domingo 29 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

El ‘peón de oro’ de Santander

Tiene 22 años y estudia ingeniería financiera.  Acaba de ganarse un Abierto Internacional de Ajedrez en Medellín, donde superó a leyendas colombianas e internacionales. Y quedó invicto. Se convirtió en el primer maestro FIDE que tiene Santander.

Son las tres de la tarde y Sergio Andrés Sanabria Rangel está sentado cerca a un tablero de ajedrez, donde narra con precisión cómo fue que se convirtió en campeón de un abierto internacional hace unas semanas. Su triunfo no es un triunfo cualquiera. Cuando tenía 5 años soñaba con ganarle a su papá, que era un aficionado, y no pensaba en competencias y disciplina. Incluso, luego de una carrera ascendente hasta los 16 años, cuando fue campeón municipal y departamental en varias categorías y hasta viajó a dos torneos Panamericanos, se desilusionó cuando perdió un torneo y decidió que lo suyo no eran los trebejos.

Tal vez fue una pataleta de adolescente, lo cierto es que de 4 horas diarias durante 3 días a la semana, este jugador que se consideraba un diamante en bruto, pasó a una hora de práctica.

El fracaso llegó cuando jugaba para la sub16. Fue en un campeonato nacional que se realizó en Manizales. Si ganaba se iría directamente a un Mundial en España. Sólo le quedaba la última partida, pero la perdió.

Entonces el ajedrez se le convirtió en un hobby. Dejó de competir, pero como el ajedrez es su pasión, empezó a hacerle falta y lo retomó seis años después (en marzo de este año) con un ímpetu que viene arrasando con todo.

Claro, había perdido nivel, se sentía quedado.

En el primer torneo que jugó, luego del regreso, perdió con un jugador local. 'De nuevo me sentí mal, así que arranqué con 4 y 5 horas diarias de estudio con mi entrenador Pablo Ruíz, que actualmente es el número 4 de Colombia en la categoría de mayores.

Pero la historia de Sergio es una historia solitaria. Durante los últimos 8 meses, solo en su habitación, con sus libros, su ajedrez y su computador, se ha dedicado a recuperar los años perdidos.

Sergio es un convencido de que el mundo del ajedrez está en los libros y algunos en la liga cuentan que los suyos están marcados con frases como 'talento + disciplina = éxito'.

La primera competencia fuerte fue el 30 de abril en Bogotá, un nacional para el que se preparó durante dos meses. Ganó la primera partida y perdió la segunda y la tercera. 'Eso era por la falta de tablero, de práctica. Finalmente hice seis puntos de nueve y quedé campeón nacional en mi categoría (amateur) y con un ‘rating’ o ELO de 2087 puntos'.

Si hacemos una comparación, el campeón del mundo tiene un ELO de 2800 y el de Colombia, tiene casi 2500, así que Sergio sintió que iba por buen camino y no ha parado de competir.

El siguiente torneo fue en Medellín, tres meses después. Pablo Ruíz le ayudó a reforzar los ataques, la apertura y los finales, su gran debilidad. Era un torneo internacional de alto nivel, donde ganó seis de nueve partidas y ocupó el puesto 12 entre 180 jugadores. Luego vino otro en Cartago y allí le pasó lo mismo que en la sub16: jugando la última ronda pidió tablas (empate) y terminó cuarto.

Pero ahora las cosas son diferentes. Con 22 años, Sergio valora el hecho de haberle ganado a dos maestros internacionales. Además, fue el único invicto del torneo y jugó contra el maestro internacional Jorge Hernando Clavijo, que ha sido campeón nacional muchas veces.

Sergio es capaz de aprenderse las partidas de memoria y así repasa una y otra vez sus jugadas y las de sus rivales. Eso fue lo que hizo hasta principios de noviembre, para prepararse para dos campeonatos que lo han llevado a donde nunca pensó llegar.

El primero fue en Bogotá, en la Universidad Central, el más duro que ha jugado en su vida. 'Eran 40 participantes, la élite completa. De esos, por lo menos, 30 eran maestros y estaba un gran maestro de Cuba.

En toda la historia del ajedrez en Colombia, sólo ha habido dos grandes maestros y ambos estaban en ese torneo en Bogotá.

En la primera ronda, Sergio jugó con el mejor ELO de Cuba, Neuris Delgado. 'Fue una partida muy complicada. Cuando ya nos colgamos por tiempo, él empezó a presionarme, se equivocó, le sacrifiqué la torre y le gané la partida. Nadie se lo creía. Él se sorprendió  y se rió'.

En ese torneo, Sergio ganó 5 partidas y media (cuando hay tablas sólo ganan medio punto) de nueve, y el cubano, que es el número dos de América, quedó campeón.

Luego voló a Medellín, al Torneo Internacional Open de las Américas donde empezó, realmente, la hazaña de este joven bumangués.

Las primeras dos partidas fueron sencillas y en la tercera le tocó contra Israel Tobillo, de Atlántico, que al final cometió un error y Sergio le ganó. En la cuarta jugó con el caldense Cesar Zuluaga, maestro FIDE, a quien pudo atacar y ganarle al final.

En la quinta le tocó con el favorito del torneo, el cubano Luis Manuel Pérez, que le pidió tablas y aceptó. Luego vino Sergio Barrientos, otro de los favoritos a quien le ganó porque la partida se  dio como la había preparado. Fue ahí cuando la gente empezó a hablar de Sergio, del muchachito de 22 años, como el gran favorito.

Las tres últimas partidas también las ganó. En una, dice, no cometió errores, en la otra, fue él quien pidió tablas pero su contrincante no aceptó, así que jugó agresivo y también ganó. El gran cierre lo jugó con un maestro internacional de Ecuador, con el que acordó 20 jugadas para quedar en tablas, que se convirtieron en 8.

Sergio fue el gran invicto y en Santander, los que saben de ajedrez, no han dejado de celebrar, porque desde enero, lo llamarán Maestro. Y para completar, recibirá la Orden Peón de Oro de Santander, la máxima distinción para un ajedrecista local.

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