lunes 23 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Asesinado un vendedor ambulante en las afueras de la Plaza de Mercado

'Yo sí estaba en el lugar de los hechos, pero no estaba peleando con ese señor'. Esa era la defensa a voz en cuello de Cristian Castrillón Mosquera, un vendedor ambulante de cd, quien fue detenido por la Policía el sábado al medio día, en los alrededores de la Plaza de Mercado Central.

Él se defendía ante la Juez de Garantías que ayer no sólo declaró legal su captura, sino que además avaló la imputación de la Fiscalía por el homicidio de Rubén Santiago Barbosa Sánchez.

Castrillón aseguraba una y otra vez que la pelea de Rubén era con otra persona, no con él, pero atrás, entre los asistentes a la audiencia pública, estaba el hermano del fallecido, quien se repetía que eso no era cierto, que aquel hombre que intentaba defenderse en el estrado, tenía una pelea cazada con su familiar.

‘Una pelea vieja’

De acuerdo con esa versión, Rubén era vendedor de relojes desde hace siete años en las afueras de la Plaza de Mercado, donde se habría conocido con Cristian Mosquera, por cuestiones del oficio.

Sin embargo, desde hace unos días se trenzaron en la discusión, porque –según dice el familiar- Cristian 'no hacía sino meterse con la mujer de mi hermano'.

Lo cierto del caso es que el sábado a la 1:15 de la tarde, Rubén Barbosa Sánchez de 27 años, recibió una puñalada en el lado izquierdo del tórax, cuando se encontraba en la esquina de la calle 33 con carrera 16.

Según el relato hecho por la Fiscalía durante la audiencia, 'por voces de auxilio de la misma ciudadanía' dos patrulleros de la Policía detuvieron a Cristian Castrillón Mosquera, quien corría por la carrera 16.

A él lo señalaron los testigos de ser el responsable de la herida provocada a Rubén, quien fue trasladado al Hospital Universitario de Santander donde murió a las 3 p.m.

El reporte de la Policía indica que Castrillón fue detenido en flagrancia, a unos 4 metros de donde ocurrió la agresión y aunque no le encontraron arma alguna, la Juez de Garantías determinó que Castrillón debe permanecer detenido en la cárcel Modelo.

Allí estará mientras avanza la investigación por el crimen del vendedor de relojes, que dejó huérfanos a cinco niños en el barrio Morrorico de Bucaramanga.


Por celos, otro homicidio

El hombre que habría asesinado a Edwin Hernández Cruz, asegura que se presentó voluntariamente ante las autoridades para responder por el crimen que perpetró, según sus palabras en defensa propia.

El Agresor relató que el sábado en la noche llegó a visitar a su novia en la vivienda de la carrera 60 con 22 del barrio Laureles Altos, de Floridablanca, cuando de repente apareció el ex compañero sentimental de la mujer y los encontró abrazados.

'Yo entré y encontré a la mamá de mi hijo con otro hombre, por eso nos fuimos a los golpes. Ese hombre me golpeó a mí con una silla y de un momento a otro ví que él le echó ojo a un cuchillo que había cerca, pero yo le gané de mano y lo cogí primero, fue ahí cuando él se me vino y yo por defenderme lo herí', relató el verdugo.

La víctima recibió una puñalada en la parte derecha del tórax, por lo que fue trasladado al hospital Local de Floridablanca, donde falleció mientras recibía atención médica.

El arma fue hallada ensangrentada en zona boscosa del sector.

Anoche, el agresor era presentado ante un Juez de Garantías quien será el encargado de decidir su suerte. Por su parte, el cuerpo de Edwin aún permanecía en la morgue de Medicinal Legal.

 

Crimen en el bosque bajo

A las 3:00 a.m. cuando asesinaron a Marvin Jair Aguillón Campos, aparentemente todos en el barrio Bosque Bajo dormían.

Por lo menos ese fue el argumento en común que salió a relucir ayer en el sector, ante el crimen de este joven de 20 años, quien murió como consecuencia de un impacto de arma de fuego.

Su mamá, Elda Campos, aseguró que el sábado en la noche ella estuvo en una fiesta en el sector junto con su hijo y que pasada la media noche se regresaron para la casa ubicada en calle 1A número 16-08.

Su vivienda está en la parte alta de la cuadra, desde donde se ve la vía principal que viene de la Costa Atlántica y atraviesa el norte de la ciudad. Desde ahí, desde la puerta, también se ve el poste donde cayó derribado su hijo.

Ella, lo mismo que la gran mayoría de los vecinos, asegura que no sabe quién, cómo o porqué asesinaron a su hijo porque estaba dormida.

En el poste de luz que hay en el andén, a un costado de la carretera, aún ayer en la tarde estaba la huella de sangre que dejó Marvin al morir, y también el rastro que aparentemente siguió buscando la casa.

Por esos vestigios de su sangre, se podría presumir que su agresor lo atacó sobre la peatonal de la calle 17, pues hasta allí llegaban las gotas que los vecinos intentaban limpiar.

Unos 100 metros antes de caer muerto y por las huellas, Marvin se habría detenido y luego reincorporado hasta llegar al poste donde definitivamente las fuerzas le fallaron.

Hasta ahora las autoridades desconocen la identidad del homicida.

Algunos de sus allegados aseguran que él trabajaba en Cúcuta con su papá pintando carros. Su progenitora dice que era ayudante de construcción.

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