domingo 16 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Diez quemados dejó el incendio del barrio Alarcón

El olor a chamuscado aún era penetrante ayer en la tarde. Impregnaba las ropas, el ambiente, toda la cuadra olía a quemado, a pesar de que ya habían transcurrido 12 horas desde que un incendio consumió tres casas de la carrera 17 entre calle 23 y 24 de Bucaramanga.

Se trata de tres viviendas de la vieja Bucaramanga, de cuando el bahareque y la caña brava eran las ‘reinas’ de la construcción, demarcadas con los número 23-20, 23-28 y 23-30, en esta última funcionaba una tienda. Fueron tres casas donde habitaban unas 10 familias en inquilinato, que de repente y en menos de una hora, quedaron más pobres de lo que un día llegaron allí, a pagar un cuarto por $5 mil la noche.

Fue un incendio que se prendió a las 11:00 p.m. del viernes y cuyas llamas encontraron en los techos de caña brava el mejor hilo conductor para abrasar todo lo que encontrara a su paso, que en general era madera seca, enseres y electrodomésticos ya desgastados por el tiempo.

A las 12:30 de la madrugada de ayer, cuando los bomberos lograron sofocar las flamas y los heridos pudieron salir de las casas, no quedaban más que las lágrimas y pánico.

Se ‘ahogaron’ con la solución

Según relataron ayer el arrendatario de las viviendas César Ordóñez y uno de sus inquilinos Juan José Espitia, cuando el incendio comenzó la mayoría de los habitantes dormía. Sin embargo, el olor a quemado y el humo los sacó de las camas.

Las llamas se originaron en la entrada de la primera casa y hasta allí corrieron los inquilinos de la parte interna, con jarras y ollas para tratar de sofocarlas.

El error, dicen ellos, es que la gente en lugar de preocuparse por salir corriendo y sacar a los niños, quisieron apagar el incendio y cuando éste les ganó terreno, fue cuando se percataron de que debían ponerse a salvo.

'Ya era muy tarde, hubo que tumbar una parte del techo de atrás para sacar a un abuelito de 60 años que iba todo quemado, a otro se le quemaron la piernas, los testículos, es que no había por dónde salir', explicó César.

La conflagración creció rápidamente y se alimentó del ‘camino’ que le tenía la caña brava de los techos, pues justamente al lado de donde se originó, funciona un depósito de madera pero allí, ni el humo llegó. 'Es que esa es estructura de otro material, con vigas de hierro', explicó en su sapiencia popular el arrendatario.

A las 12:30 p.m. había en el Hospital Universitario de Santander cuatro niños quemados, seis adultos en las mismas condiciones y un puñado de ilusiones destruidas en el barrio Alarcón, donde las bodegas abundan.

'Yo llegué aquí hace cinco años a vivir en un cuarto. Cuando la Policía sacó a toda la gente de estas ventas de vicio, decidimos con mi esposa tomarlas en arriendo y volverlas inquilinatos para familias. De eso vivíamos hasta que pudimos poner la tienda, que también se quemó. Ahora, estamos como empezamos y con deudas', dijo en un tono quebrado y el llanto a punto de desbocarse, el arrendatario de las tres casas quemadas.

LISTA
LOS HERIDOS


Adultos
1 Agustín Ulloa, 60 años.
2 Henry Edgardo Martínez, 38 años.
3 Claudia Montaño, 32 años.
4 Cecilia Sánchez Ramírez, 35 años.
5 Darío Ferreira Cordero, 60 años.
6 Mónica María Roldanillo, 38 años.

Niños

1.Johan Montaño, 7 meses.
2 Lisbeth Tatiana Lechuga, 6 años,
3 Daniela Fernanda Sánchez, 7 años.
4Marcela María Rubiano.

Las hipótesis

Mientras que César Ordóñez, arrendatario de las tres viviendas, como su esposa Claudia Juliana Rincón y Juan José Espitia, un zapatero inquilino de la vivienda donde se originó el incendio se preguntaban una y otra vez '¿qué pasó?', los bomberos y la Fiscalía indagan por las causas.

Ellos tienen tres hipótesis. La primera que circuló por la ciudad, es que supuestamente una pareja en medio de una pelea produjo el incendio. Pero César no le da mayor crédito a eso, porque asegura que si bien peleaban, nunca los vio en una actitud violenta extrema. 'Es más, ellos son los papás de uno de los niños quemados de 7 meses y siempre que peleaban, yo llegaba y sacaba al bebé'.

Otra de las posibles causas, que ‘barajaban’ ayer es que uno de los inquilinos que habitaba la vivienda donde se iniciaron las llamas, habitualmente consumía licor y mantenía encendidas velas, en su reducido espacio aislado del resto por divisiones de madera. Según afirmaron ayer, al parecer en medio de una discusión que tuvo con otro inquilino habría tumbado las velas que produjeron el fuego y éste rápidamente alcanzó los ‘tacos’ de la luz situados al lado del cuarto. De este habitante no volvieron a saber nada más, luego de la conflagración.

Una hipótesis más es la de Claudia Juliana Rincón, quien le achacó a las viejas redes eléctricas un corto circuito.

Todo esto es materia de investigación por parte de las autoridades.

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