domingo 13 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Locura ‘divina’

Esta semana, Alfonso Sánchez decidió que la única manera para serle fiel a su esposa, pese a que desde hace seis años lo rechaza, era amputándose los testículos. Sobrevivió. Ahora dice que en su condición de castrado se 'apartará de todo para ir al servicio de Dios'. Su historia es un coctel ya conocido que mezcla el fanatismo religioso con un grave trastorno mental.

Hace un año que Alfonso Sánchez le avisó a su esposa, la ‘Churca’, que se quitaría los testículos. Su tragedia la anunció a los cuatro vientos. Incluso, sus vecinos en la vereda Bajo Taracué de San Pablo, en el sur de Bolívar, también lo sabían. Pero nadie imaginó que este hombre de 40 años, que vive de vender limones y sembrar yuca, pusiera en práctica semejante idea, para, como dice él, mantenerse fiel a una mujer que desde hace seis años lo rechaza.  

Mientras los que sabían de su delirio bromeaban pensando en el intenso dolor que podría llegar a sentir, Alfonso repasaba dos versículos del Evangelio de San Mateo en una Biblia que conserva hace 30 años y que fueron, según dice, los que le dieron el impulso definitivo para atentar contra su vida.

Pero Alfonso no lo ve de esta manera. Él afirma que su comportamiento es una victoria. 'Más grande es el dolor de seis años de escarnio de la mujer, que este dolor que voy a sentir en este momento. Esto pasará, pero el escarnio no tiene fin', dice.

Este hombre que nació en el sur de Bolívar, lleva 22 años participando en el grupo de oración que tiene la iglesia Adventista del Séptimo Día en San Pablo. También lo hacen su esposa, su hijo mayor y la mayor parte de su familia. Él, como todos los fieles de esta iglesia cristiana, ora los martes, miércoles y viernes en las tardes, y también el sábado durante seis horas.

En medio de su práctica religiosa, Alfonso se ha  acercado con una pasión desbordada a los textos bíblicos, tanto, que hoy es capaz de repetir de memoria capítulos enteros de los evangelios, que interpreta al pie de la letra.

Por eso, para él, mandatos como: 'Si tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno' (San Mateo 18, 8 y 9), son escritos que no frecen la menor duda de lo que hay que hacer para conseguir la salvación eterna.

Uno de sus hermanos cuenta que era común oírlo decir que como su mujer lo rechazaba, prefería castrarse para no violar el noveno mandamiento de la Ley de Dios que dice: no consentirás pensamientos ni deseos impuros. Y acto seguido recitaba el versículo de San Mateo.

'Creíamos que sólo era un capricho', dice su hermano, que mira a Alfonso con una mezcla de curiosidad y tristeza.


Delirio

Alfonso se sienta con facilidad en una de las camillas de la sala de urgencias en el Hospital Universitario de Santander. Habla con claridad y serenidad. Lleva dos días recibiendo atención médica desde que lo trajeron en taxi hasta Bucaramanga, para evitar que se le infectaran las heridas que se auto inflingió y que él mismo cerró con hilo y aguja.

Fue la ‘Churca’ quien lo encontró en medio del camino, a punto de perder el conocimiento, cuando regresaba de visitar a su mamá el Día de las Velitas. Venía con su hijo menor, que ya casi cumple los seis años de edad, el mismo tiempo que la pareja lleva durmiendo en camas separadas, una decisión que Alfonso dice, no tiene ninguna causa, o por lo menos, una que él entienda.

Lo cierto es que la ‘Churca’ no permite, ni siquiera, que Alfonso se le siente al lado. Y él afirma que no sabe explicar porqué lo aborrece.

El desenlace de esta historia es una mezcla de equivocadas creencias religiosas con un evidente trastorno mental que lo llevaron a planear, paso a paso, su castración, con ingredientes insólitos. Alfonso se sacó los testículos de la misma forma que lo hace con sus animales y como si fuera poco, los puso en un plato para que la ‘Churca’ los viera, al igual que una carta que guardó entre la Biblia –no fuera y se muriera–, donde la invitaba a pedirle perdón a Dios y donde dejaba claro que él la perdonaba por todo su rechazo.

Eso sí, Alfonso se cuidó de advertirle que en el caso de que ella intentara buscarle un reemplazo, había un Dios que la estaría vigilando desde el cielo. Pero como sobrevivió, ahora refuerza su comportamiento diciendo que como buen discípulo se 'apartará' para ir al servicio de Dios, como le corresponde a los eunucos. Y aquí cita el segundo texto bíblico que no puede sacar de su mente: 'Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda' (San Mateo 19,12). Alfonso hace parte del segundo grupo y lo repite con orgullo.

La valoración del psiquiatra en el HUS fue contundente: Alfonso sufre una grave depresión que lo llevó a querer quitarse la vida, por lo que necesita tratamiento inmediato porque continúa  con ideas de muerte.


DESDE LA RAZÓN

Para el psiquiatra Camilo Umaña, todos tenemos el potencial de desarrollar pensamientos sicóticos en cualquier momento de la vida. 'Cada cual, cuando arranca con una idea sicótica, delira con lo que tiene. El envés de la moneda son las religiones extremistas y más estrictas, a las que acude gente que se deja influenciar más fácilmente. Muchas usan ciertas técnicas como la hiperventilación para hacer desmayar a estos creyentes y luego decirles que a sus cuerpos entró el Espíritu Santo, o para hacerles creer que el Diablo ha encarnado en todos lados, que hay reglas muy estrictas por cumplir y si no, se condenan'.

Para Umaña, el caso de Alfonso  fue el 'gusano que colmó la guayaba'. Los sicóticos no sufren de dolor. Así que en el momento exacto en que Alfonso extirpó sus testículos, estaba fuera de la realidad. 'Lo que hacen los sicóticos es totalmente bizarro', dice.

Por ahora, mientras se espera que sea trasladado a un hospital psiquiátrico,  Alfonso aun desconoce que aunque perdió su capacidad reproductiva, va a seguir teniendo erecciones y orgasmos mientras el cuerpo se acostumbra a que sus testículos ya no están. Así que su preocupación principal va seguir atormentándolo.

No se sabe a ciencia cierta cuánto dure este proceso, porque cada paciente es diferente, pero lo que si es cierto, es que si Alfonso supera esta crisis, muy seguramente podrá volver a tener una vida sexual normal con la ayuda de implantes. Y los podría tener mediante una acción de tutela.


Fanatismo desbordado

Es tanto el fanatismo religioso de Alfonso, que incluso tuvo que abandonar la tierra donde vivió por muchos años, porque dice, fue perseguido, al igual que su esposa, por personas incrédulas.

'Yo he sufrido muchas consecuencias por causa de Dios. Teníamos grandes bienes pero los abandonamos porque se creó un conflicto entre los que le temían a Dios y los que no'. Alfonso, por supuesto, le teme, por eso no dudó en dejarlo todo, porque 'Dios nos dará 100 veces más' y refuerza su pensamiento con este otro: 'tenemos que acostumbrarnos para que cuando Cristo venga… no nos vamos ni a llevar la ropa que tenemos puesta'.

Alfonso sólo ha tenido una novia que luego se convirtió en su esposa, la ‘Churca’. Incluso, el mismo día que se casaron por la iglesia católica, sólo porque en esa época no tenían otra opción en San Pablo y ni siquiera había notarías, también se bautizaron, pero no tardaron en cambiarse a las creencias cristianas y a ser parte activa de la iglesia Adventista del Séptimo Día.

Su hermano dice que aunque su intención de castrarse era bastante conocida, no lo consultó con su iglesia, que no permite este tipo de automutilaciones.

Pero Alfonso es un chico rebelde. Él tampoco se considera un adventista a carta cabal. Para él lo más importante es la práctica de los diez mandamientos, pero por ejemplo, aquello de la exclusión de comidas no le interesa, 'yo como de todo', y mucho menos la práctica del divorcio. 'Mujer solo hay una y por eso también hice esas cosas'.

¿Y el dolor, no pensó en el dolor? 'El impulso que traía pudo más que el dolor. Eso fue como una victoria lograr sacármelos. Yo a ella le había advertido que le iba a dejar los testículos en un plato porque lo que Dios une, el hombre no lo puede separar'.

 

Y lo hizo al pie de la letra.

Para la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que opera en el oriente colombiano y que dirige el pastor Ezequiel Rueda Salamanca, el principio bíblico de estudio de la Biblia es muy importante para evitar llegar a estas situaciones extremas.

'El señor Jesucristo utiliza una figura literaria para indicar que ese es el límite, lo que uno podría hacerse con tal de salvarse. Eso (lo que hizo Alfonso), es una aplicación literalizada que rompe principios, que no se ajusta a lo que establece el mismo canon bíblico, y que ya es un comportamiento de alguien que se sale del camino que corresponde'.

El pastor Rueda confirmó que en ningún momento la iglesia Adventista avala el comportamiento de Alfonso y que es un extremo de lo que en realidad el Evangelio indica. Y pone un ejemplo, 'es como la persona que dice, vamos a ver qué nos dice hoy la Biblia, abre al azar y la Biblia dice: y Judas fue y se ahorcó. La vuelve a abrir y encuentra que dice: ven y has tu lo mismo, y vuelve y la abre y dice: ven y hazlo pronto'.

Rueda afirma que la Biblia establece principios de interpretación, de manera que no hay razón para el fanatismo. 'Esa es una desfiguración de personas que pierden el control mental, pero no por estudiar la Biblia, porque si hay algo que puede elevar la mente es el estudio de la Biblia'.

Para el pastor, esta problemática tiene un transfondo mayor que no se reduce a las creencias religiosas sino al entorno cultural y social en el que viven personas como Alfonso.

Hace poco, en Bucaramanga un hombre que hace parte de esta iglesia, empezó ayunando, levantándose muy temprano y durmiendo poco, hasta que la descompensación en el cuerpo le hizo creer que había recibido el mensaje de anunciar, comenzando por su barrio, que todos estaban en pecado y que el mundo se destruiría ese día, y que por supuesto, el único que quedaría a salvo en cuerpo y alma sería él.

'Se dice que la Biblia vuelve loca a la gente, pero no es la Biblia, es la manera como la gente decide auto flagelarse y a esto se suma que sus cuerpos no han sido bien alimentados y cuando el organismo se debilita, es muy fácil que se pierda el control'.

Un ejemplo del fanatismo es el de aquellas comunidades religiosas que no aceptan la donación de sangre así sus hijos se estén muriendo. 'Esos son caprichos. Cualquiera puede aferrarse de un texto', dice el pastor.

En el caso de los versículos en los que Alfonso se sustenta, el pastor de la iglesia Adventista afirma que son figuras de exageración para dar una lección espiritual. 'Dios no querrá que en el cielo tengamos mancos, mochos y ciegos, lo que está diciendo es que hay que manejar la mente y no dejarse llevar por las tentaciones.


De la cordura al fanatismo

Para el reconocido sacerdote Jorge Eliécer García de la iglesia católica, el fanatismo religioso consiste en entender la palabra de Dios de manera literal. Cuenta que 600 años a.C. había tribus que castigaban de esa forma a las personas que fallaban a ciertos mandamientos o a reglas de la comunidad. 'En este caso, sería entender que el miembro masculino es el objeto a través del cual se está cometiendo un pecado en contra de un mandamiento. Sin embargo, a partir del nuevo Testamento, cambió el concepto de lo que es el cuerpo para el ser humano. A partir de Jesús, el cuerpo comenzó a ser templo de Dios'.

Según el sacerdote, en la Biblia aparecen las que se llaman expresiones duras de Jesús, pero que tienen que entenderse dentro de un contexto, no de cortar, de quitar, sino de poner en custodia, haciendo alusión al versículo que impulsó a Alfonso a castrarse.

'Es muy difícil entender ese tipo de textos. Si los entendiéramos tal cual dice la letra, tendríamos una humanidad mutilada, por dar un ejemplo'.

Por eso, la línea entre ser un creyente cuerdo y un fanático, se pierde en la práctica. Las causas que motivan ese fanatismo por lo general son los líderes religiosos, la concepción doctrinal de la secta o del grupo religioso, el entorno cultural, la vivencia social de ese tipo de creencias, y el grado de manipulación que se hace de la conciencia de las personas.

'Eso se da mucho en las religiones que llaman de garaje, haciéndoles pensar que si no hacen lo que ellos les ordenan, van a recibir un castigo. Es una manipulación en torno al castigo', dice García.

También agrega que las personas con trastornos mentales caen más fácilmente en el fanatismo. 'Actualmente, en las sectas religiosas invitan a los débiles de pensamiento y a los que no tienen una formación intelectual, para poderlos manipular emocionalmente'.

 

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