domingo 07 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Balance agridulce para los ganaderos

Durante la semana que acaba de pasar, los equipos negociadores de la Unión Europea y Colombia concluyeron, en la ciudad de Bruselas, las negociaciones para firmar un Acuerdo Comercial, el cual se suma al grupo de Tratados de Libre Comercio (TLC) que en los últimos años el Gobierno Nacional ha suscrito con otras economías, con el ánimo de mejorar las posibilidades para llevar nuestros productos a diversos países y regiones del mundo.

El balance para el sector ganadero no resultó positivo, aún cuando todavía hay algunas gestiones pendientes por realizar por parte del Gobierno colombiano. Sin embargo, no hay mucho que esperar debido a las condiciones de mercado, al poder de negociación de la UE y al entorno en el cual se manejaron las negociaciones.


Muro de protección

Lo primero que habría que señalar es que este Acuerdo enfrenta al sector ganadero a un jugador de primer orden en el comercio mundial. Jugador que se ha consolidado como el principal exportador e importador de productos agrícolas del mundo gracias a un complejo sistema de incentivos económicos que los gobiernos del bloque comunitario otorgan a sus productores –Política Agrícola Común (PAC)– y que distorsiona las condiciones de competencia. Son ayudas directas a los productores que no se van a desmontar con el Acuerdo.

Un segundo aspecto es que los europeos cuentan con un sistema de protección en frontera que impide, mediante aranceles elevados, el ingreso de productos originarios de terceros países.


Lo que pretendía Colombia

Desde el inicio de la negociación Fedegán mantuvo una posición ofensiva para la carne, a fin de buscar la apertura del mercado europeo, y en particular, el desmonte de los elevados aranceles que nos impiden el acceso.

Colombia pretendía vender carne por primera vez en la UE (carne deshuesada, cortes finos), por un volumen de 12.000 toneladas al año (450.000 bovinos para obtener tales cortes), equivalente a US$144 millones.

Volumen similar a lo que en este momento tienen en conjunto Estados Unidos y Canadá por cuota Hilton (11.500 toneladas) y superior al otorgado individualmente a Brasil, Uruguay, Paraguay, Australia y Nueva Zelanda.

Sólo obtuvo 5.600 toneladas anuales (220.000 bovinos), que podremos exportar cuando cumplamos con la trazabilidad y se implemente el plan de residuos (agenda interna sanitaria), que en el mejor de los casos se alcanzaría en tres años.

En leche nuestra posición era defensiva, es decir, evitar el ingreso de importaciones masivas de lácteos, mediante el uso de contingentes (volúmenes autorizados) con crecimiento limitado en el tiempo, y manteniendo el Sistema Andino de Franjas de Precios, SAFP (para corregir distorsiones de precios internacionales).

Aquí ganó la mano la UE. Obtuvo contingentes iguales a los que entregamos a EU (5.000 toneladas leche en polvo y 2.310 toneladas de quesos), y desmontó el SAFP. La UE sólo ofreció una salvaguarda que no permite subir los aranceles en forma automática sino cuando el mal ya está hecho.


Cómo impactará al ganadero

El ingreso de productos lácteos, una vez cumplidos todos los requisitos y tiempos, y tomando en consideración todos los TLC firmados, sería equivalente a 150.000 litros de leche líquida o 13.000 toneladas equivalentes de leche en polvo. El volumen que podría ingresar sería mayor si tenemos en cuenta que una vez se copen los contingentes, el arancel que se imponga no sirve de barrera de protección. Además, muchas empresas estarán interesadas en importar grandes cantidades de lactosueros.

Eso significa que los problemas que tienen hoy los productores de leche se magnificarán, pues en la actualidad, con excedentes de leche en polvo por 18.000 toneladas (de las cuales 11.000 están en poder de Colanta), los procesadores se han negado a subir el precio del litro de leche cruda. De ahí que no sea difícil pronosticar que muchos productores de leche irán a la quiebra.


¿Llorar..?

Al cierre de esta página, Fedegán continuaba realizando gestiones al más alto nivel con el fin de buscar un Acuerdo que brinde al sector condiciones justas y equitativas para competir con EU. Sin embargo, una cosa es propender por la defensiva y otra es continuar con la preparación del sector ganadero para elevar la competitividad.

Esto último es la mejor defensa del ganadero. Colombia dispone de grandes ventajas, como su ubicación en el trópico para producción continua, pasturas naturales, etc. que debe aprovechar acelerando los procesos de modernización. Bajar costos y elevar la productividad es el llamado del día frente a las negociaciones internacionales.


