domingo 16 de noviembre de 2008 - 1:49 AM

Las dos guerras del Ejército

Las hojas secas crujieron. Robin apretó con fuerza el fusil y siguió caminando. Dio varios pasos hacia una maraña y una explosión lo sacudió. Después todo fue confusión, un cuerpo volando por el aire, gritos de dolor. A pocos metros de él, estaba su ‘lanza’, el soldado Zapata, tirado en el piso.

 

Tenía la cara cubierta de sangre por las esquirlas de la mina antipersonal que segundos antes había pisado. Gritaba, pedía ayuda. Robin lo observaba, no podía socorrer a su amigo, debía moverse con precaución. Habían caído en un campo minado.

Dos enfermeros le dieron al herido los primeros auxilios y lo subieron en una camilla. El pelotón, dirigido por un teniente, salió a un claro, donde veinte minutos después llegó un helicóptero. Robin vio la nave despegar, no sabía si su ‘lanza’, el amigo con el que se graduó de la escuela militar, el mismo con el que llegó a la Fuerza de Tarea Omega, iba a sobrevivir. Días después supo que Zapata quedó ciego.

En la Fuerza de Tarea Omega los soldados se enfrentan a un enemigo más peligroso que los mismos guerrilleros: las minas antipersonales, fabricadas con una lata de sardinas o con tubo relleno de estiércol y 25 gramos de explosivos. Un arma que sólo le cuesta a las Farc $12.000. 'Es el guerrillero más barato y que más daño causa', dice un oficial. El militar agrega que las minas se convirtieron en el arma preferida de las Farc, ahora que rehuyen los combates. De los 185 soldados heridos este año en Omega, 120 (el 66%) fueron víctimas de minas antipersonales.

¿Cuál es su mayor temor?, le pregunté a Robin. 'Pisar una mina, las balas lo matan a uno, pero las minas lo dejan roto. Uno no sabe donde pisa, lo sorprenden y le acaban la vida. Uno vuela dos metros, cae al piso y queda sin piernas, sin brazos o ciego', dice.

Robin llegó al Meta con la Fuerza de Tarea Omega, un grupo que desde el 2004 lucha para arrebatarle a las Farc su retaguardia. Son 14.500 hombres del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea que tienen su jurisdicción en 17 municipios del Meta, Guaviare y Caquetá, 78.500 kilómetros, una zona tres veces más grande que un país como El Salvador.

Así se vive en las bases militares de La Macarena, en Meta y Larandia, en Caquetá, desde donde se coordina el Plan Patriota, ahora llamado Consolidación.

En el corazón de las Farc

'Las Farc están debilitadas más no acabadas. Para eliminarlas hay que golpearlas en el corazón y el corazón está aquí. De nada sirve quitarles un brazo, las piernas, si van a tener su retaguardia', explica el general Alejandro Navas, comandante de la Fuerza de Tarea Omega.

Hace 46 años las Farc se fundaron en el Caquetá y Meta. 'En las zonas donde está nuestro teatro de operaciones han pasado cinco generaciones de guerrilleros', agrega el general Navas.

En el 2004 empezó la campaña militar conocida como Fuerza Tarea Omega, principal componente del Plan Patriota, conformada por 38 batallones contraguerrilla, ocho brigadas móviles, una brigada de infantería de marina y un componente aéreo, con aviones súper tucanos y kafir y una flotilla de helicópteros.
Penetraron en las selvas del Caguán, Yarí y Guayabero, zonas que hasta esa fecha eran controladas por los bloques Sur y Oriental de las Farc, que cuentan con casi seis mil hombres.

Robin recuerda que los primeros años fueron los más duros; tenían combates a diario. Era una época en la que no podían cruzar el río Guayabero porque recibían una lluvia de disparos. Ahora, el afluente es controlado por la Infantería de Marina; ocho lanchas tipo piraña patrullan en el río.

'Cuando empezó la Fuerza de Tarea el ‘Mono Jojoy’ nos subestimó, dijo: déjenlos entrar que a los seis meses se van a podrir en la selva', señala el general Navas.

Robin lleva ya casi cinco años en esta selva. Cinco veces se ha enfermado de leishmaniasis. El 90% de los 14.500 soldados de la Fuerza de Tarea Omega la ha padecido. Es ocasionada por la picadura de un mosquito que produce una úlcera sobre la piel.

