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Domingo 18 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Feminización facial la cirugía plástica tendencia en Colombia para mujeres transgénero

En menor proporción se hace también la masculinización facial la cirugía para hombres transgénero que deciden aumentar las facciones masculinas en su rostro

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Foto: Archivo/ Vanguardia
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Las cirugías de feminización y masculinización facial son procedimientos estéticos en los que las personas transgénero han encontrado un camino para sentirse mejor consigo mismas al poder modificar ciertos rasgos faciales que no van acordes al género con el que se sienten identificadas. Por ejemplo, una mujer transgénero (hombre de nacimiento) podría perfilar detalles de su rostro para verse más femenina y al contrario, un hombre transgénero (mujer de nacimiento) ajustar sus rasgos para que sean más masculinos.

Eso se hace a través de estas cirugías que han cobrado fuerza en los últimos años a medida que la visibilización de las personas transgénero aumenta, como lo explica la cirujana Anna Katherine Ruiz Ruales, profesora de la sección de Cirugía Plástica de la Facultad de Medicina de la U de A.

Ella explica que aproximadamente la distribución de la cirugía facial de reafirmación de género es 80 % feminizacion 20 % masculinizacion.

En eso está de acuerdo el cirujano plástico español Nabil Fakih, que agrega que son cada vez más frecuentes en los consultorios. Son más comunes en el caso de las mujeres trans, ya que a veces a los hombres les basta con el tratamiento hormonal de testosterona (la hormona masculina).

En 2023, el cirujano Ricardo Morales, especialista en cirugías de feminización facial, reveló un aumento significativo en estos procedimientos en el país: en los últimos cuatro años realizó más de 200 cirugías con una media de hasta tres pacientes por semana.

Una de esas pacientes es la reconocida modelo colombiana Mara Cifuentes, quien anunció que se haría este procedimiento en octubre del año pasado para sentirse mejor consigo misma.

“Quiero que todas las personas que me están mirando y que siempre me han seguido puedan comprender que esta decisión fue tomada desde el amor que tengo por esta transición y por la búsqueda de esta identidad que me ha permitido cumplir todos mis sueños y vivir mi verdadera vida. Este es un paso que espero sirva de inspiración a otras personas que están pasando por lo mismo para que se sigan armando de valor y para que le sigamos demostrando al mundo de lo que estamos hechas, de decirles que también somos mujeres fuertes y trabajadoras y no solo objetos. Esta más que una cirugía estética, puede cambiar vidas”.

Los procedimientos han aumentado en parte porque las personas transgénero pueden desarrollar lo que se conoce como disforia de género.

Según la Mayo Clinic la disforia de género es una sensación de incomodidad o angustia al habitar el cuerpo, porque no se sienten ellos mismos cuando se ven en el espejo.

Este diagnóstico se incluye en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría favoreciendo que este tipo de procedimientos sean más accesibles.

“Hay que tener en cuenta que cuando estos procedimientos se hacen en personas transgénero —porque una persona cisgénero también podría acceder a este tipo de cirugías— no es tanto una cirugía estética sino que va más hacia la reconstrucción y requerimos de otro tipo de acompañamientos como el psicológico”, dice Anna Katherine Ruiz Ruales.

¿Cómo se hacen?

En términos simples, la cirugía de feminización consiste en la reducción de tamaños, volumen y forma mientras que para un rostro masculino, siempre se tiende a que haya un mayor volumen, donde contribuye el vello facial, como la barba, y también la voz gruesa, que van apareciendo habitualmente tras meses después de que la persona inicie tratamiento hormonal.

“Estas cirugías siempre son un conjunto de procedimientos personalizados para cada paciente de acuerdo a sus necesidades. Si una persona necesita que su nariz o los pómulos sean más femeninos, se le harán estos procedimientos, si no es necesario, no”, agrega.

Sin embargo, es importante recalcar que a veces los estándares son excesivamente altos, como dice José Palacios Vélez, coordinador de la Especialización en Cirugía Plástica de la Universidad CES, y estas personas podrían no quedar satisfechas con los resultados.

Hay que bajar los estándares y ser acordes a la genética familiar, ya que, según Anna Katherine, esto influye.

