domingo 03 de mayo de 2009 - 10:00 AM

¿Papá, me copias?

El avance de la tecnología deja sin aliento a cualquiera. Y las reacciones van de un extremo a otro. Mientras los jóvenes celebran cada invento, los más viejos empiezan a preocuparse porque sus capacidades parecen no ser suficientes para descifrar cada nueva herramienta.

A esto se suma, por supuesto, que tamañas diferencias entre generaciones, alejan mucho más a unos de otros.

Esta carrera contra el tiempo deja a los mayores de 40 años en una situación desventajosa.

Los niños que nacieron en los últimos quince o veinte años pertenecen a la generación digital, han nacido con Internet y las computadoras y para ellos es natural la forma en que estas herramientas están estructuradas.

Es como si conocieran el secreto lenguaje que cruzaba por la cabeza del que diseñó el sistema, coinciden los especialistas.

Para los jóvenes resulta sencillo aceptar que muy pronto existirán azulejos de vídeo en los baños para entretener a los niños, o paredes pintadas en la propia casa que cambian de aspecto para estimular la energía vital, la felicidad o la calma.

Para un padre de familia el asunto es complicado. Es claro que la tecnología impone exigencias en la vida actual que no todos pueden cumplir.

Los mayores de 55 o 60 años están difícilmente actualizados, y si lo están es con mucho esfuerzo. Es como si hubieran perdido la carrera. 'Podrán utilizar ciertas herramientas pero no penetrarán en la cabeza del diseñador, y esto los hace vulnerables, lentos y superficiales en el uso de las herramientas', afirman los analistas.

Es sabido que las capacidades de aprender se resienten con la edad.

El salto es más profundo

Entre padres e hijos siempre ha existido lo que normalmente se conoce como salto generacional, que hace referencia a las diferentes formas de ver o valorar las cosas.

La causa principal es la diferencia de edad. Sin embargo, actualmente el salto generacional es mucho más profundo de lo que solía ser, debido a las nuevas tecnologías.

Tradicionalmente, los hijos terminaban con opiniones parecidas a las de sus padres cuando el tiempo les llevaba hacia la edad adulta, pero actualmente esto no es así. Las nuevas tecnologías han moldeado la forma de pensar de niños y jóvenes, separándola de la de sus padres.

Los analistas afirman que el paso del tiempo situará a éstos en la etapa vital de sus padres, pero la forma de enfrentarse al mundo será (y de hecho ya es) diferente: los padres de mañana quieren para ellos mismos un hogar diferente al que querían sus padres.

Los inventos más importantes de los últimos 50 años

1.Internet, en 1990
2.El teléfono celular, en 1983
3.El PC, en 1975
4.Los videojuegos, en 1972
5.La píldora anticonceptiva, en 1960
6.El mapa genético, en el 2000
7.La cámara digital, en 1975
8.El cajero automático, en 1967
9.El video, en 1970
10.El correo electrónico, en 1971
11.El láser, en 1960
12.El reloj digital, en 1956

La primera panela


'Allá por el año 1999, tuve mi primer contacto con la telefonía celular. Fue un modesto Ericsson que compartía con mi hermano.
'Como teléfono era lo peor que había, tenía una pantalla de una sola línea de texto, sonido y recepción malísima y además era muy feo…', comenta Paula Martín en su blog mis celulares.

El primer teléfono celular era un ladrillo, una panela, un monstruo gigante comparado con los de hoy. Necesitaba cargarse durante 10 horas y era lo menos útil que podría imaginarse. Era en realidad una molestia.

Ya ni los de juguete que venden en el mercado de las pulgas tienen esa apariencia.

Corrían los años ochenta: la moda era extravagante en los peinados y en la ropa y el teléfono celular, que vio la luz comercial en 1983, no se podía quedar atrás.

Este monstruo pesaba 750 gramos y el tiempo de vida de la batería era de una hora, si se usaba para lo que había sido creado, conversar. El sólo cargarlo le daba a la batería una posibilidad de ocho horas de vida.

El modelo fue de Motorola y se llamó DynaTAC 8000X (Dynamic Adaptive Total Area Coverage). Se puso a la venta el 6 de marzo de ese mismo año y costaba 3.995 dólares.

El ingeniero que lo desarrolló fue el estadounidense Rudy Krolopp. Diez años atrás ya lo había pensado e incluso creó un prototipo, pero sólo a mitad de los 80 encontró funcionalidad comercial para el aparato.

Estas 'panelas' llegaron a Colombia a mitad de los noventa. El más comercial fue el Ericsson, uno de los más pequeños, con un cargador gigante y las teclas sobresalientes, con una pantalla de una línea nada más.

El joven de hoy no cargaría este aparato ni loco. Preferiría usar el teléfono de moneda antes que sacar de su maletín este esperpento. Pero para entonces, tener un teléfono celular significaba aceptar la era de las comunicaciones: compartir ideas y emociones con otras personas desde cualquier lugar.

Por supuesto, no tenía cámara ni radio. Apenas servía para llamar desde la calle y la expresión más frecuente era 'aquí no coge señal': impensable hoy.

El tocadiscos de la abuela

Enrico Caruso se convirtió en el cantante más famoso y mejor pagado de su época, a principios del siglo XX. Se había beneficiado, sin duda, del gramófono.

Pero el invento que le siguió, el tocadiscos, cambió definitivamente la industria de la música y la forma en que la gente común y corriente la percibía.
 
'Si todavía viviera en la casa de mi abuela, buscaría ese juguete. Era una maletita dura, hecha de cartón forrado con papel de colores. Tenía rayas azules y un mango blanco por donde yo lo llevaba a todos los cuartos de la casa. El plato y la aguja del tocadiscos eran plásticos, impecablemente blanco plástico.