El ‘Mono Jojoy’ no pensó que ese puñado de soldados pudiera cercar a sus hombres. De las 2.559 desmovilizaciones en todo el país, 824 han sido presionadas por la Fuerza de Tarea Omega.

Fuentes Militares explicaron que varios frentes que actúan en la zona han debido ser fortalecidos por guerrilleros de otras partes del país. Cuando llegaron en el 2004, encontraron hospitales y carreteras en medio de la selva; a Fabián Ramírez, jefe del Frente 14, le destruyeron una finca con una piscina en forma de guitarra.

El Ejército asegura que muchos de los guerrilleros andan en sudaderas. Ya no controlan los cascos urbanos de municipios como La Julia, Uribe, Cartagena del Chairá, San Vicente del Caguán, Peñas Coloradas y La Macarena.

El balcón del ‘Mono Jojoy’

Robin recuerda que cuando llegó a La Macarena, los habitantes le contaban que el ‘Mono Jojoy’ se paraba en un balcón a darle instrucciones a la comunidad. Los moradores dicen que era la época de la bonanza cocalera. Todo se pagaba con droga. Una gaseosa valía un gramo, una libra de arroz medio gramo y un almuerzo tres gramos.

La Macarena es otro mundo. Los martes son sábados y los miércoles son domingos. Ese día los locales permanecen cerrados, hasta el Alcalde descansa. Es otro mundo, en el que la virgen de la iglesia tiene cara de mestiza y el niño que carga en sus brazos tiene el pelo indio; Jesús en la última cena está rodeado de apóstoles negros, un paisa con carriel y campesinos.

Es un pueblo que durante años vivió de la coca, ahora sus habitantes se quejan de la falta de trabajo. Dicen que las tiendas y panaderías siguen abiertas porque los militares son sus clientes.

En la Macarena está la Fuerza de Despliegue Rápido, Fudra, que hace parte de Omega. Su misión es perseguir al ‘Mono Jojoy’. Hace poco, cuenta un oficial, estuvieron a punto de capturarlo. En la zona de Papanema hicieron una operación y seis de sus hombres más cercanos se entregaron.

Aunque las tropas de Omega no participaron en la Operación Jaque, en las semanas anteriores al rescate de Ingrid Betancourt, los tres estadounidenses y los once militares y policías plagiados, recibieron la orden de aumentar la presión al ‘Mono Jojoy’. Era la estrategia para no permitirle que tuviera comunicaciones con alias César.

Las informaciones de inteligencia del Ejército dicen que la última orden de Alfonso Cano fue menos combates y más minas antipersonales. La Macarena es el municipio de Colombia con el mayor número de estos artefactos explosivos.

En las pesadillas de Robin siempre aparece la imagen de Zapata volando por el aire. Luego, llega el recuerdo del 18 de diciembre del 2004, el día en que fueron atacados por un grupo de 200 guerrilleros, en un combate que duró diez horas. 'Yo manejaba la ametralladora M60; como a las 3:00 p.m. nos quedamos sin munición pero menos mal el apoyo llegó rápido', dice.

Robin mide 1,60 metros y pesa 65 kilos. El día del combate cargó, desde las 8:00 a.m. hasta las 6:00 p.m.,  una ametralladora que pesa siete kilos. En su cuerpo llevaba seis cintos con 600 cartuchos.

Robin tiene cara de niño, es tímido pero cuando habla de guerra lo hace como un adulto. Tiene 24 años, la misma edad que su amigo Zapata. 'Él es dos meses mayor que yo', explica.

La guerra lo aleja de su familia. A su esposa la ve cada seis meses cuando sale de permiso. No estuvo en los nacimientos de sus dos hijas. Laura tiene 3 años y Lucía un año y medio.

'Esto es verraco pero gracias a Dios yo sigo vivo', asegura.
Por las noches reza para no ser herido por la guerrilla y muchos menos por una mina. Este año las tropas de Omega han encontrado 450 de estos artefactos explosivos.

Hace dos meses miembros de la Fudra rescataron a un guerrillero de 17 años. Llevaba dos días herido en la selva. Dos minas se le estallaron cuando intentaba enterrarlas. La explosión le destrozó la boca y le quemó los ojos.

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