domingo 18 de enero de 2009 - 10:00 AM

CIAT se arma con un fríjol ‘superdotado’

Ha sido parte de la dieta de los humanos, desde los 'años upa'.

Vienen en unas vainas que produce una planta que puede ser arbustiva o enredadera.

Para unos son judías, porotos y chingadillas; y para otros pochas, fabas, chícharos, caraotas, alubias, frejoles o fríjoles, como los llamamos nosotros.

Sus semillas son un verdadera fuente alimenticia, al punto que 100 gramos pueden contener: energía (333 Kcal), proteína (23 g), grasa (1,3 g), carbohidratos (54,6 g),  fibra (10,4 g), calcio (100 mg), fósforo (430 mg), sodio (12 mg), potasio (1359 mg), hierro (7,1 mg), zinc (2,79 mg), cobre (0,7 mg), manganeso (1.11 mg), tiamina (0,43 mg), riboflamina (0,12 mg), niacina (1,9 mg), ácico pantoténico (0,78 mg), vitamina B6 (0.4 mg), ácido fólico (4,94 mg) y ácido ascórbico (3.0 mg).

Es decir, son bocado contra el hambre.

Pero todo no se queda ahí, ya que el Centro Internacional de Agricultura Tropical, CIAT, en Palmira, Valle, repotencializó esa semilla, al punto que se constituye en una verdadera arma contra la desnutrición mundial, principalmente, la que se tienen en niveles acentuados en las comunidades de África al sur del Sahara, América Latina y el Caribe.

Full hierro y zinc


Esa nueva variedad, es parte del trabajo colaborativo con el Programa de Reto HarvestPlus y el proyecto AgroSalud.

De acuerdo con Matthew Blair, investigador principal del Programa de Fríjol del CIAT, si bien ya se logró una semilla biofortificada, el objetivo es llegar a una variedad que contenga dos veces el porcentaje de hierro y 40% más de zinc que las semillas tradicionales comerciales.

A parte de lo anterior, es un método muy económico, práctico y diferente de distribuir entre los pobladores suplementos nutricionales en forma de pastillas. Además, las comunidades de bajos ingresos no sienten cambios profundos en sus hábitos alimenticios o prácticas agrícolas.

¿Cómo lo logran?


De acuerdo con el directivo, el CIAT tiene el banco de germoplasma de fríjol más grande del mundo, lo que le ha permitido durante varios años de estudios, determinar cuales son las variedades de mayor contenido de hierro y zinc.

La biofortificación, es decir, la 'repotencialización' de una variedad, se efectúa para afrontar una deficiencia específica. Es una práctica que se puede dirigir, hacia determinado objetivo, que en este caso es la desnutrición.

'Se busca incrementar la calidad nutricional en cultivos de alto consumo. En este proceso no se involucra en ninguna de sus fases, procesos de transformación genética o trangénicos, sólo se trabaja con cruzamientos dirigidos en campo con control de la polinización'.

Es una trabajo manual y rutinario, entre variedades, hasta llegar a una semilla, que en este caso contiene más hierro y zinc, proceso que puede durar un lustro.

Lo que se busca es que los campesinos, en un pequeño espacio, logren una fuente segura de alimentos para la subsistencia diaria.
Además, las características organolépticas, el color y la producción no varían en nada.

Igual no alteran en nada una frijolada, pero eso si, va más cargadita de nutrientes, sin la necesidad de tener las pezuñas del cerdo.

Liberación rápida

Las nuevas semillas cargadas de vida, van a ser entregadas a los campesinos a partir de este año, pues existe ‘hambre oculta’, que es la carencia de micronutrientes en aproximadamente 500 millones de personas en todo el planeta tierra.

Para Matthew Blair, ese fenómeno tiene efectos devastadores en la población, principalmente en la infantil.

'Quienes padecen deficiencia de hierro pueden presentar un deterioro en su desarrollo mental y físico durante la niñez, lo cual afecta su capacidad de aprendizaje. La insuficiencia de zinc en el régimen alimenticio de un niño conduce a un crecimiento atrofiado y a atrasos en el desarrollo sexual, así como una incapacidad para resistir enfermedades comunes de la niñez como infecciones gastrointestinales y respiratorias', agregó el investigador.

El fríjol fortificado será liberado entre las poblaciones más pobres de Colombia, Bolivia, Honduras y Nicaragua.

Seguidamente, se hará en África Oriental y Meridional.

Dieta perfecta

Para Helena Pachón, del proyecto AgroSalud, cultivar fríjoles fortificados en comunidades campesinas, tienen otros efectos colaterales favorables.
Una dieta mejor balanceada permite individuos con mayor desarrollo y por ende, economías más dinámicas.

Lo que se pretende es 'usar juntos fríjol, yuca, maíz, arroz y batata que han sido biofortificados, con adiciones, en promedio, de 42% más de hierro y 28% más de zinc, en los regímenes alimenticios de 16 países de América Latina y el Caribe', agregó.

Igualmente, ese material sirve para grandes poblaciones de diabéticos y familias de bajos ingresos que a menudo dependen del fríjol como fuente de proteína de bajo costo y que paradójicamente, se encuentran en los países desarrollados.

'El fríjol biofortificado podría asegurar que estos consumidores tengan los micronutrientes que necesitan para vivir saludables y felices', agregó. 

 

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad