domingo 18 de enero de 2009 - 10:00 AM

Santander será el nuevo corredor de las exportaciones

Con una inversión de $3,8 billones en obras y hasta $12 billones en operación y mantenimiento, Santander tendría uno de los corredores viales más importantes para el turismo y las exportaciones.

Si todo sale como lo plantea el Ministerio de Transporte y cuatro empresas privadas con vías a cargo en la región, el departamento podría salir de un histórico atraso en materia de infraestructura que suma más de 20 años.

Así calificaron gremios y autoridades locales la importancia del proyecto de la doble calzada Bogotá – Cúcuta, que modernizará la vía más importante de la región oriental del país en materia de comercio internacional y  que, al mismo tiempo, se convierte en la puerta de entrada a los turistas que visitarán los nuevos atractivos turísticos regionales.

La propuesta, que será presentada el próximo 12 de febrero al Gobierno Nacional, sería ejecutada en un período aún por definir pero que oscila entre seis y ocho años.

Los concesionarios Los Comuneros, Autopistas de Santander S.A., y el Consorcio San Simón, así como la firma concesionaria de la carretera Duitama – San Gil, están detrás de la propuesta que ya fue presentada al ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego Henao, y que deberá quedar adjudicada en menos de doce meses, en palabras del propio Mintransporte.

Salir del atraso

La mega obra vial, que requiere para su construcción una inversión similar al dinero que invertirá Isagen en la Hidroeléctrica del Río Sogamoso ($3,5 billones), también en Santander, conlleva un desatraso en materia de infraestructura no solo para los dos santanderes sino para el país.

El presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, Javier Díaz Molina, señaló que el proyecto es 'fundamental' para que el país supere un desatraso de más de 20 años en infraestructura.

Para el dirigente gremial, 'Venezuela sigue estando dentro de los tres socios comerciales más importantes para el país y lo seguirá siendo a pesar de los problemas de inestabilidad'.

Explicó que el impacto de una carretera como la que se plantea sería de una reducción de los sobrecostos de hasta 18% que se suman a las exportaciones colombianas por cuenta del mal estado de las vías.

A su opinión se suma la del presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Juan Camilo Montoya Bozzi, quien aseguró la importancia que tiene para Santander 'el desatraso de la gran vía que nos conecta con el país y con Venezuela'.

Mientras que el presidente del Comité de Gremios de Santander, Juan Camilo Beltrán Domínguez, expresó la necesidad de impulsar el proyecto, en el que se lleva dos años de trabajo, y que reviste 'gran trascendencia por lo que significan las relaciones comerciales con el vecino país, especialmente por las exportaciones que se han triplicado en los últimos años'.

Proyecto ambicioso

El año pasado se cumplieron 28 años desde la ampliación (1984), de la carretera Bucaramanga – Pamplona, hasta el sector de El Picacho, en lo más alto del páramo de Berlín.

Un trayecto de 48 kilómetros al cual se le han hecho inversiones millonarias por parte del Instituto Nacional de Vías, Invias, que no han sido suficientes para mantener en buenas condiciones la carretera, según lo manifestado por la dirección regional de la entidad.

El proyecto que se tiene, busca abrir nuevos carriles que permitan ampliar más el paso para los vehículos y mejorar el desplazamiento en este tramo (uno de los más complicados) y en los 162 kilómetros restantes que nos separan de la frontera.

Así mismo, en otros tramos que presentan complejidad, como en el sector de Pescadero, en la vía a Bogotá.

La obra tiene una exigencia muy alta. Sin embargo, el gerente de la Concesión Autopistas de Santander, Juan Mauricio Benavides Artunduaga, ve completamente viable el proyecto.

Para el representante de la firma concesionaria, que tiene a su cargo el proyecto de la Zona Metropolitana de Bucaramanga, ZMB, la primera razón por la que se hace viable el proyecto es por el aporte privado que 'baja las obligaciones inmediatas al Estado, de tal manera que este no tiene que recurrir a recursos corrientes para ejecutar obras'.

El directivo de Assa destacó los retos que tiene la ingeniería en una vía en plena cordillera oriental 'que es joven, lo cual aumenta los riesgos geológicos'.

Anunció que, 'con el fin de mejorar la estabilidad podría pensarse en hacer obras de infraestructura tipo túneles o viaductos'. Incluso, mencionó que se está revisando la propuesta de llevar la carretera por el Alto de El Escorial.

Aunque es difícil sacar un cálculo, por las características particulares del terreno, Benavides Artunduaga señaló que la construcción de una carretera en doble calzada implica un costo aproximado superior a los $1.000 millones por cada kilómetro, más en zonas con dificultades geológicas.

El gerente de uno de los cuatro concesionarios que presentarán la propuesta admitió que la meta que puso el Ministerio de Transporte de construir 100 kilómetros de doble calzada por año, para tener la obra en seis años es difícil de cumplir y dijo que ocho años sería un tiempo más viable.

Finalmente, indicó que podría haber nuevos peajes para la ruta, dependiendo de los trayectos y su cercanía a las casetas ya existentes.

Sin embargo, la región, a juicio del Presidente Ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, estaría dispuesta a pagar este costo adicional 'porque es mucho más costoso estar desconectados del resto del país que un peaje', apuntó Juan Camilo Montoya Bozzi.

Los otros proyectos


Adicional a la doble calzada desde Bogotá y hasta Cúcuta, los concesionarios plantean el desarrollo de otras rutas en doble calzada.

Estas son: la doble calzada de Lebrija hasta Barrancabermeja y que está en el alcance progresivo (desarrollo futuro) del proyecto de la Zona Metropolitana de Bucaramanga.

Dicha ruta permitiría mejorar la comunicación entre Bucaramanga y Cúcuta, así como Venezuela con el Magdalena Medio y el occidente del país.

Así mismo, está el desarrollo de la doble calzada Barbosa – Puerto Araujo, conocida como la transversal del Carare, que conectaría el sector de Boyacá con el Magdalena Medio.

Finalmente están la vía Charalá – Duitama y la doble calzada entre Barbosa y Tunja. 

 

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