lunes 04 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Ataque con granada y balacera dejó cuatro muertos y un herido

Consternación, temor y silencio es lo que predomina entre los habitantes del asentamiento humano Villa Esperanza, ubicado en el municipio de Floridablanca, al sur de la capital santandereana,  después de que desconocidos arremetieran contra dos cambuches asesinando a un niño de 19 meses de edad, una mujer y dos hombres.

El recorrido de sangre empezó a las 11:30 de la noche del sábado. A esa hora varios sujetos lanzaron una granada de fragmentación contra uno de los cambuches donde se encontraba una mujer quien fue encontrada sin vida horas en el lugar después del atentado.

Luego los sicarios, al parecer y según la misma comunidad serían vigilantes informales del sector, llegaron hasta el cambuche 15 donde departían varias personas y abrieron fuego de manera indiscriminada.

Allí fueron asesinados dos hombres y uno más resultó herido. Como si fuera poco el derramamiento de sangre, que ya había dejado tres muertos, una de las balas accionadas por los sicarios se alojó en la cabeza de un bebé de un año que dormía con su mamá en el cambuche vecino al que se presentó la balacera.

Aunque el bebé fue conducido de urgencia en un taxi al Hospital Universitario de Santander, HUS, allí llegó sin signos vitales.

Relataron algunos testigos del hecho que los sujetos que perpetraron el atentado que dejó los cuatro muertos, huyeron a bordo de un taxi que los esperaba en la Transversal del Oriente.

11:30 p.m.: explotó la granada

Marlith Sánchez Murfod, de 37 años ya estaba durmiendo en su cambuche. Esa situación fue aprovechada por los sujetos que a las 11:30 de la noche lanzaron una granada de fragmentación en su casa.

'Se escuchó una explosión terrible. No supimos dónde fue porque cuando pasan esas cosas nadie sale por temor a que lo maten', dijo ayer un habitante del barrio.

La mujer murió de inmediato pero sólo a las 7:00 de la de ayer el vecindario se enteró de lo sucedido, después de que uno de los hijos de la víctima abriera la puerta del cambuche y la encontrara tendida sobre los muebles de la sala.

'El hijo vive con los tíos en La Cumbre y hoy (ayer) fue a visitarla. Él tocaba y tocaba a la puerta pero no le respondían. Entonces optó por forzar la puerta y cuando entró la mamá ya estaba muerta', señaló un familiar de Sánchez Murfod.

Agentes de la Unidad de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía realizaron la inspección del cadáver el cual condujeron a la morgue. El cambuche quedó casi destrozado por la explosión de la granada.

Sánchez Murfod es natural del Banco Magdalena y según sus familiares ella no tenía amenazas en su contra.

11:35 p.m.: empezó la balacera

Cinco minutos después de que explotara la granada en el cambuche donde murió Marlith Sánchez Murfod, a cuadra y media se desató una balacera.
Asegura la comunidad que los mismos sujetos que lanzaron la granada irrumpieron en el rancho 15, al parecer, en busca del compañero sentimental de la mujer que murió por la explosión de la granada.

Portando revólveres y pistolas los sicarios irrumpieron en el cambuche, donde se celebraba una fiesta, y dispararon de manera indiscriminada contra tres hombres y varias mujeres que allí se encontraban.

En el lugar murió José Ignacio Niño Sanabria, de 32 años, natural de Barrancabermeja. Otros dos hombres resultaron heridos. Uno de ellos, Rodrigo Rojas Ballesteros, de 22 años, quien recibió dos disparos en el brazo uno en el pecho y uno más en  la cabeza, se escondió en la maleza después del atentado y minutos después fue encontrado por la Policía.

Rojas Ballesteros fue conducido aún con vida al Hospital San Juan de Dios de Floridablanca donde pero por su grave estado ordenaron su remisión al Hospital Universitario de Santander, HUS. Allí llegó sin signos vitales.

El otro hombre herido fue Agustín Barrios Cobos, de 45 años, compañero sentimental de la mujer muerta tras la detonación de la granada.
Él se recupera en el HUS bajo custodia policial de tres heridas que recibió en las piernas.
 
11:40 p.m.: un bebé muerto

Cuando Consuelo Celis Garzón, quien vive en el cambuche 13, escuchó los primeros disparos de la balacera que se desató en el racho 15, pensó en salvaguardar a sus dos hijos.

Por eso alzó en sus brazos al de tres años y lo escondió debajo de la cama. Justo cuando se disponía para hacer lo mismo con su otro hijo de un año, una bala pérdida procedente de la balacera que sicarios protagonizaban en el cambuche vecino, se alojó en la cabeza del bebé.

'No sabía qué hacer. Me tocó esperar como cinco minutos a que los disparos terminaran. Luego le pedía ayuda a una vecina y saqué al niño en mis brazos hasta la carretera. Paré un taxi y lo llevé al HUS pero los médicos me dijeron que llegó muerto', recordó ayer la desconsolada madre.

A las 10:00 de la mañana de ayer agentes de la Unidad de Criminalística de la Sijin, adscritos a la Policía Metropolitana de Bucaramanga, realizaron la diligencia de levantamiento del cuerpo del bebé en la morgue del HUS.

'Me quitaron a mi bebé. Yo no tenía nada que ver con la balacera del otro cambuche y sin embargo me mataron al bebé', dijo la madre de menor muerto.

Antecedentes en Villa Esperanza

En septiembre del año pasado la comunidad del asentamiento humano Villa Esperanza, en Floridablanca, denunció la presencia de un grupo de vigilantes informales que cobraba $2.000 mil mensuales por cambuche y $5.000 por negocio. A ese mismo grupo de vigilantes se le atribuye el asesinato durante julio del año pasado de seis jóvenes.

Es de recordar que en un informe de alertas tempranas hecho el año pasado por la Defensoría Regional del Pueblo, se advirtió a las autoridades sobre la presencia de grupos de vigilancia informal que estarían detrás de dichos crímenes.

¿Quiénes son las víctimas?

-Marlith Sánchez Murfod, de 37 años, la mujer que murió tras la explosión de la granada, era ama de casa y reside en la ciudad desde hace un año. Sin embargo los últimos tres meses estuvo de vacaciones en el Banco Magdalena a donde hoy serán trasladados sus despojos mortales.
- José Ignacio Niño Sanabria, de 32 años, era natural de Barrancabermeja desde hace varios años estaba radicado en Floridablanca. Su cuerpo está en velación en la funeraria San Juan.
- Rodrigo Rojas Ballesteros, de 22 años, trabajaba en construcción y vivía en Barrancabermeja. Manera ocasional iba al asentamiento Villa Esperanza, donde reside su familia.
-El bebé de un año era el segundo hijo de Consuelo Celis Garzón una humilde mujer que vive desde hace varios años uno de los cambuches de Villa Esperanza.
-Agustín Barrios Cobos, de 45 años, es natural de Barrancabermeja y trabaja vendiendo tintos en Bucaramanga. El está recluido en el HUS.

Los móviles

La Unidad Investigativa de Homicidios de la Sijin de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, en coordinación con el Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, trabajan desde ayer en la identificación y ubicación de los sujetos que protagonizaron el atentado.

Al parecer el hecho fue perpetrado por un grupo de vigilantes informales integrado por desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc. Sin embargo las autoridades guardaron completo hermetismo sobre los móviles del atentado.

Ayer el comando de la Policía Metropolitana de Bucaramanga dispuso una unidad del Escuadrón Móvil de Carabineros, (Emcar), para que patrulle las 24 horas en el asentamiento donde se presentó el trágico atentado. 

 

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