miércoles 04 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Tabaquismo, una enfermedad de alto impacto en los adolescentes

Esta es una enfermedad adictiva y crónica, que si no se controla a tiempo puede llegar a producir ataques cerebrovasculares y trastornos respiratorios, entre otros. Cifras de la Organización Mundial de la Salud, OMS, indican que hay alrededor de 1.200 millones de fumadores en el mundo, más de ocho millones de personas mueren anualmente por esta causa, y de ellos 1,2 millones por ser fumadores pasivos. SaludMía EPS implementa programas de prevención y atención para el tratamiento del tabaquismo en Bucaramanga.
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El consumo de tabaco es común en el mundo. Sin embargo, esta práctica es más reiterada en adolescentes, debido a que buscan aceptación en su contexto social o por las influencias que ejercen sus compañeros o amigos, aseguran expertos.

De acuerdo con profesionales de la salud, los adolescentes pueden ser más sensibles a los efectos de la nicotina combinada con otro tipo de sustancias químicas que se encuentran en los cigarrillos, aumentando de esta manera su susceptibilidad a volverse adictos al tabaco.

“El hábito tabáquico está relacionado con el sistema de valores en cuanto a las emociones de los pacientes. Todo lo que tiene que ver con hábitos se enlaza con el equilibrio emocional. Usualmente, quienes tienen el hábito del tabaco son personas que pueden tener otro tipo de conductas adictivas, de este modo no se puede pensar que es un problema aislado de un individuo, sino que hace referencia a un comportamiento relacional”, explica Julio César Vergel, gerente Médico de SaludMía EPS.

El profesional de la salud afirma que el tabaquismo generalmente se inicia en etapas tempranas del desarrollo de la personalidad, “en la preadolescencia y la adolescencia. Esta adicción tiene un resultado etéreo sobre el organismo, dados los elementos químicos que se generan por la combustión del tabaco, porque no solo se produce nicotina, que es la que provoca la adicción, sino una serie de sustancias como el alquitrán que se asienta en los alvéolos pulmonares y va deteriorando la capacidad de expansión de este órgano y con el tiempo disminuye la posibilidad de trasferencia de oxígeno de los pulmones a la sangre”.

Con el pasar del tiempo y los efectos que producen estos componentes se pueden presentar procesos de hipoxia, donde va a haber una muy baja saturación de oxígeno en el torrente sanguíneo y este no va a llegar al cerebro y a las diferentes partes del cuerpo.

“Estas sustancias, además, se van a relacionar con el sistema circulatorio en el sentido que pueden producir arterioesclerosis, sumada con otros factores que generan riesgo. Entonces, si fumo y tengo el colesterol alto, tengo mayor probabilidad de desarrollar problemas cardiovasculares; si a esto le sumo una dieta rica en grasas saturadas y una vida sedentaria, son más altos mis factores de riesgo”, explica el Gerente Médico de SaludMía EPS.

Tabaquismo en cifras

De acuerdo con el especialista, el tabaquismo es un problema con muchísimas aristas, porque no se determina por una sola causa, que es la decisión del fumador. “La intervención para superarlo es compleja, porque debe hacerse a partir de la adolescencia, desde el apoyo a la configuración de su ser en la edad prejuvenil, el manejo de su pertenencia en cuanto a los lugares a los que ellos deberían estar y el desestimulo a la publicidad y comercialización del tabaco, como problema de salud pública”.

Julio César Vergel afirma que en el país el 7% de la población consume tabaco y se considera que las enfermedades relacionadas con su consumo representan un costo directo anual al sistema de salud de $4.5 billones.

“Una encuesta realizada por el Ministerio de Salud sobre tabaquismo en jóvenes en 2018, mostraba que el consumo del tabaco en Colombia inicia en promedio entre los 12 y 13 años de edad, que es cuando las personas empiezan a identificar desde su desarrollo de la personalidad la construcción del ser, a qué grupo pertenece, con quién se identifica. Entonces el fumar es un elemento de independencia que tiene una narrativa frente a la adultez y así se empieza el consumo temprano del tabaco”, resalta.

Esta encuesta también destacó que el 22% de los jóvenes ha fumado cigarrillo en algún momento de su vida y que el 9% de los jóvenes ha fumado por lo menos alguna vez en el último mes. “El tabaquismo como problema de salud pública supera el consumo”, afirma este profesional de la salud.

Esta problemática ha hecho que las EPS adhieran a sus modelos de atención, cada vez más programas para tratarla. Un claro ejemplo en Bucaramanga es SaludMía EPS, que “en las consultas, de manera integral con los equipos cercanos, realizamos procesos de educación, promoción y prevención contra el tabaquismo. Dentro de estos están las acciones de educar a los usuarios, informarlos y comunicarles sobre el hábito tabáquico, además de incorporarlos a que lleven estilos de vida saludable”, reitera Julio César Vergel, gerente Médico de esta entidad.

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