Tarot
Sábado 04 de octubre de 2008 - 08:41 PM

¡You win!!!!!!

Hoy, Julio es un ladrón de automóviles y, de vez en cuando, algún mafioso con el apodo ‘Cara Cortada’ lo contrata para una misión.

Publicado por: Paola Esteban C.

El objetivo es robar un carro, ojalá uno veloz, y llegar en el menor tiempo posible al aeropuerto John F. Kennedy (Nueva York) para entregarle un maletín con armas a otro mafioso llamado Ricky. Si acepta este encargo, Julio recibirá un total de doscientos mil dólares, con los cuales podrá hacer lo que quiera: comprarse un automóvil y pasear por ahí o adquirir un avión o una casa. Julio decide aceptar la misión. Si no lo hace, no tendría sentido su vida. Julio Ferrer, de 28 años, es un inmigrante colombiano en Estados Unidos. Llegó a Los Ángeles cuando tenía cuatro años con su mamá Ana Aparicio y su hermano César. 'Llegué a Estados Unidos y mi mejor amigo fue la televisión: Bugs Bunny matachines'. Y además, donde está la Meca del cine. 'El mejor lugar en todo el mundo'. Alguna vez en su adolescencia, Julio pensó en que podría ser actor. Pero aunque es bien parecido escogió ser realista y decidió que ese no era su destino.

-¿Cómo le iba con el hecho de ser extranjero?-Lo chistoso de todo es que yo siempre crecí con amigos que eran afrodescendientes. Y se le ve. Habla español como un cubano recién llegado hablaría el inglés y su aspecto se ajusta muy bien al de un rapero en los premios MTV.

En esta misión, sin embargo, está vestido diferente. Va con jeans y camiseta, pero asegura que tan pronto le entreguen la cifra prometida por su trabajo, se comprará una pañoleta y una gorra, unos pantalones que le quedan tres tallas más grandes y una camisa fresca de Los Lakers.

