domingo 03 de mayo de 2009 - 10:00 AM

El primer Festival Vallenato se hizo en Aracataca

El festejo de ese entonces tenía varios motivos. ‘Gabito’ había regresado a Colombia en el mes de marzo de l966, con el fin de asistir al estreno de su película ‘Tiempos de morir’, tutelada por directores mexicanos y mostrada en el Festival de Cine de Cartagena.

García Márquez se repatrió; mientras recuperaba el tiempo perdido, a la vez estampaba en su sentimiento el calor humano que le trasmitía el saludo y el abrazo de sus amigos, a los que no veía hace muchos años. De allí que el acucioso periodista, con libreta en mano, haciendo un escampe de sus años de exilio voluntario, ajustaba los criterios literarios de la novela que tenía en mente y que debía finalizar cuanto antes.

Entre el selecto grupo de invitados estaba Rafael Escalona, quien salió a la ciudad amurallada a reeditarle el cúmulo de sus afectos.

Por esos días, cuenta el periodista y escritor José Luis Díaz Granados, ‘Gabo’ cantaba y tarareaba bajo la ducha las estrofas de ‘La Custodia de Badillo’, canto del sobrino del Obispo, que estaba de moda y se escuchaba por todas partes en versión de Julio Bovea y sus Vallenatos.

Dicho y hecho. Durante el reencuentro, ambos tenían muchas cosas de qué hablar, y eran tantas, que la información no cabía en la estrechez de los recintos protocolarios del evento cinematográfico.

Charla a cielo abierto


‘Gabo’ tenía sed de conocimientos vernáculos, quería estar al tanto de la gesta de nuestros juglares, de la influencia temática y ser testigo en la creación de sus cantos como fundamento de la expansión de nuestro folclor.

Habitaba en su afán el deseo de escuchar los versos nuevos que se fundían en el molde de su ausencia. También quería estar al ritmo de los instrumentos típicos de los conjuntos vallenatos tradicionales, gestores de hermosas melodías provincianas, consagrados a interpretar la rima de letras sobresalientes, en el acervo narrativo costumbrista de la región.

‘Para buen entendedor, pocas palabras’.

El sitio ideal para satisfacer el deseo del escritor y la trascendencia de su retorno fue Aracataca, el ámbito que lo vio nacer.

Es que los motivos de la celebración abundaban después de diez años de ausencia terrígena.

Por un lado, García Márquez quería oficializar a sus cofrades el contenido de su próxima novela, ‘Cien Años de Soledad’, la fabulosa obra que relata la historia épica de los Buendía y su herencia generacional por los vericuetos del ficticio Macondo.

Por el otro, Escalona también tenía suficientes motivos. Arturo Ripstein, el joven productor mexicano que acababa de presentar en Cartagena la película ‘Tiempo de Morir’, para la cual él mismo García Márquez escribió el guión, puso de manifiesto su entusiasmo por la música vallenata de Escalona y había solicitado al compositor patillalero trasladarse a la Ciudad Heroica, en donde, según informaciones, se habría formalizado un acuerdo que permitiría a los productores mexicanos la utilización de sus arreglos musicales.

Más tarde, la prensa lo registraría de la siguiente manera: 'la música del famoso compositor vallenato Rafael Escalona será utilizada por primera vez en el cine, según lo anunciado por Alfredo y Arturo Ripstein, quienes en los próximos días comenzarán la filmación de ‘La increíble y triste historia del cándido Félix Babilonia’. Ya adelantaron conversaciones con el famoso compositor colombiano y adquirieron los derechos de varios de sus más conocidos paseos, que serán utilizados en la mencionada película.

Testimonio del primer Festival


Gloria Pachón Castro, viuda del inmolado caudillo Luis Carlos Galán Sarmiento, asistió como una de las periodistas invitadas y en su entrega tituló para el periódico El Tiempo, 'Gran Festival Vallenato en Aracataca'. Sin embargo, el nombre real del certamen era el de ‘Primer Festival de la Canción Vallenata’, como así lo destacaron el Diario del Caribe y El Heraldo.