“Lo que hacemos es que buscamos fotografías familiares para ver los rostros de los papás, los hermanos (en el caso de la masculinización) y a las mamás y hermanas, pues hasta ahí es donde puede llegar el cirujano”, cuenta la cirujana plástica y maxilofacial.

En detalle

En este tipo de cirugías los cirujanos hacen una división del rostro para evaluar las zonas faciales que deben ajustarse.

En un artículo del cirujano maxilofacial Sergio Olate Morales, se explican algunos de los ajustes frecuentes que se requieren específicamente en la cirugía de feminización que funciona para una mujer transgénero (hombre de nacimiento) o una mujer cisgénero que quiera potenciar algunos rasgos de su rostro.

En la zona superior (frontal) el tercio superior del rostro se reduce mediante una cirugía para acceder a la zona de hueso frontal, realizando cortes de cuero cabelludo para reducir cicatrices y marcas de la cirugía; se reduce el tamaño de la frente retirando el exceso de hueso de la zona.

En la zona media —pómulos, ojos y mejillas— el cirujano explica que se aborda por dentro de la boca realizando cortes en el hueso que permite reducir o aumentar el tamaño de los pómulos, según las características de la persona.

También se extrae la grasa bucal en un procedimiento conocido como bichectomía, o la lipotransferencia, como herramienta de ayuda en cada una de las etapas.

Otra opción son los implantes que se usan en algunas ocasiones, aunque no suelen ser los favoritos.

“Los implantes ya no los usamos tanto porque se ha demostrado que a largo plazo el resultado no se mantiene tan bien. Si no es tan necesario, podemos usar rellenos como el ácido hialurónico”, agrega Anna Katherine.

Una de las intervenciones más frecuentes en la cirugía facial de reasignación de género es la reducción de la manzana de Adán o de la nuez: “La prominencia de este cartílago es propia del sexo masculino. Es aconsejable limar un poco ese cartílago que se llama cricoides”, detalla la cirujana.

En la zona media —que es la nariz— la estética nasal se modifica mediante una rinoplastia para que la nariz quede más acorde a la del género femenino: “El dorso nasal es más curvo con una punta más definida, un poco más levantada. En las mujeres se busca que quede entre 90° a 120° de rotación, mientras que en la masculina, el ángulo varía de 70° a 90°”, informa la experta.

En la zona inferior —ángulo de mandíbula y contorno— se realizan osteotomías (cortes de hueso) en la base mandibular para lograr resultados estables y precisos en la reducción de la zona y obtener la forma de “V” o la proyección de ángulos necesaria.

En otros casos, donde se requiera otras reducciones, se puede usar toxina botulínica para reducir el tamaño y la potencia del músculo.

En cuanto al mentón, también se hacen osteotomías para reducir, acortar y lograr una simetría para lograr un balance facial.

“Nosotros como cirujanos plásticos tenemos unas medidas de relaciones entre las zonas del rostro. Por ejemplo, la relación de la nariz con las demás partes del rostro y así nos damos cuenta de qué tanto sobresale algún detalle frente al resto de la cara y nosotros hacemos esto con cada paciente. Ahí miramos qué hay que aumentar y disminuir. Es muy importante la etnia del paciente, si es afrodescendiente, indígena, oriental o caucásico porque cada uno tiene características propias de su origen. Nosotros no hacemos un rostro genérico para todos”.

La feminización y masculinización de rostro mantienen esos rasgos únicos de cada paciente. No buscan transformar el rostro hacia el extremo. “Estos rasgos demuestran la belleza de la diversidad, rasgos únicos de cada ser humano”, dice Anna Katherine.

Por último, en los labios hay opciones versátiles como rellenos con ácido hialurónico, lipotransferencia o la técnica conocida como lifting labial que consiste en levantar el labio superior y separarlo de los dientes.

En cuanto a la masculinización, la cirujana Anna Katherine cuenta que, como es menos frecuente, no suele haber tanta información en internet.

Al contrario de la feminización, este procedimiento busca resaltar y definir rasgos masculinos y se trabajan principalmente tres zonas de la cara: nariz, mandíbula y mentón para lograr la armonía del rostro entero.

