Según el estudio de L’Oréal Groupe e IPSOS, las mujeres con hijos tienen menos estabilidad laboral que los hombres en la misma situación, y perciben menor paridad en sus entornos de trabajo.

Publicado por: Redacción Tendencias
Febrero de 2025. Bajo el telón del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, un ejército invisible de mujeres busca abrirse paso en un mundo que les ha dado la espalda por siglos. L’Oréal Groupe, en alianza con la UNESCO, se alza como uno de los actores en esta guerra silenciosa, impulsando su iniciativa “Para las Mujeres en la Ciencia”, un programa que desde 1998 ha reconocido a más de 3.900 mujeres científicas en 116 países. Sin embargo, la brecha sigue siendo tan profunda como insondable. Lea también: Pódcast Voces al Viento | El rol de las mujeres migrantes en la ciencia y la tecnología
Los números no mienten. Un estudio realizado por L’Oréal Groupe en Colombia, Perú y Panamá desvela la realidad que muchas enfrentan. Solo el 14% de los egresados en áreas STEM en Colombia son mujeres; en Panamá, la cifra cae al 10%, mientras que en Perú alcanza el 24%. Pero no es solo una cuestión de títulos. Las barreras emergen desde el momento en que estas mujeres pisan el mercado laboral: entornos hostiles, oportunidades esquivas y salarios que no reflejan su aporte real. Solo el 53% de las mujeres en STEM cree que las remuneraciones son justas, frente al 69% de los hombres.
Y eso es solo el principio. En un sector donde el 47% de las mujeres percibe discriminación abierta, los datos de la ONU no ofrecen alivio: apenas 1 de cada 3 investigadores en el mundo es mujer. ¿Cómo se cierra una brecha que parece diseñada para perpetuarse? L’Oréal tiene una respuesta: referentes, aliados y un combate constante por la equidad.
Hoy 11 de febrero conmemoramos el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia 🌌 En #MinCiencias destacamos el papel de la mujer y la niña en los avances científicos del país. pic.twitter.com/QNRrW9BfDF
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Alberto Mario Rincón, director general de L’Oréal Groupe para Centroamérica y Región Andina, lo expresa con franqueza: “El talento no tiene género, pero las oportunidades aún sí. El mundo necesita ciencia, y la ciencia necesita más mujeres activamente participando”. Bajo esta consigna, el programa continúa impulsando a mujeres como Karol Zapata, investigadora colombiana galardonada en la última edición. Para ella, este reconocimiento es más que un premio: “Envía un mensaje poderoso a las nuevas generaciones. Es fundamental que las niñas vean que pueden soñar con ser científicas, porque esos sueños pueden hacerse realidad”.
Pero esta batalla no se libra solo en los laboratorios. L’Oréal trabaja en colaboración con gobiernos, instituciones académicas y el sector privado para desmontar el sistema que ha mantenido a las mujeres a la sombra. No es solo una lucha por la ciencia; es una lucha por un futuro más justo, donde la innovación no esté limitada por el género.
El reloj avanza, pero la brecha se resiste. Las mujeres en la ciencia siguen alzando la voz, mientras el mundo observa con la esperanza de que esta vez, la historia sí cambie.
Yasleidy Pérez, joven investigadora reconoce el trabajo que desempeñan las mujeres científicas en nuestro país, y la importancia de motivar a las niñas hacer parte del cambio por medio de proyectos de ciencia e innovación en pro de sus comunidades#diadelamujerylaninaenlaciencia pic.twitter.com/ZhFL5MyKEW
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La mujer en la ciencia a lo largo de la historia
Desde las sombras del pasado, las mujeres han sido protagonistas invisibles en la ciencia. Olvidadas, relegadas o incluso borradas de los libros, lucharon contra las barreras de su tiempo, dejando huellas indelebles en el avance del conocimiento. Esta es su historia, una historia de desafíos, resistencia y redención. Lea también: Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: la ingeniera santandereana que trabaja por un aire más limpio
En la antigüedad, Hipatia de Alejandría se enfrentó al prejuicio y la violencia. Matemática, astrónoma y filósofa, desafió las normas en un mundo donde el pensamiento femenino era un crimen. Su vida terminó brutalmente a manos de una turba, pero su legado se convirtió en símbolo de la resistencia intelectual.
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Siglos después, en un convento alemán, Hildegarda de Bingen escribía sobre medicina y botánica. No eran simples observaciones; eran revelaciones en un mundo que trataba a las mujeres de ciencia como herejes o místicas.
🔬Este 11 de febrero conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y Niña en la Ciencia
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📚Hoy quisimos hacer un recorrido por la historia, conociendo la biografía de mujeres que con su trabajo y aportes han generado nuevos avances científicos y tecnológicos que sirven de… pic.twitter.com/LvNxVqTBNY
El siglo XIX trajo nuevas batallas. Ada Lovelace, hija del legendario Lord Byron, se adelantó a su tiempo al crear el primer algoritmo para una máquina que nadie más entendía. La ciencia la ignoró durante décadas, hasta que el mundo digital redescubrió su genio.
Y luego está Marie Curie, la mujer que se atrevió a manipular lo invisible. Con las manos marcadas por la radiación, abrió las puertas al conocimiento de la radiactividad, ganando dos premios Nobel. Pero incluso su éxito fue una anomalía en un mundo dominado por hombres.
Las injusticias no cesaron. Rosalind Franklin capturó la imagen que descifró el ADN, pero otros se llevaron el mérito. Lise Meitner fue clave en el descubrimiento de la fisión nuclear, pero el Nobel pasó por alto su nombre. Historias de robos silenciosos, de mujeres olvidadas en los márgenes de la gloria científica.
Hoy, el campo de batalla se ha trasladado. Las cifras no mienten: solo el 33% de los investigadores en el mundo son mujeres. Las puertas de los laboratorios siguen entornadas, y los techos de cristal, intactos. Sin embargo, las voces se multiplican, exigiendo un lugar justo en la historia.
















