miércoles 09 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Asaltantes amordazaron y retuvieron a nueve personas en una finca de Rionegro

Además de intimidar a las víctimas con armas blancas y de fuego, las autoridades establecieron que los delincuentes las ataron y las golpearon. Tres ciudadanos venezolanos, quienes fueron capturados, son señalados como los responsables.
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Creí que ellos nos iban a matar, fueron horas muy terroríficas, de mucha angustia. Nosotros estábamos amarrados, tirados en el piso, como animales. Ellos, todo el tiempo, se la pasaron insultándonos, pidiendo dinero y las cosas de valor (...) Es un milagro que hayamos podido salir con vida”.

Con estas palabras Olga Lucía Escamilla quiso resumir las cerca de 11 horas que duró privada de la libertad junto a otras ocho personas, entre ellas tres menores de edad, en zona rural de Rionegro, Santander.

Este caso, que configuraría asalto y secuestro simple, se presentó a eso de las 7:00 de la noche del pasado sábado 5 de octubre, cuando tres hombres encapuchados, de nacionalidad venezolana, irrumpieron violentamente en una finca de la vereda Honduras, distante aproximadamente a 15 minutos del casco urbano del municipio.

Olga había llegado al predio horas antes en compañía de su esposo con el propósito de ayudarle a su hijo y nuera, quienes son los vivientes del lugar, en labores domésticas y del campo. El propietario (un adulto mayor), su esposa y su hija (una adolescente) también estaban allí.

“Yo andaba con mi nuera haciendo la comida para los niños. Mi esposo, mi hijo y el dueño estaban afuera trabajando en la construcción de una carretera que da a la finca. De un momento a otro aparecieron estos tipos, no sé por dónde se metieron, y nos empezaron a amenazar de muerte con cuchillos”, dijo la víctima a Vanguardia.

Según el relato de los afectados, los delincuentes, en primer lugar, redujeron a las cuatro mujeres que en ese momento estaban dentro de la casa en compañía de dos niños, de 2 y 5 años de edad (nietos de Olga).

“Con una soga nos amarraron de pies y manos, nos pusieron un trapo en la cabeza y una cinta para que no gritáramos. No les importó nada, había bebés y les dio igual (...) Primero nos encerraron en la cocina, luego nos cambiaban de habitación”, agregó Olga Escamilla.

Conforme los hombres fueron ingresando a la residencia, también fueron atados y encerrados con las demás víctimas.

Las horas de drama

Ya con el control del predio y con la certeza de que nadie más se atravesaría en sus planes, los asaltantes se dieron a la tarea de despojar a este grupo de personas de sus pertenencias, al tiempo que buscaban en la casa otros objetos de valor.

“Nos insultaban, nos decían que éramos colombianos mamahuevo, que dijéramos en donde estaba la caja fuerte. A todos nos quitaron el dinero, los celulares, los zapatos y demás. En medio del robo encontraron una escopeta y nos quitaron la energía eléctrica”, sostuvo la afectada.

No conformes con este botín y con sus actos, los delincuentes tuvieron el descaro de comerse el mercado, ingerir bebidas embriagantes y hasta ducharse.

Ya sobre las 5:30 a.m. del domingo, justo cuando los extranjeros se disponían a abandonar la finca llevándose consigo los elementos hurtados en bolsos, el esposo y el hijo de Olga lograron soltarse.

Estos dos hombres, en una valerosa acción, tomaron palos y machetes para enfrentar a sus verdugos, que de inmediato salieron corriendo en medio de la maleza.

Así cayeron

Durante la persecución los ladrones fueron arrojando de a poco algunos de los objetos que habían hurtado para poder correr más ligero; sin embargo, nada evitó su captura.

“Yo salí y empecé a gritar auxilio, ayúdenme... Ladrones, ladrones. Mi esposo logró darle aviso a un vecino, quien llamó a la Policía”, indicó Olga.

Tan solo bastaron unos pocos minutos para que las autoridades desplegaran un robusto operativo que permitió interceptar en el kilómetro 13+200 de la vía Rionegro - Bucaramanga, en el sector de Las Ocañeritas, a los señalados asaltantes.

Estos fueron identificados como Ricardo Javier Mojica Palacios, Nelsi Julián Martínez Cabrera y Manuel José León González. Este último había sido empleado por varios meses de la finca en donde ocurrieron los hechos.

“Hizo eso fue por una venganza, le habíamos dicho que ya no trabajara más con nosotros porque él se estaba robando las frutas de las fincas aledañas para venderlas”, informó la propietaria del predio.

En reemplazo del venezolano, fue contratado el hijo de Olga Lucía, hace aproximadamente 20 días.

La Policía logró recuperar cerca de $400 mil en efectivo (del $1 millón 500 mil que robaron), cuatro celulares, dos bolsos y la escopeta, la cual no era apta para disparar.

A la cárcel

Los tres ciudadanos venezolanos implicados en el rapto de estas nueve personas comparecieron el lunes y ayer en audiencias ante un Juez de Garantías en la capital santandereana.

La Fiscalía les imputó cargos por secuestro simple y hurto calificado y agravado, a los cuales ninguno se allanó.

En la diligencia judicial, el ente investigador presentó los testimonios de cinco de las víctimas, entre otras evidencias probatorias que vinculan a los inmigrantes con el plagio.

Pese a este amplio material, el defensor de los procesados solicitó que se les otorgara una medida de aseguramiento de carácter domiciliaria en el municipio San Gil, en donde supuestamente tienen arraigo.

Finalmente, el togado optó por enviarlos a un centro carcelario, tras considerarlos como un peligro para la sociedad.

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