lunes 17 de enero de 2022 - 12:00 AM

El asesino de mujer encontrada en una maleta en Bucaramanga confesó el crimen

El caso de Julieth Álvarez Mejía ocurre días después de que se conociera el homicidio de Miriam Blanco en Lebrija. Un hombre de 70 años la atacó a machete cuando discutían por unos linderos.

Luego de aceptar los cargos ante un Juez de Control de garantías, el autor del atroz crimen de una jovencita de 22 años cuyo cadáver fue arrojado en una maleta en los alrededores el Parque Bolívar, fue enviado a la Cárcel Modelo de Bucaramanga con medida de aseguramiento.

Se trata de Edwin Yesid Medina Ardila, a quien la Fiscalía le imputó cargos por el delito de homicidio agravado en concurso heterogéneo con ocultamiento, alteración o destrucción de pruebas.

Medina Ardila fue capturado el pasado 14 de enero, horas después de que hallaron el cadáver de Julieth Johanna Álvarez Mejía, dentro de una maleta abandonada en la carrera 22 con calle 39 de Bucaramanga.

Edwin Yesid aceptó este domingo su responsabilidad en el crimen. En consecuencia fue trasladado a la Cárcel Modelo de Bucaramanga a la espera de que otro Juez determine la condena que tendrá que pagar.

“Yo la maté”

Fuentes cercanas a la investigación confirmaron que desde el mismo memento en que fue capturado, aceptó su responsabilidad.

Medina Ardila habría asesinado a Julieth Johanna Álvarez Mejía porque no tenía dinero para pagarle.

Había acordado con ella pasar la noche, pero en vista de que no tenía plata para cumplir con ese compromiso, optó por asesinarla.

El crimen ocurrió la mañana del viernes 14 de enero. Medina, de acuerdo con las pruebas recopiladas, la asfixió y pasó el cuerpo a otra habitación del apartamento donde residía en la calle 36 con carrera 22.

Antes de salir la arropó para que pareciera que estaba dormida y le pidió ayuda a un vecino para sacar ‘escombros’.

Le robó su sonrisa...

La sonrisa que siempre mantuvo Julieth Johann Álvarez Mejía a pesar de su ‘vida triste’, fue lo que más marcó a quienes la conocieron en Bucaramanga. Pero fue asesinada y abandonada dentro de una maleta sobre un andén de la carrera 22 con calle 39, a pocos metros del parque Bolívar de la capital santandereana.

Amigos de Julieth esperan que se haga justicia y que este crimen no quede impune, porque “ella no merecía morir de esta manera tan vil. Nada justifica este asesinato”.

Tenía 22 años y era madre de un pequeño de dos años, quien al parecer, por problemas económicos, reside con la mamá de Julieth en San Alberto, Cesar. No tenía familiares en Bucaramanga y se la pasaba de un lado al otro, pero siempre luchando para salir adelante.

Quienes compartieron con ella aseguran que su vida no había sido fácil. El fallecimiento de su abuela, quien fue su ‘adoración’, habría sido el detonante para que diera ‘malos pasos’. Nunca superó su duelo y se habría refugiado en el mundo de las drogas.

“Era una persona muy humilde, no tenía maldad. Era alegre y aunque no tuviera trataba de darle la mano a quien más lo necesitara. Sabíamos que tenía un hijo porque hablaba mucho de él, pero en Bucaramanga estaba sola y no tenía para dónde ir. Se la pasaba pagando por habitaciones en hoteles”, manifestaron algunos de sus ‘parceros’, quien aún no salen del impacto al conocer el trágico desenlace de Julieth. Algunos se mostraron sorprendidos por el trabajo que ejercía; sin embargo no descartan que por el desespero de conseguir su sustento diario estuviera ‘vendiendo su cuerpo’. Julieth era oriunda de Bucaramanga. Hace más de un año viajó a Ecuador a visitar a su padre y regresó.

Trabajó como modelo webcam durante varios meses, pero por alguna razón no continuó. Desde entonces se le veía de manera constante por San Alonso, San Francisco y por los alrededores de la UIS. “Me la encontré en diciembre y hablamos. Me contó que tenía un novio celoso y que la había golpeado y que lo iba a dejar. Le di cinco mil pesos para que comiera algo y desde ese día no volví a saber nada de ella.

“Era muy divertida y tenía forma de ser muy linda. Siempre tuvo problemas económicos. ”, comentó su amiga Jessica Paola González.

Lo último que supo de Julieth fue que trabajaba vendiendo empanadas por el Mutis. Se ganaba 20 mil pesos el turno. Sus conocidos dicen que era muy reservada.

Su cuerpo continúa en Medicina Legal a espera de que sus familiares lo reclamen para darle sepultura.

“Era una niña libre muy libre, distraída, amiguera, soñadora, rebelde, fantasiosa, enamorada de los animales”, manifestó afligida Judith Mejía, madre de Julieth.

Con su voz entre cortada hizo un llamado a las autoridades para que haya justicia y que este caso no quede archivado como el de muchas mujeres.

“Ni una más. Ninguna mujer merece que su vida sea segada por ningún motivo. No se por qué se nos olvida que venimos de las mujeres y que somos frágiles. Lamentablemente hoy fue mi hija y mañana será la hija de otra persona. Ninguna de ellas ha buscado este destino.

A esta persona que abandonó a mi hija sin ningún remordimiento, que Dios y que él mismo se perdone”

Atroz crimen
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