Era mi juguete favorito. Gracias a él me aprendí todas las de Menudo, mientras jugaba a las barbis. Y cuando nadie más quería hacerme un cuento yo me entretenía con esos libritos que venían con una grabación y las canciones de los muñequitos. Me acuerdo que me lo regalaron mis abuelos en una Navidad. Yo creo que empecé a despreciarlo cuando mi mamá apareció con un componente con casete', comenta Nicolle Cecilia Cuesta en su blog Rabietario.

Aunque el tocadiscos ya existía, fue en 1939 cuando se creó la cinta magnética: el LP. Y como en 1940 nacieron los DJ, la concepción de la música actual se desarrollaría con este instrumento.

Operarlo no es difícil, pero sería una locura convencer a un joven de hoy que tuviera ese instrumento en su cuarto. Hoy la tecnología busca lo más pequeño y los tocadiscos no cumplían precisamente con esta característica.

'El primer tocadiscos que tuve fue uno que me regaló mi hermana, tipo portafolios de color verde, con dos bocinas pequeñas al que se le caía el plato. En este oí mis primeros discos de Los Beatles que no eran muchos. Por cierto que si se levantaba el brazo de la aguja, ¡se oía una estación de radio local!
'Luego mi mamá me regaló otro tocadiscos de color rojo que funcionaba con corriente alterna pero igualmente con cuatro pilas grandes', cuenta Álvaro Ávila Cruz, quien dejó atrás el tocadiscos para usar el reproductor de casete, en 1970'.

El tocadiscos fue cambiando de forma y se convirtió en el Ipod: un cambio sustancial.

El Ipod es pequeño, digital y reproduce música en formato mp3, el responsable de la muerte del disco compacto y del walkman.

Hoy, una compañía pequeña ha creado un tocadiscos USB, que digitaliza los discos de vinilo.

EL ABUELO PONG

Así bautizó la empresa Atari al que se considera el videojuego más popular de la historia, donde aparecían dos líneas paralelas a modo de raqueta, una línea vertical céntrica dividiendo la pantalla en dos bloques y un gran pixel que actuaba de bola, en lo que simulaba un partido de tenis de mesa.

El Pong vendría a ser el abuelo prehistórico de los actuales videojuegos, y no lograría entusiasmar a ningún fanático del Wii. Sin embargo, este videojuego fue el primero que realmente se jugó en forma masiva (1972) y que se alejó de los primeros experimentos como el OXO (1952), cuya estructura ocupaba el piso completo de un edificio.

El mismo año en que se creó Pong, salió la primera consola, la Magnavox Odyssey, que no contaba con memoria alguna, por lo que los jugadores tenían que anotar sus puntos en un papel. Dos años después vendría una gran innovación: Atari diseñó una consola donde se podían cambiar de juegos mediante el sistema de cartuchos. Su éxito duró diez años hasta que fue destronada por el invencible Nintendo, que incluyó –hace ya 20 años- la sensación de vibración y botones con los que se podía mover por primera vez la cámara y mirar el entorno.

La lista de juegos y consolas es larga. En los 90 se introdujeron tecnologías como el CD-ROM que le dieron un giro radical a esta industria y apareció también la revolución del 3D, así como los videojuegos portálites como el Game Boy.

Cuando comenzó el siglo, el Playstation ya tenía carrera y en el 2001 se creó el Xbox. Estas consolas han evolucionado y la más reciente creación es el Wii de Nintendo (2006) que compite con Playstation3 y Xbox360. Sus características han sorprendido al mundo entero.

Muchos niños no entienden cómo sus padres pasaron su infancia jugando con trompo, yoyo o maras. Hoy, cualquier niño de doce años habla con propiedad del Xbox o de Playstation.

¿Qué pensaría Nolan Bushnell, el creador de Pong, del Wii, cuyo mando es inalámbrico y su control puede ser usado como un dispositivo de mano con el que se puede apuntar, además de poder detectar la aceleración de los  movimientos en tres dimensiones?
Y por si fuera poco… hoy estas consolas hasta permiten recibir mensajes y actualizaciones a través de Internet.

ADIOS AL EFECTIVO

Ya se cumplieron tres décadas desde que el dinero electrónico es usado mundialmente. Sin embargo, pensar en que los abuelos guarden en su billetera una tarjeta de crédito, o manejen una tarjeta débito, resultaría extravagante, a pesar de que la mayoría de personas tiene una cuenta bancaria donde consignan su dinero y a través de la cual pueden pagar y comprar electrónicamente todo lo imaginable.

El conocido e-money, efectivo electrónico, moneda electrónica, dinero digital, efectivo digital o moneda digital, se refiere al dinero que se intercambia sólo de forma electrónica y que equivale a la moneda en el mundo real.

Del ya obsoleto trueque y el papel moneda, poco a poco se ha pasado a este sistema que permite al usuario realizar transacciones sin la necesidad de cargar con efectivo.  Es decir, el dinero electrónico no es más que una tarjeta de crédito normal que se usa en las transacciones de Internet para realizar cualquier tipo de pago.

Pero lograr que esto suceda no ha sido fácil. Este sistema posee un microprocesador incrustado, el cual almacena información como unidades con valor monetario, tiene sofisticados métodos de  seguridad y la capacidad de comunicarse con el mundo exterior a través de dispositivos tales como puntos de ventas, cajeros automáticos, lectores de tarjetas inteligentes (billeteras electrónicas), computadoras y otras.

El dinero, en su forma actual, ha sido útil por varios milenios, pero cuando se está en el siglo XXI, la globalización de la información y las comunicaciones exigen convertirlo en una forma más práctica y compatible con esta realidad. 

 

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