Tres sujetos hicieron ver fácil lo que en realidad debería ser muy difícil. Se robaron $500 millones de un banco en Lebrija (Santander) a plena luz del día y lograron escapar a la vista de decenas de personas, quienes a esa hora transitaban por el parque principal de ese municipio.

Publicado por: Redacción Judicial
Ninguna de las supuestas medidas de seguridad que deben tener estas entidades financieras funcionó de manera adecuada o fue efectiva a la hora de evitar el hurto.
Es decir, poco sirvió que la puerta del banco estuviera cerrada en el momento del crimen, que se tuviera un ‘botón del pánico’ (que nunca se activó), que la estación de la policía esté a solo dos cuadras y que la caja fuerte cuente con un sistema especial que necesita de una clave para poderse abrir.
El insólito crimen ocurrió el jueves a las 5:30 de la tarde, cuando los funcionarios del banco se encontraban a punto de terminar el arqueo y cierre de cuentas.
Según versiones preliminares, tres sujetos, uno de ellos disfrazado de vigilante, ingresaron a la entidad con una llave maestra (es lo que dicen los empleados del banco) y una vez adentró amenazaron a los cajeros y directivos con armas de fuego y un paquete que supuestamente tenía en su interior una bomba.
De esta manera amedrentaron a los empleados, a quienes obligaron a mantener con la mirada hacia abajo (para no ser identificados). Posteriormente, los habrían amarrado.
Los funcionarios de la entidad aseguraron que los ladrones presuntamente tenían las claves de seguridad de la bóveda, pues se dirigieron allí y llenaron una tula negra con aproximadamente $500 millones.
Luego de esto, salieron del banco como ‘Pedro por su casa’ y huyeron al parecer en una motocicleta y un vehículo. En estos momentos se desconoce cuál es el paradero de estos hombres.
La reacción de la Policía Metropolitana
Según fuentes de la Policía Metropolitana, son varias las razones que explican que las autoridades hayan reaccionado mucho después del robo.
Para empezar, los funcionarios del banco (había seis dentro del establecimiento) en ningún momento activaron el llamado ‘botón del pánico’. Se trata de un sistema que alerta de manera inmediata a las autoridades que se está presentando alguna irregularidad.
De igual manera, los empleados solo lograron de-samarrarse unos 10 o 15 minutos después de que se fueron los ladrones.
Además, la mayoría de los transeúntes que estaban fuera del banco no ataron cabos de inmediato y solo al final, cuando vieron a los policías llegar, advirtieron que se trataba de un hurto.
“Yo al principio no sospeché nada, pero luego supuse que se podía tratar de algún robo, pues el vigilante llevaba la tula con el dinero y se veía muy raro, pero me dio miedo y dejé de mirarlos”, comentó una persona que se encontraba muy cerca del banco en el momento del crimen.
Las autoridades indicaron que apenas tuvieron noticia del robo llegaron al banco en menos de uno o dos minutos. Además, apenas arribaron los policías, las empleadas salieron del lugar gritando que había un paquete con una bomba.
Esto obligó a acordonar el sitio, desalojar los locales cercanos y esperar a personal especializado para comprobar la veracidad de la amenaza (al final fue una falsa alarma).
Mientras tanto, otro grupo de uniformados inició la ‘operación candado’ para dar con el paradero de los ladrones, pero no fue posible interceptarlos.















