viernes 21 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

El calvario por la justicia, de dos madres que perdieron a sus hijos

'Lo mataron a él y me están matando lentamente de dolor. Mi hijo no era un delincuente, el Ejército se lo llevó del Parque Centenario y me lo mató sin piedad. ¡Que se haga justicia, por amor a Dios!'.

Mostrando un cartel con la foto de su hijo muerto, Mery Vega, de 53 años, madre de Mauricio Nova Vega, quien apareció muerto en un presunto combate con el Ejército el pasado 25 agosto, en Norte de Santander, se desahogó llorando ayer en la tarde, frente a la Quinta Brigada del Ejército.

Al igual que ella, otras 300 personas, entre madres, hijos, esposas, familiares y amigos de algunos de los jóvenes desaparecidos y luego muertos en presuntos combates con el Ejército, se reunieron a las 2:00 de la tarde para protestar y de paso llamar la atención de las autoridades locales.

'Justicia, justicia, justicia…', se escuchó a una sola voz, antes de que la marcha partiera de la Quinta Brigada hacia la sede de la Defensoría Regional del Pueblo.

El mismo dolor

Caminando entre la multitud, otra de las tantas madres que acudieron al llamado de protesta lanzado por organizaciones que velan por Derechos Humanos en la ciudad, también estaba Álix María Tavera, de 57 años, quien dice que su hijo fue víctima de una injusticia.

'A él se lo llevaron en una camioneta y dos días después el Ejército dijo que había muerto en combates en zona rural de Lebrija. Me quitaron mi vida, mi hijo era un humilde trabajador de una finca y estoy marchando para limpiar su imagen porque él no era un delincuente', señaló.

A las 3:25 de la tarde, con el sol a pleno sobre los marchistas, la multitud tomó la carrera 27 y bajó por la calle 36 hasta la Plaza Luis Carlos Galán.
Niños, mujeres, ancianos, y hombres marcaron cuadra a cuadra el compás con sus gritos, con los que de manera pacífica les exigieron a las autoridades respuestas sobre las investigaciones.

'No basta con la salida de los militares, los responsables tienen que pagar con cárcel el dolor en el que nos dejaron', dijo el familiar de una de las víctimas.

Mery Vega y Álix María Tavera, dos madres que claman justicia por las muerte de sus hijos, enmarcadas en el escándalo de los presuntos ‘falsos positivos’, terminaron la tarde bañadas en lágrimas. Y a pesar de que por varias horas desahogaron su impotencia en las calles de la ciudad, clamando justicia, las regresaron a sus casas con el dolor intacto que les produjo las muertes de sus hijos.

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