'Gabriel García Márquez, el novelista y guionista colombiano, cuya película ‘Tiempo de Morir’ acaba de ser premiada en Cartagena, fue el creador del Primer Festival de la Canción Vallenata, que se clausuró el viernes en Aracataca. García Márquez aparece en la foto acompañado de Rafael Escalona, cuya música no tuvo rival en la competencia folclórica', se lee en el pie de foto del Diario del Caribe.

Otro de los elogiados fue el gran ‘Colacho’ Mendoza -dice el pie de foto- quien demostró en el Primer Festival de la Canción Vallenata, efectuado el jueves en Aracataca, ser el mejor intérprete del folclor vallenato. ‘Colacho’, interpretando la música de Escalona, superó sin lugar a dudas a los más connotados acordeonistas que se dieron cita en Aracataca.

El grupo vallenato lo integraban, además, Hugues Martínez, Adam Montero y Rodolfo Castilla, quienes incorporaron un acompañante de excepción: el maestro Jaime Molina Maestre.

Cabe anotar que otro de los concursantes destacados fue el ‘Mello’ Pérez, conocido como el orgullo de Aracataca y el maestro Armando Zabaleta, quien en compañía de Ramón Vargas hizo el deleite de los asistentes estrenando el canto vallenato ‘La Garra’, un tema dedicado por su autor al ex presidente Guillermo León Valencia.

Valledupar escogida como sede

Los titulares de prensa dieron la bienvenida a los triunfadores: 'Escalona y Colacho triunfan en Aracataca. La ciudad de Valledupar fue escogida como sede para el año l967 del ‘Segundo Festival de la Música Vallenata’, luego que culminó, aquí, con el mayor de los éxitos, el primer certamen que en su género se celebra en el país'.

El festival fue auspiciado por Cervecería Águila y organizado por los escritores Gabriel García Márquez y Álvaro Cepeda Samudio, lo mismo que por el compositor Rafael Escalona.

Se acordó así mismo hacer una grabación de todas las piezas musicales que fueron interpretadas por los conjuntos que participaron en el evento.

Se dijo que el disco saldría al mercado con el título de ‘Parranda de Vallenatos’ y que de antemano tenía asegurado un éxito y una acogida indiscutible.

Al festival asistieron delegaciones musicales de Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Fundación, Ciénaga, Valledupar y otras localidades de la Costa Atlántica.

Y en vista del extraordinario éxito que obtuvo el encuentro, los organizadores decidieron celebrarlo en los próximos años de manera rotatoria en diferentes localidades de la Costa.

A Valledupar le correspondió ser la sede del segundo Festival.

El resto de la historia es conocido por todos. 1967 es un año de concurrencias sobrevinientes, en el que coinciden hechos de profundidad histórica que cambian el curso de los propósitos de los habitantes de la región colindante del Macondo garcíamarquiano.

La trascendencia del escritor prospera en alta dimensión con el hit de la publicación de ‘Cien Años de Soledad’, al descubrir el ámbito literario y el giro idiomático que buscaba.

El departamento del Cesar emerge con luz propia y autonomía política y administrativa por ley de la República, circunstancia que le otorga las facultades de trazar su propio destino, y que fructificó en el pensamiento de sus personalidades, quienes le dieron a ese evento embrionario, la identidad que hoy le acredita ante el mundo bajo la egida de una  versión simbólica.

Esta misma después sería  elevada a la dimensión que hoy tiene, por el ex gobernador Alfonso López Michelsen, la ex ministra Consuelo Araujo Noguera, el maestro Rafael Escalona y Miriam Pupo, baluartes indiscutibles de una visión futurista que afortunadamente cada día se expande con mayor fuerza.

* Apartes del nuevo trabajo del periodista y escritor Rafael Oñate Rivero, titulado 'Una visión histórica del departamento del Cesar'.

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