viernes 17 de junio de 2022 - 12:00 AM

Los tipos y la necesidad de bajar la inflación

Ya es oficial, la zona euro elevará los tipos de interés y saldrá de la zona negativa a partir de septiembre en lo que serán dos subidas en el tercer trimestre para tratar de paliar no sólo la hiperinflación a la que están sometida la mayoría de países europeos sino también para evitar que esta se alargue en el tiempo y se dé paso a la estanflación.

¿Cuál es la situación económica actual en Europa como para que el Banco Central Europeo haya acelerado la política monetaria?

La inflación que en un principio se esperaba solo para la energía se ha acabado transfiriendo a todos los sectores, haciendo una presión en las economías familiares que está lastrando el crecimiento que estaba previsto.

“Las familias no tienen ya fórmulas para combatir el incremento de gasto al que están sometidas mientras los sueldos no crecen al mismo ritmo. La gasolina, la energía, la compra...todo está en máximos históricos con los mismos ingresos y muchos están ya buscando los mejores préstamos personales para los proyectos que necesitan sacar adelante” explican los economistas.

Estudios, reformas, vehículos, vacaciones...son muchas las facturas que habría que hacer frente para embarcarse en cambios y es por ello que, en vista de la poca capacidad de ahorro actual, se busca la financiación para conseguir que salgan las cuentas.

Tan solo la estabilización en torno al 2% de la inflación permitiría no tener que seguir subiendo los tipos y estabilizarlos. Sin embargo, después de ocho años en el campo negativo, ha llegado el momento de que, de forma progresiva, comienzan a escalar hasta cifras positivas.

Eso, además, servirá para que los pequeños ahorradores que consigan sacar adelante inversiones puedan volver a la banca como sector de interés después de que no hubiera productos financieros estables ofertados por las entidades.

Pero Europa, ¿llega tarde? Eso es lo que opina buena parte de los economistas que han visto cómo, desde la Reserva Federal, se han subido los tipos en un tramo histórico aun teniendo unas cifras de crecimiento y paro mejores que en el Viejo Continente, al igual que ha pasado ya en el Banco de Inglaterra, por lo que era de esperar que Lagarde pusiera en marcha de forma inminente el movimiento de tipos.

De hecho, ya en Davos, para ampliar la vista a la economía también en Latinoamérica, se está hablando de una recesión económica que vendría acompañada de una crisis energética y alimentaria, lo que está llevando en países como Colombia a que las familias vayan haciéndose con un pequeño capital que vaya aliviando la presión de ser así.

El Foro Económico Mundial apeló a intentar evitar la división económica para no dejar a países desfavorecidos frente a otros que puedan asumir un crecimiento más rápido.

En Colombia, a todo esto se suma el reto de la situación fiscal del país, que también está repercutiendo directamente en la economía doméstica. Gracias a los buenos datos del primer trimestre es posible que el déficit fiscal se haya reducido hasta en tres puntos, permitiendo así ser optimistas en las necesidades fiscales en el largo plazo.

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