Las características en la masculinización son ángulos marcados y líneas rectas, frente amplia, cejas bajas, arco ciliar marcado, mandíbula definida y cuadrada vista de frente; mentón proyectado y cuadrado, el ángulo de la mandíbula vista de perfil de unos 90° y la nariz recta, no demasiado respingada.

Los riesgos

Estos procedimientos tienen riesgos generales como posibilidad de infección, alguna asimetría o deformidad en el rostro que implique volver a operar, una mala cicatrización —depende de la genética de cada persona— y deterioro funcional en ciertas regiones del rostro como en la nariz.

El resultado de la cirugía también depende del cuidado que las personas tengan tras el procedimiento médico que suele ser una cirugía ambulatoria.

La cirugía de feminización puede tardar alrededor de 12 horas divididas en diferentes procedimientos, mientras que la masculinización alrededor de 6 horas, según la cirujana.

Los cuidados posoperatorios consisten en mantener la herida limpia y seca y lavarlas a diario con agua y jabón, seguir la prescripción médica enviada por el cirujano, aplicar frío local en las zonas inflamadas y lo más importante, evitar el sol y proteger las cicatrices con protector solar que tenga 50 de protección.

Más tendencias para 2024

En el mundo de la cirugía estética el cirujano español Nabil Fakih menciona que actualmente existen otros procedimientos en tendencia como la cirugía de párpado que recobra fuerza para este año.

Además de esta cirugía y la de feminización, también mencionó otros procedimientos estéticos que continuarán marcando tendencia más allá de las cirugías plásticas.

Uno de ellos son los bioestimuladores de colágeno que se inyectan en la piel para estimular la producción natural del colágeno, esto porque a medida que envejecemos, disminuye esta proteína en el cuerpo, lo que puede llevar a arrugas, flacidez y pérdida de volumen en la piel.

“Estos bioestimuladores son rellenos que estimulan la producción de colágeno en el cuerpo. Se deben usar productos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), productos naturales, con minerales, que crean una inflamación correcta para estimular el colágeno”, explica el especialista.

Según Nabil Fakih, este tipo de procedimientos es frecuente en las manos, el escote y la piel del rostro. “El resultado es una piel menos flácida y más brillante. Es por eso que es una tendencia. Las personas lo están usando mucho”, puntualiza.

Aunque este producto es seguro, algunos efectos adversos poco comunes son: enrojecimiento, hinchazón, hematomas temporales, entre otros.

En segundo lugar, está en tendencia el ácido hialurónico, uno de los productos más seguros en la medicina estética, según contó en una entrevista para este medio, María Fernanda Corrales, dermatóloga de la Universidad CES.

“La sustancia existe en nuestro cuerpo y la probabilidad de presentar alergias es baja. Aunque existen casos en los que las personas puede presentar cuadros alérgicos”.

En tercer lugar está la toxina botulínica que, según la American Academy of Ophthalmology, es la toxina es producida por una bacteria nociva pero en dosis pequeñas y débiles, ayuda a reducir las arrugas en la piel.

“Cuando se inyecta, la toxina botulínica bloquea determinadas señales nerviosas que producen la contracción de los músculos. Los músculos se relajan, con lo cual se reducen las arrugas. Este efecto dura aproximadamente entre tres y seis meses. Luego, los músculos vuelven a moverse y las arrugas reaparecen”, escribieron desde el portal especializado.

El también conocido como botox, según el cirujano plástico Fakih, puede usarse a partir de los 18 años (como cualquier otro procedimiento estético) siempre y cuando asista a un centro médico profesional que cuente con medidas de seguridad.

A veces, lo que ocurre, es que estos procedimientos los hacen personas que no tienen ética profesional y por eso terminan ocurriendo desenlaces negativos para los pacientes.

Como es el caso de varias personas en TikTok que comparten la deformación de su rostro a causa de rellenos que contaban con materiales nocivos para la salud humana.

“Es importante recalcar que en este tipo de procedimientos, existen restricciones. Las mujeres en embarazo no pueden someterse a estos procedimientos y algunas personas con enfermedades autoinmunes. Es preferible evaluarlo todo con un especialista capacitado. Sin embargo, está demostrado que son procedimientos muy seguros”, agrega.

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Publicado por El Colombiano

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