'Lo más bonito de Los Ángeles es que en tu mismo vecindario tienes todas las perspectivas del mundo, todas las religiones, todas las razas. Crecí con mexicanos, con negros y con unos cuantos gringuitos'. En Los Ángeles, los gringos son minoría y los letreros de los almacenes están escritos también en español. Un abogado en el lugar equivocadoCon esfuerzo, Ana Aparicio consiguió sacar adelante a sus dos hijos. César fue siempre estudioso y juicioso y a pesar de que Julio también lo es, le gustaban mucho los juegos de video. Con todo y eso, se matriculó en Derecho en la Universidad de California.'Quise estudiar Derecho por el dinero las perspectivas económicas'. En Estados Unidos un abogado con unos años de experiencia puede llegar a cobrar doscientos dólares por hora. Sin embargo, pensar en que tendría que estudiar ocho años (cinco de pregrado y tres de postgrado), lo hizo retroceder con tan sólo un año cursado. Además, siendo abogado no podría usar jeans.-¿Cómo era la situación económica en su casa?-Buena. Mi mamá era soltera, pero ella pudo criar dos hijos trabajando en costura y todos los días le daba muy duro a la máquina para que a nosotros no nos faltara nada. Ella tiene el orgullo de saber que sus hijos nunca se acostaron con hambre. Julio va ahora por la venida Cypress. Debe conseguir un auto. Ve, en la distancia, un furgón conducido por un hombre con una camiseta azul. Julio corre hasta él, lo baja del auto y se lo roba. Recibe 100 puntos por esto. Una vez en el auto, se desvía por la avenida El Segundo, hasta alcanzar la salida hacia World Way. Va escuchando música mientras tanto 'Y por la esquina del viejo barrio lo vi pasar'    El trabajo soñado'Con el tumbao que tienen los guapos al caminar'Para el año 2000, la industria de los juegos de video apenas estaba naciendo. Aunque ahora ha superado las expectativas –con 55 mil millones de dólares proyectados para 2009-, en ese entonces resultaba insipiente. ¿Qué le importaban los juegos de video a un abogado? A Julio no sólo le importaban, lo apasionaban. -En una clase que tuve que se llamaba Teoría de las Ciencias Políticas, me di cuenta de que defender y acusar durante toda mi vida no me resultaba para nada atractivo. Quería estudiar Programación para trabajar con videojuegos. No tuvo que cambiar de universidad y sus notas eran buenas, así que el traslado de una carrera a otra no resultó ningún problema. Pero la reacción de su mamá lo aterraba. 'Ella siempre me decía: usted y sus juegos, cuándo va a hacer algo ahora le hago chistes. Ese día en que le dije que iba a cambiar de carrera me dijo: ¿cómo que te vas a cambiar de estudiar Derecho a estudiar Programación?'-Y Programación de videojuegos-En ese entonces no se estudiaba para diseñar videojuegos, sólo Programación. Ahora sí existe esa carrera. Estudió desde el año 1998 hasta el 2003. Trabajaba en la Universidad y estaba feliz. Pero los sueños de Julio Ferrer eran más grandes. Un amigo suyo lo presentó con un ejecutivo de Vivendi Games, la empresa responsable de juegos como World of Warcraft y que cuenta con 10,7 millones de jugadores. Lo que siempre había soñado, haciendo lo que le apasionaba. ¿Quién no sueña con que le paguen por hacer lo que le gusta? Entregó una hoja de vida y comenzó. Cinco años y medio estuvo trabajando allí. -El primer día estaba tan emocionado como un niño en su primer día de colegio (para quienes les gusta estudiar). Mis compañeros que tenían años en el trabajo pensaban: pobre, no sabe en lo que se va a meter. En la boca del loboEn mitad de la World Way un Policía descubre la presencia de Julio y lo persigue. Logra desviarlo de su ruta y a Julio no le queda otra opción que matarlo. Por esto recibe 200 puntos: es Gran Theft Auto, uno de los juegos de video más polémicos y vendidos desde hace más de una década. Es muy violento y en un reciente estudio de la Universidad de Rochester and Immersyve Inc, se descubrió que los participantes se inmunizan ante la sangre con estos juegos. Pero Julio piensa que los juegos son atractivos porque le permiten estar en otro mundo, lejos de las responsabilidades o de una realidad que puede ser aburrida. Lo que Julio hizo, sin embargo, fue convertir esa fantasía de los videojuegos en la realidad de su trabajo. Y para sorpresa de los fanáticos: se cansó de jugar. -¿En qué consistía su trabajo exactamente? -Crear un juego se demora de cuatro a seis meses. Hay dos empresas involucradas: la que diseña el juego y la que lo distribuye. Yo juego e identifico los errores. Lo envío a los diseñadores y ellos me lo devuelven con unas notas. Vuelvo a jugar e identifico si el juego mejoró o se quedó igual. Es muy importante porque la empresa invierte mucho dinero para que el juego sea perfecto y es una responsabilidad mostrar lo que está mal y la empresa que lo diseñó se preocupa por mejorarlo. Entonces, ya no es tan divertido. Julio no podía escoger el proyecto en el cual trabajar. A veces jugaba videojuegos espectaculares como Scarface (Cara Cortada), pero a veces jugaba sólo con Mickey Mouse. Y se cansó. Además no salía mucho. Usualmente, lo hacía más tarde de lo establecido en el contrato (ocho horas) y vivía metido en la computadora, el Xbox o Nintendo, todo el día. -¿Cuál fue el primero que jugó?-Era un demo (dos niveles) sobre un dragón morado. Recuerdo que al primer día estuvo bien, pero al tercer día estaba aburrido. Después me dieron un juego para disparar y la cosa mejoró.-¿Y el último?- Crash Bandicoot. Cuando paso por un Café Internet aquí en Bucaramanga pienso: Dios mío, juegan mis juegos. Porque no sabía si al juego le va bien o no, sólo lo jugaba para identificar los errores pero ya no lo disfrutaba. Esta es la imagen: una oficina donde Julio está sentado en un sofá acorralado por Nintendos Wi, PC, Play 3, Play Station 2. Suena genial para cualquier adolescente. 'Yo trabajé con Scarface. Como el nombre era tan famoso y mundialmente esperado, incluso para quienes sólo han visto la película, entonces tenía que estudiar el juego en la fecha estipulada. Hay mucha presión porque si no lo entregaba a tiempo se me caía encima el mundo. Mis jefes me preguntaban cada doce horas si ya estaba listo. En una semana llegué a trabajar ochenta horas. Nunca salía al cine ni a comer un helado... Al principio la emoción era grande, pero con el tiempo, sólo quería que me quitaran de ese proyecto'.  Entonces decidió venir a Colombia. Su jefe se puso de cabeza pensando para qué Julio quería volver a Colombia si ya había salido de ese país. La imagen de Colombia no es buena y pensaban que Julio Ferrer estaba loco. Pero a él le encanta la aventura. Y hoy es profesor de inglés, aún con su gorra y con su pañoleta: todo un personaje.

Publicado por: Paola Esteban C.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad