domingo 07 de marzo de 2010 - 10:00 AM

La red y los terremotos

Luego de soportar un terremoto de 8.8 grados, los chilenos encontraron en Internet un medio eficiente para comunicarse. Según algunos ciudadanos como María Pastora Sandoval, editora de Publímetro Chile, especialmente las redes sociales han cumplido con la tarea del Estado: informar, facilitar la comunicación entre los ciudadanos y promover campañas de ayuda.

Más que falta de interés del gobierno esto pareciera demostrar que la Red fue capaz de reaccionar de una forma más rápida y efectiva de lo que el estado hubiera podido hacerlo. Después de todo, del otro lado de las pantallas estaban todos los ciudadanos de Chile, y resto el mundo.


De ‘voy a tomar un café’ a ‘sigo vivo’

No todo se ha hecho a través de Facebook y Twitter, aunque las redes sociales sin duda tuvieron un papel protagónico en la tarea de encontrar a los afectados por el terremoto que sacudió a Chile. En las horas y días posteriores, los mensajes personales dejaron de divulgar el día a día de sus usuarios para informar sobre su situación o la de otras personas en su localidad.

Adicionalmente sitios de llamadas como Evaphone ofrecieron llamadas IP a líneas fijas en Chile y sistemas de mensajería como SMSFlick abrieron sus redes para que circularan mensajes de texto de forma gratuita hacia y desde el país.

Pero los días siguientes al terremoto demostraron que el Internet jugaría un papel más importante, cuando una comunidad fuera de su orden usual lo utilizó para coordinar sus acciones, hacer circular información sobre los problemas de cada región afectada y establecer un vínculo entre quienes necesitan ayuda y aquellos que podían ayudar.

Campañas espontáneas lideradas desde los Blogs y que tuvieron eco en los medios de comunicación invitaron a los ciudadanos a abrir sus redes Wi-Fi para proveer con Internet a los vecinos que pudieran necesitarlo.


Auxilio en Bytes

A sólo horas de pasado el terremoto una búsqueda de Chile en Facebook ya rendía cientos de grupos relacionados con la catástrofe entre sus resultados, algunos de los cuales sumaban sus miembros por millares,  mientras estrellas de Hollywood como Jim Carrey, Jessica Alba y Eva Longoria y músicos latinoamericanos como Juanes, Ricky Martin, Alejandro Sanz y Shakira ya habían manifestado su compromiso para ayudar a los afectados a través de Tiwtter.

La tragedia de Haití ya había evidenciado que este tipo de fenómeno se da entre la comunidad externa a la tragedia que está impaciente por ayudar. No se trata de un despliegue de frivolidad, sino de una expresión espontánea que resulta más efectiva cuando se ayuda de las nuevas tecnologías.

Las tragedias de gran magnitud ponen el ojo del mundo sobre las regiones afectadas, pero el Internet logra traducir la atención en ayuda efectiva de una forma que no tenía precedentes.

Quizá esto se deba a esa conexión que permite a los afectados compartir su malaventura; en Haití y Chile cientos de usuarios y voluntarios compartieron a través de la Red experiencias que se escaparon a los medios de comunicación oficiales.


Prevenir es mejor que Facebook

En Japón muchas empresas de seguridad venden alarmas caseras que se disparan al recibir un mensaje de texto, y a su vez este servicio fue implementado por el gobierno como parte de un sistema de alarma que puede alertar a las grandes ciudades antes de que las ondas más intensas de un sismo las alcancen. El sistema, que sólo se adelanta a los sismos unos segundos y que ya ha evacuado metrópolis enteras por error, puede hacer poco por prevenir los sismos.

Más sencillo es aprovechar la tecnología para coordinar un plan de acción ante este tipo de desastres, a nivel local o incluso familiar; los mapas digitales pueden aprovecharse para establecer puntos de encuentro y compartirlos es una tarea que las redes sociales facilitan.

Muchos sobrevivientes de los terremotos más recientes han afirmado que un instrumento tan sencillo como un silbato salvó su vida, y en una época de actividad sísmica tan alta no parece exagerado llevar uno todo el tiempo.

No sobra estar pendiente del reporte de sismos en ciertos puntos del país a través de Internet para estar mejor preparado. Los sismos de Pereira y Bucaramanga de la semana pasada, separados por sólo 10 minutos, son un ejemplo de esto.

 

Una novela en tiempo real

Emma, María, Jairo, Felipe y Antonio; todos ellos forman parte de la nueva ‘Facela’, un nuevo género que vendría siendo una mezcla de Facebook y novela, que escribieron Ana Margarita López y Álvaro Orozco Jaramillo para los internautas.

Se llama Vibraciones Ocultas y es una historia de ciencia ficción como nunca se la contaron: en tiempo real. Quienes aún no se han dado por enterados de que la literatura se ha mudado al universo digital se sorprenderán al saber que los libros electrónicos no son su único formato.

Vibraciones Ocultas, cuya trama empezó a desenvolverse el pasado miércoles, tiene cuatro personajes que se conocen entre sí y uno que se encontrará con el grupo más adelante. Cada uno tiene un perfil en Facebook y Twitter en los que narra su propia historia, un día a día que irá convirtiéndose en un relato de ficción y problemas matemáticos.

Quienes deseen seguir la Facela sólo tienen que agregar a sus personajes a su cuenta de Twitter, donde aparecen como @EmmaEnFacela, @MariaEEnFacela, @JairoEnFacela, @FelipeEnFacela y @AntonioEnFacela, o de Facebook. Sus autores recomiendan crear un grupo separado para ellos, pues aunque no escribirán una gran cantidad de mensajes al día el método permite reunirlos y leerlos cómodamente.

Como es lógico, su medio de publicación hará de Vibraciones Oscuras una historia con la que los lectores pueden interactuar de forma directa. Ana Margarita le contó a Vanguardia Liberal que la posibilidad de cambiar la trama de acuerdo a lo que ocurra con sus seguidores aún está abierta. Igualmente abierto está el muro del grupo Seguidores de la Facela 'Vibraciones Ocultas' que sus autores han creado en Facebook.

 

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