jueves 02 de mayo de 2019 - 11:20 AM

Atila y Rayder, los ‘agentes’ caninos que encontraron a la chilena asesinada en Santander

Peludos, de cuatro patas, intrépidos, y con un hocico que no solo husmea muerte, sino vida... Esos son Atila y Rayder, dos perros entrenados en la búsqueda de personas.

Bien dicen que los perros son los mejores amigos del hombre, esta no es la excepción. Estos dos caninos hacen parte de la Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres de la Policía Nacional, Ponalsar, en Bucaramanga.

Acompañados por sus guías y 8 hombres más, participaron en la búsqueda de Ilse Amory Ojeda, la chilena desaparecida en Santander.

Desde el mismo día en que fue reportada la desaparición, Atila y Rayder comenzaron su titánica tarea. Su herramienta de trabajo: el desarrollado olfato capaz de encontrar a personas vivas, y en los casos más tristes, cadáveres y restos óseos.

Rayder es un bello pastor australiano; su pelaje negro con visos blancos que parecieran ser canas, le dan una apariencia mayor, pero el realidad tiene apenas dos años.

Es experto en buscar personas vivas. Con solo poner en su hocico una prenda del desaparecido, empieza a rastrear y cuando encuentra algo, da la señal.

Por su parte Atila, una pastor belga de dos años, gracias a su olfato y habilidades policiacas, es capaz de hallar restos óseos y cadáveres, a pesar de que estén varios metros bajo tierra.

Atila ya cumplió una gran misión en Colombia: el 21 de junio del año pasado halló la fosa común con los cuerpos del fotógrafo Javier Ortega, el periodista Paula Rivas y el conductor Efraín Segarra; el equipo periodístico del diario El Comercio de Ecuador, desaparecido y asesinado en las selvas de Tumaco, Nariño, por hombres al mando de alias ‘Guacho’, en marzo de 2018.

Fue precisamente en honor a esta ‘agente de 4 patas’, que la misión de búsqueda de los tres ecuatorianos, fue bautizada con el nombre de ‘operación Atila’.

Durante los operativos para dar con el paradero de Amory, Atila y Rayder fueron llevados al sector de La Judia, en Floridabanca; al barrio Cristal Bajo donde pasó sus últimos días la exsargento chilena; y a la vereda Portachuelo, en Rionegro, donde finalmente, el pasado viernes en la tarde, en un precipicio, hallaron 45 huesos (de los 206 que tiene el cuerpo humano), pertenecientes a Ilse Amory Ojeda González, según lo determinó el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, tras el trabajo de ADN cotejado con el de uno de los hijos de la víctima.

El resto de huesos quedaron hechos cenizas luego de que al parecer, Juan Guillermo Valderrama, el presunto homicida, le prendiera fuego para desaparecer cualquier evidencia.

Ambos son expertos en cada una de sus especialidades, “es muy difícil que un perrito tenga las dos funciones (búsqueda de vivos y de muertos), se puede confundir. Atila y Rayder, que pertenecen a Ponalsar de Bucaramanga, ya han recibido reconocimientos”, manifestó el mayor Alejandro Gaitán, jefe de Ponalsar.

Junto a esta ‘patrulla canina’, también está Bobby, un pastor alemán, experto en encontrar vida bajo estructuras colapsadas.

Al final, su recompensa, además de una medalla más a su colección, son sus juguetes favoritos y todo el amor que les dan sus guías, con quienes crean un gran vínculo, no solo de trabajo, sino de amistad.

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