporada. Por esto es recomendable aplicar mascarillas para contrarrestarla, especialmente aquellas hechas con emolientes naturales tipo Karité que hidratan y fortalecen el brillo.

“En esencia, no se trata de cambiar drásticamente nuestra rutina de cuidado. Se trata de pequeñas variaciones que incluyan productos específicos que potencien el cuidado y la protección de la piel en cada tipo de clima. Esto ayudará a prevenir, no solo daños inmediatos, como las quemaduras y la resequedad, sino afectaciones a largo plazo como el envejecimiento prematuro, las manchas y el cáncer de piel”, concluye el experto.

La piel produce sebo a medida que se regenera durante la noche. La limpieza de cada mañana elimina este sebo y asegura que la piel esté lista para el cuidado de día.
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