Acuerdos comerciales con impacto en el sector lechero

Mercosur: Colombia se comprometió a desgravar los productos lácteos en 15 etapas iguales, eliminándolos en su totalidad en 2019, excepción hecha de los productos incluidos en el Sistema Andino de Franjas de Precios, SAFP, para los cuales se acordó sólo desgravar el componente fijo. En contraprestación, Mercosur desgravará su mercado en períodos inferiores o iguales a 15 años. Ningún país de Mercosur puede ser considerado como un mercado potencial. Pero Colombia si es atractiva para Mercosur.

TLC Colombia - Estados Unidos: Ambas partes desgravarán en su totalidad sus respectivos aranceles en un horizonte de 11 a 15 años, salvo en el caso de lactosueros y leches líquidas, productos para los cuales Colombia lo hará en forma inmediata. Los dos países intercambiaron ofertas de acceso inmediato sobre la base de contingentes que suman 9.000 toneladas.

En este caso no se mantuvo el SAFP, lo cual implica perder uno de los instrumentos más importantes de política comercial, con el cual el país se protege de las distorsiones en los precios internacionales, mientras que Estados Unidos mantiene intacto su esquema de ayudas internas y subsidios a la exportación, que se incrementaron en la última reforma de la Farm Bill de mayo de 2008. En este panorama, no es viable considerar a Estados Unidos como un mercado potencial para los productos lácteos colombianos.

EFTA (Suiza): Aunque Suiza otorgó acceso inmediato a su mercado para los quesos colombianos, en la práctica el ingreso de nuestros productos está limitado por las condiciones sanitarias del país, que no cumple con los requisitos exigidos por las autoridades suizas.


Triángulo Norte: Sector lácteo excluido

Canadá: Sector lácteo excluido.

Chile: Colombia le otorgó a Chile una cuota anual de 1.000 toneladas con arancel 0% para quesos de la subpartida 04.06.90.10 (específicamente Gouda o de tipo Gouda) y a cambio, Chile le otorgó a Colombia 1.000 toneladas con arancel 0% para leche líquida UHT. El cupo otorgado es reducido en comparación con la oferta exportable, además en la actualidad Colombia no cuenta con el estatus sanitario exigido por las autoridades chilenas para la venta de nuestros productos.

México: El sector lácteo motivó la profundización de las relaciones comerciales con México, ya que en la negociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Venezuela y Colombia (G-3), suscrito en 1995, se excluyeron de la desgravación los productos del sector agropecuario. En la actualidad el mercado mexicano es uno de los más atractivos para el ingreso de productos colombianos, dada su condición de importador neto, su amplio mercado interno y consumo de lácteos en crecimiento. Al cierre reciente de esta negociación México otorgó a Colombia un contingente de leche en polvo y productos lácteos de 8.050 toneladas, condicionado a acceso recíproco.

Fuente: CNL


Lácteos, una moneda de canje

Colombia debe replantear, antes de su firma, el Acuerdo comercial con la Unión Europea. Nuestra economía no está en condiciones, y menos su sector rural y la seguridad democrática, de soportar la quiebra de miles de ganaderos productores de leche.

Es un acuerdo desfavorable. No se logran los intereses ofensivos para el subsector cárnico, y la posición ofensiva de los europeos en lácteos llevó al equipo negociador a ceder en instancias e instrumentos que ponen en alta vulnerabilidad a un sector compuesto por más de 490.000 ganaderos que hoy sufren las consecuencias de un verano inclemente, de una industria procesadora concentrada y de una política de precios al productor, inconveniente para quienes derivan su sustento de la producción de leche fresca.

Por encima del trabajo en equipo que adelantó Fedegán con el Ministerio de Agricultura, prevalecieron intereses de otros sectores y eslabones de la propia cadena, representados en Asoleche, quienes con intereses ocultos rompieron el consenso a última hora, abriendo espacios que los negociadores no habían tenido hasta el 19 de febrero en las vísperas de la IX Ronda de Negociaciones en Bruselas.

Así, el sector terminó sacrificado, al eliminarse el único instrumento de política comercial en frontera que le permitía amortiguar las distorsiones de los precios internacionales ante un competidor que, como la Unión Europea, hace uso de las ayudas internas al productor y de subsidios a la exportación, contando para ello con recursos ilimitados, generando inmensas asimetrías en la estructura de costos de producción y, por tanto, en los precios de exportación.

Es una situación que no va a cambiar, pues los compromisos de desmonte existentes no tienen ningún instrumento coercitivo que los obligue a hacerlo.

Somos consientes de que el Gobierno es quien finalmente toma las decisiones, y por eso nuestro fuerte llamado a replantear tal negociación.

 

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