viernes 05 de febrero de 2010 - 10:00 AM

Asaltantes del banco aceptaron cargos por homicidio y hurto

A las 8:00 de la noche de ayer, ante un juez de control de garantías, los dos sujetos capturados tras protagonizar un asalto a un banco ubicado en la carrera 33 con calle 34, aceptaron cargos por los delitos de hurto calificado y agravado, en concurso con homicidio agravado y porte ilegal de armas.

Los dos detenidos responden a los nombres de Wilmer Andrés Rodríguez, de 22 años y Juan Carlos Ballén Ariza, de 24, quienes anoche mismo fueron enviados a la Cárcel Modelo de Bucaramanga a la espera de que un juez de conocimiento les imponga la condena, la cual está entre los 25 y 35 años.

Como se recordará Rodríguez y Ballén Ariza, fueron capturados por la Policía Metropolitana el miércoles a las 3:10 de la tarde, minutos después de que hurtaron a mano armada $9 millones de un banco.

En medio del asalto fue asesinado, en hechos confusos, Orlando Díaz, de 43 años, quien al parecer intentó frustrar el asalto y recibió dos disparos por parte de un sujeto cuyo paradero es un misterio.


Detalles del atraco

Basados en testimonios entregados anoche por la Fiscalía en audiencia pública, las autoridades reconstruyeron detalle tras detalle de cómo ocurrió el frustrado asalto que dejó un muerto y dos capturados.

Según los relatos dados por algunos de los clientes que se encontraban en el banco, al momento del asalto, a las 3:00 de la tarde, ingresó al banco Wilmer Andrés Rodríguez y con un revólver en la mano le apuntó al vigilante.

'El tipo estaba asustado. Lo primero que hizo fue gritarnos que nos quedáramos quietos o nos mataba a todos. Luego se acercó al vigilante y le quitó el arma', le dijo un testigo a la Fiscalía.

Pocos segundos después entró al banco Juan Carlos Ballén Ariza, quien llevaba el cabello pintado de mono. Este sujeto llevaba un revólver en la mano y un maletín.

'El mono entró y saltó hasta una de las cajas. Alcancé a ver que echaba billetes en el maletín.

'En ese momento un señor empezó a forcejear con el ladrón que le apuntaba al vigilante y fue ahí que se escucharon los disparos', recordó otro de los testigos.


La gran incógnita

El misterio a resolver para las autoridades es saber quién disparó el arma de fuego que terminó con la vida de Orlando Díaz, quien acababa de consignar una fuerte suma de dinero.

En voz de uno de los testigos de la Fiscalía, la persona que disparó el arma entró al banco en medio del forcejeo.

'Uno de los clientes se abalanzó contra el ladrón y empezaron a forcejear. Fue ahí cuando entró un hombre de contextura gruesa y disparó', recordó un testigo.

Lo que las autoridades no han logrado determinar es si esa persona era otro de los delincuentes, o si por el contrario fue un ciudadano que, en su afán por frustrar el atraco, entró al banco y disparó.

Lo cierto es que el paradero de esta persona es un misterio aún cuando los otros dos delincuentes fueron capturados a media cuadra del banco y que una patrulla de la Policía llegó al sitio a los 30 segundos de haberse producido los disparos.


La víctima

El cuerpo de Orlando Díaz, de 42 años, es velado desde ayer en la funeraria San Pedro y hoy será sepultado en el Parque Cementerio Jardines La Colina. Díaz era copropietario de una compañía de seguridad privada y vivía con su familia en el barrio La Libertad, ubicado en el sur de la capital santandereana. Al momento del atraco la víctima acaba de consignar $39 millones 700 mil para el pago de la nómina de su empresa. De acuerdo con las autoridades Díaz intentó frustrar el asalto y forcejeó con uno de los delincuentes cuando recibió los disparos. El hombre llegó sin signos vitales al Hospital Universitario de Santander, HUS.


síntesis

Lo que no se supo

• El miércoles cuando Juan Carlos Ballén Ariza fue capturado era de cabello mono pero ayer cuando fue presentado en audiencia su pelo era negro. El delincuente cambió el color natural de su cabello para despistar a las autoridades en caso de que se hubiese logrado escapar.

• Un empleado del banco al percatarse de que los iban a asaltar alcanzó a esconder una fuerte suma de dinero en un cajón. Justamente la única caja que el ladrón alcanzó a saquear fue esa, de donde sólo se pudo llevar $9 millones que luego recuperó la Policía.

• Ballén Ariza, trabajaba como carpintero y reside en el barrio Estoraques. El otro, Wilmer Andrés Rodríguez, era comerciante y vivía en el barrio San Pedro, ubicado debajo del viaducto García Cadena.

 

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