domingo 13 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

En La Pampa se resistieron al despojo de las tierras

En la vereda La Moneda, muy cerca de Sabana de Torres, 115 familias que duraron desplazadas más de 5 años en diferentes municipios del Magdalena Medio, han conseguido, por fin, tener su propia tierra.

Han recorrido un camino de fracasos y victorias. Y aunque tuvieron que aceptar sembrar palma de aceite, lograron resistirse a la prohibición de habitar sus tierras y luego a la construcción de casas diminutas. Todo en medio de la presencia de hombres encapuchados que rondan sus tierras en las noches y otro tipo de presiones económicas y legales que han tenido que aprender a manejar.

La Pampa, como se llama su finca, es un terreno de 1.139 hectáreas, 200 de reserva y tres nacientes de agua. Cuando María* llegó de Aguachica, donde duró dos años vendiendo jugo de naranja, lo hizo con las primeras familias que entraron al predio con la ilusión de quedarse. Pero pronto se enteraron que el terreno que recibieron estaba ligado a la siembra de 800 hectáreas de palma de aceite. 'La moral se nos cayó', dice María y como no tenían otra opción, para no perder la tierra, aceptaron.

'La idea de nosotros siempre ha sido volver a lo que éramos antes, ser campesinos, tener nuestra tierra, esa libertad de trabajar en lo que a uno le gusta…', dice María. Y ese pensamiento se ha convertido en el motor para conciliar con grandes empresas, gobiernos y hasta ministerios.

En diciembre de 2007 fueron seleccionadas las 115 familias en situación de desplazamiento, ubicadas en  Aguachica, Morales, Sabana de Torres, Barrancabermeja, Landázuri y Puerto Wilches. Sin embargo, dicen los campesinos que no se tuvo en cuenta si los seleccionados tenían o no vocación para la palma.

Luego vino la segunda noticia. Indupalma, considerado el mayor productor individual de aceite de palma en Colombia,  iba a ser el operador del proyecto.

'Fue algo arbitrario, te avisan que te van a dar tu tierra pero que tienes que sembrar palma y encima de todo te informan que no puedes vivir dentro del predio y que es mejor que te asientes en el pueblo más cercano', dice María. Ahí empezó el tire y afloje.

Algunas de las razones que esgrimió la empresa palmera, dice un asesor legal que acompaña a los campesinos de La Pampa, tenían que ver con la fumigación por aspersión aérea y la utilización de químicos no aptos para los seres humanos. Incluso Indupalma se ofreció a comprar lotes en Sabana de Torres por $200 millones y a garantizar los buses que trasladarían diariamente a los campesinos al predio. 'Pero cuando fuimos a ver, eran lotes para casas de interés social y nuestra familias son enormes', recuerda María.

A esto se unió que la empresa palmera también dijo que si en dos meses no estaba terminado el saneamiento básico, entonces los campesinos tendrían que devolver o pagar los lotes.

Se supone que a Acción Social le corresponde construir las viviendas temporales para la población desplazada, y luego el Departamento y el Gobierno Nacional tienen que acelerar el proceso de la construcción de vivienda oficial. Pero era difícil creer que eso se diera en dos meses.

Durante más de medio año, estos campesinos libraron acaloradas discusiones. Una tuvo que ver con la utilización del capital semilla que entregó el Incoder, de $620 millones, dinero que administraría Indupalma por ser el operador.

'Pero con su propuesta, cada familia entraba en una deuda de $12 millones aproximadamente que se utilizarían en la compra de todo lo que implica hacer el vivero para la palma, una situación que para personas desplazadas era insostenible. No tenían dinero y querían rescatar su propia vida', asegura uno de los asesores legales que ha acompañado este proceso de resistencia.

De las 115 familias, 60 son las que han dado la pelea, que terminó a su favor cuando después de una asamblea, el 18 de noviembre de 2008, los mismos campesinos hicieron una contrapropuesta a Indupalma, al Ministerio de Agricultura, al Incoder y al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA, para que los dejaran vivir en la finca.

Se hizo una votación y de los 97 beneficiarios que estaban presentes, 93 dijeron que se quedaban en los terrenos de La Pampa.

Indupalma se retiró del proyecto.


Casas como cajas de fósforos

Pero no hubo mucho tiempo para celebrar esta victoria. Sin Indupalma como operador, el Ministerio de Agricultura y el mismo Gobierno Nacional establecieron un exiguo plazo de 15 días, para que los campesinos consiguieran un nuevo operador y no se perdiera el capital semilla.

'Nosotros sentíamos que era una forma de presión para que cambiáramos nuestra decisión de resistir, pero nos mantuvimos firmes', dice María. Tanto así, que cumplieron el plazo y hoy el operador es Fundepalma, que aceptó la propuesta de finca campesina. 'Somos campesinos, sabemos sembrar yuca, tenemos gallinas, cerdos, y queremos tenerlos en nuestra propia tierra'.

Pero estando en esta lucha apareció un nuevo traspié. La administración municipal de Sabana de Torres informó que para las 115 familias de La Pampa, casi 4 mil personas, se había diseñado un caserío con las características de vivienda social. De nuevo se resistieron. 'Queríamos una vivienda de campo y propusimos que si había tanta tierra porqué nos tenían que limitar a un espacio minúsculo', dice María. Así que conciliaron con el Municipio y lograron que las viviendas sean de 40 metros de fondo por 20 de frente.

Hoy, de las 60 familias que se mantienen, ya hay 45 que desarrollan proyectos de seguridad alimentaria donde tienen gallinas ponedoras, de engorde y hortalizas. También cuentan con un tractor, una zorra y han podido sacar adelante el vivero para las plántulas de palma.

El capital alcanzó para comprar semillas de palma, un computador, sillas y para pagar jornales, porque ellos están colocando la mitad de un jornal. La otra parte la aportan al proyecto productivo. Y no deben un peso. Hasta ahora empezaron con los créditos cuyo dinero se utilizará en la preparación de la tierra y la siembra de la palma.

Este año, el 18 de noviembre, quienes viven en La Pampa celebraron un año de la defensa de su tierra, porque para ellos, desde ese día volvieron a nacer como campesinos. Y aunque tienen muchas razones para celebrar, la gran piedra en el zapato es la seguridad de sus líderes.

'Nos sentimos amenazados por personas encapuchadas y armadas que llegan a media noche, en motos y con las placas tapadas. No se identifican y preguntan por los líderes con nombre y apellido', dice María.

Hace sólo un mes, durante un recorrido que las mujeres del predio hacían desde Sabana de Torres, el bus en el que viajaban fue interceptado por hombres que encañonaron a la tesorera de la Asociación que han conformado, Asobenpro, y le arrebataron su bolso.

Y aunque la comunidad denunció y los delincuentes se capturaron, fueron dejados en libertad por vencimiento de términos. 'Creemos que es una forma de mantener a la comunidad con miedo, que no tenga libertad de movilidad y de organización'.


OTROS COMPROMISOS

* La Gobernación de Santander hizo un convenio con la Alcaldía de Sabana de Torres, donde aportará $620 millones para saneamiento básico.

* La Alcaldía se comprometió a comprar una planta para tratamiento de aguas residuales, que puede llegar a costar $200 millones.

* La Alcaldía también garantizó la educación de niños y adolescentes en dos colegios veredales con ampliación de cupos. Y además, un bus para transportarlos.

 

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