martes 18 de octubre de 2022 - 11:15 AM

En Santander, joven que recibió un disparo en la cabeza sobrevivió luego de 20 días en UCI

Andrés Rodríguez Solano, estudiante de auxiliar de Enfermería en Bucaramanga y voluntario de la Cruz Roja Colombiana, resultó gravemente herido el pasado 24 de septiembre en medio de una balacera en la que nada tenía que ver. Había salido con su hermano a comprar un ‘guanabazo’.

En el hecho resultaron heridas otras tres personas, entre ellos Walter Solano, hermano de Andrés. Ocurrió la tarde del sábado 24 de septiembre, cerca a la cancha Polipolvo en el barrio 9 de Abril de Barrancabermeja.

Iban por un ‘guanabazo’ y resultaron baleados

Andrés, quien es estudiante de auxiliar de Enfermería en una universidad de Bucaramanga y también de Comunicación Social en el Instituto Universitario de la Paz, se encontraba de visita en la ciudad por el cumpleaños de su novia.

Cuando salió con su hermano a comprar un jugo de guanábana en un puesto ubicado en la calle, sicarios desataron horror disparando en repetidas ocasiones. Uno de los proyectiles alcanzó a Andrés, dejándolo inconsciente.

Walter, el comerciante que les vendió el guanábanazo, y un mototaxista que también bebía un jugo en el lugar, fueron rozados por los casquillos de bala, pero no de gravedad.

Todos fueron trasladados a la Clínica Magdalena, al cabo de unos días Walter y las otros heridos fueron dados de alta pero Andrés tuvo que ser sometido a una delicada cirugía y su estado era crítico.

Andrés se batallaba entre la vida y la muerte

Andrés fue quien sufrió la herida más letal. El parte médico era desesperanzador pero familiares, amigos y allegados de la familia nunca desistieron de creer que sucedería un ‘milagro’. Desde la primera noche acudieron a la Clínica Magdalena para hacer velatón y cadena de oración.

El esfuerzo médico y el apoyo de los seres queridos de Andrés hicieron posible que luego de casi un mes, lograra salir recuperado de la clínica y pudiera volver a casa, retomar su vida.

«Es un milagro de fe, de unión, de esperanza. Mucha gente estuvo orando por mis hijos, y más por él que era el más crítico. No hay palabras para agradecer a todo el equipo médico de la Clínica Magdalena», expresó entre lágrimas Flor Solano, madre de Andrés.

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