domingo 05 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

La Ruta del Caminante, dos días en los zapatos de los migrantes

Esta es la experiencia de quienes asumieron realizar parte del trayecto que caminan los migrantes que salen de Venezuela por la frontera con Cúcuta para llegar a Bucaramanga. Fue un acto simbólico, lleno de valentía y resiliencia para con esta población, que se realizó durante dos días y se denominó la Ruta del Caminante.
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Fue una experiencia llena de recuerdos, de aquellos que la memoria y, menos, el corazón borran. También fue una experiencia cargada de esperanza, de aprendizajes, de héroes, de mucha valentía y de encuentros.

La Ruta del Caminante es el primer evento que se realiza en Colombia, en el que diversas personas recorren a pie parte del trayecto que por días hacen los migrantes que salen de Venezuela rumbo a Colombia buscando mejor calidad de vida. En otras palabras, la Ruta del Caminante es una experiencia para entender realmente lo que viven quienes se ven obligados a dejar su país.

La jornada, que se realizó el pasado 1 y 2 de diciembre, fue coordinada por la Gerencia de Fronteras de la Presidencia de Colombia, y tuvo la participación de diplomáticos, de representantes de Naciones Unidas, del Programa Mundial de Alimentos, Unicef, OIM, migrantes que hoy tienen emprendimientos en Colombia y periodistas.

El mensaje fue claro y se logró. “Lo que queremos mostrar es la ruta de resiliencia, a los venezolanos exitosos que han llegado al país y con mucho esfuerzo han salido adelante. Más que un drama, lo que queremos mostrar con esta experiencia es grandes oportunidades que estamos creando como estado colombiano para los venezolanos”, expresó Lucas Gómez García, gerente de Fronteras Colombia, desde uno de los trayectos que acompañó esta caminata.

Los participantes vivieron uno a uno por unas horas, aunque en otro contexto, la fuerte experiencia que emprende un venezolano que decide dejar su tierra y salir en busca de oportunidades.

“La caminata ha sido dura, es muy exigente, hemos sentido el rigor del terreno, del clima. Caminamos de Berlín a Picacho y el frío es muchísimo, la brisa está pegando muy duro y la temperatura llega a cinco grados. Nosotros, aunque tenemos los pies lastimados, tenemos buenos zapatos, llevamos dinero, tenemos los tres alimentos del día y hasta transporte; con nada de esto salen los migrantes de Venezuela”, explicó Jaime Moreno, periodista y reporte gráfico de Vanguardia, que hizo parte de la comitiva de la Ruta del Caminante.

Para Offir Yorley Prada Quevedo la Ruta del Caminante fue una confrontación de experiencias. “Es bonito volver a repetir el trayecto, pasar de nuevo por estos lugares, pero ya con otra mente, porque en un año y cinco meses que llevo en Colombia he podido ya lograr mucho”, dice esta emprendedora venezolana que vive en Girón y que fue invitada por Gerencia de Fronteras para realizar el trayecto.

Ofir Yorley llegó a Bucaramanga con sus tres hijos, uno de ellos especial, y con su esposo. Desde que salió de San Cristóbal (Venezuela) con el apoyo institucional del gobierno colombiano ha podido acceder a salud, educación para sus hijos, capacitación y recursos económicos para su emprendimiento de comidas.

“Para mí también fue muy triste estar ahí y estar a una hora de abrazar a mi mamá que justamente está hoy (miércoles) cumpliendo años. Ahí mi trayectoria empezó con tres hijos y no sabía qué me esperaba en Bucaramanga y cómo iba a hacer para solucionar mi vida”, narra ahora esta mujer con la fatiga propia que causa caminar en la zona de páramo.

Sin duda, para comprender mejor el tema de migración, como dijo el embajador de Alemania en Colombia, Peter Ptassek, “toca ponerse en los zapatos de los migrantes venezolanos”.

“Todo eso muestra qué tan grande es el desafío y el compromiso de Colombia. Es transformar ese desafío en una oportunidad económica, humanitaria y social; me quedo impresionado por este esfuerzo que estamos haciendo, acompañándolos desde la comunidad internacional con mucho placer y orgullo”, agregó el embajador Ptassek.

A lo largo del trayecto existen ocho CAS o centro de atención definidos que ofrecen diferentes servicios de asistencia humanitaria y se identifica la vulnerabilidad de la población que ingresará al país; entre 150 y 300 personas cada día son atendidas.

“Encontrar esas ayudas en el camino es una bendición, porque en ese momento lo que más necesita uno es una mano amiga, una empatía, un abrazo de humano a humano porque lo que pasan los venezolanos es esta trayectoria es fuerte... en verdad que sí”, puntualiza Offir Yorley.

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