Los tres colombianos capturados tenían nexos con una organización que traficaba alcaloides hacia los Estados Unidos, desmantelada meses atrás.

Publicado por: PAULA PIMIENTO
Los capturados están solicitados por la Corte Sur de New York por delitos conexos con narcotráfico y, según las autoridades, utilizaban los aeropuertos de Medellín y Bogotá para enviar clorhidrato de cocaína en pequeñas cantidades empleando diferentes modalidades y valiéndose de contactos al interior de las aerolíneas para no ser detectados.
El seguimiento a estos hombres inició luego de que en una operación que duró más de 15 meses, fueran capturados tres narcotraficantes de nacionalidad norteamericana, quienes ingresaban al país de manera frecuente, situación que despertó la curiosidad de las autoridades colombianas. Al realizar el operativo se logró la comercialización de alcaloides en Medellín, los cuales serían vendidos en Nueva York y eran almacenados en laboratorios ubicados en el Magdalena Medio.
Con el apoyo de las ayudas técnicas y trabajo de inteligencia, el Grupo de Investigación Criminal de Antinarcóticos logró la captura en Medellín de Juan Fernando Mejía Saldarriaga, Germán Darío Estrada Montoya y Roberto Bustamante Ballesteros, los contactos principales de la red en Colombia.
Durante el proceso investigativo, sumado al material probatorio recopilado, la información fue avalada por las autoridades de Estados Unidos. La solicitud de captura con fines de extradición de los antes mencionados fue envida a la Dirección de Antinarcóticos de Colombia la por parte de la Corte del Distrito Sur de New York por delitos conexos con narcotráfico.
Así operaban
Durante la investigación desarrollada por las autoridades colombianas y norteamericanas, se logró establecer que esta banda contaba con algunos contactos en aerolíneas internacionales para infiltrar la carga sin ser detectados, situación que está en proceso de investigación y de la cual se espera dar a conocer resultados en los próximos días.
Esta organización hacia envíos mensuales entre los 20 y 25 kilos del alcaloide, no sólo con la infiltración de la carga, sino bajo la modalidad de encomiendas, maletas doble fondo y personas que trabajaban como ‘mulas’. Para ello, utilizaban los aeropuertos internacionales de Río Negro en Medellín y Eldorado en Bogotá, siempre con destino final la ciudad de New York.














