martes 30 de abril de 2019 - 9:05 PM

Entre llanto y oraciones, homenajearon a Amory, la chilena asesinada en Santander

Orar y llorar, no había espacio para otra cosa en ese lugar donde la tristeza y el dolor eran casi palpables. Hasta quienes no conocieron a Ilse Amory Ojeda, derramaron lágrimas cuando el redoblar de los tambores y el sonido triste de las trompetas, acompañaron la marcha fúnebre en la que con una ofrenda floral, homenajearon a la sargento chilena.

Fuerte por instantes y en otros no tanto, Alejandra Margarita, hermana de la víctima, asistió a la ceremonia religiosa realizada la tarde del martes, en honor a Ilse, en el sector de Portachuelo, Rionegro, donde la tarde del pasado viernes fueron hallados sus restos óseos.

Con fuerza, estrechó la mano a algunos de los hombres de la Policía que llevaron a cabo la investigación y hasta saludó a los caninos que participaron en las labores de búsqueda.

Hasta allí llegaron también habitantes de la zona, quienes le demostraron a Alejandra su solidaridad por el desenlace triste de la historia de esa mujer que, justamente, desapareció un mes antes: el 29 de marzo. El 5 del mismo mes, Amory arribó al país acompañada de su compañero sentimental, Juan Guillermo Valderrama, señalado ahora del asesinato y desaparición de la sargento.

Fue conmovedor el momento en el que, a la hora de la paz, decenas de personas se acercaron a Alejandra para abrazarla. Ella, entre llanto, recibía esas muestras de aprecio.

El recorrido

La caravana realizó el mismo recorrido que hizo Ojeda el último día de su vida. Luego de varios kilómetros desde Bucaramanga, pasar el peaje de Rionegro y el pueblo, se llega a Portachuelo. Justo después de una estación de gasolina, a la derecha, un letrero que dice ‘Villa Paz’, señala la vía que lleva al lugar donde se habría perpetrado el crimen.

Es un camino maltrecho. Unos tres kilómetros adelante, sobre una planicie, en el mismo lugar donde se celebraba la eucaristía, estaba el precipicio en el que, entre el pastizal, fue hallada la osamenta incinerada, un zapato, un anillo, una platina y tornillos.

Ayudados con cuerdas y guayas, hombres del Ponalsar descendieron hasta el sitio exacto del hallazgo y allí dejaron un inmenso ramo de flores blancas y amarillas.

Justicia para Ilse

Entre dolor, pero con esa fortaleza que ha demostrado siempre desde que emprendió la tarea de dar con el paradero de su hermana, Alejandra pidió justicia, “exijo que la justicia aplique la máxima pena, se los prometo, no voy a descansar hasta que se cumpla, soy joven todavía y hasta que me muera voy a reclamar por los derechos de mi hermana”.

“Siento que en este momento ella me diría, ‘Janita’, estoy orgullosa de ti. Sé que me diría, sabía que vendrías por mí, ella sabe que la voy a proteger siempre, y a hora que no está viva, la seguiré protegiendo”, señaló.

“No es posible que nos vulneren, que a las mujeres nos hagan esto, tenemos que ser fuertes, empoderarnos, sacar la cara”.

Por instantes su fortaleza flaqueaba, más aún al imaginar los últimos días de su hermana. “En el barrio (Cristal Bajo), me decían que le daba de comer a los animalitos, a los niños”... Y es que esa era Ilse, una mujer bondadosa y servicial, cuyo único ‘pecado’ fue enamorarse del hombre equivocado.

Quería regresar a Chile

Alejandra también se manifestó respecto al video que Amory nunca le envió a su familia, pero que fue mostrado en la audiencia, y que dice textualmente: “tengo que aguantarme a ese hombre, feo, malo, nada qué hacer, voy a regresarme a Chile, no dependo de nadie, ha sido el más malo de mi vida, el más perro, ese hombre es Juan Valderrama. Es solo ‘Lucas’, mientras más ‘lucas’ tenés, más te querré”.

Durante la audiencia, la mañana del martes, la Fiscalía lo proyectó. Eran tan dicientes las palabras de Amory, que tuvieron que detener el video. Su hijo Jonathan, quien permanecía en el recinto, no lo soportó y estalló en llanto.

“El audio de mi hermana es ‘decidor’, dice, este hombre me agrede, la paso mal, es el peor hombre que he tenido en mi vida, ese audio no lo mandó, tendría temor o no sé.

“Yo desde la primera declaración que di en Chile, dije, ¡tengo la sensación que algo le hizo este hombre!, que a mi hermana la empujaron y la hicieron desaparecer. Sin querer vaticinarlo le di en el clavo a lo que había pasado, siento que mi hermana se comunica conmigo y me da señales”.

Mientras en Portachuelo se vivían estas tristes escenas, en la que habitantes de la vereda saludaron uno a uno a Alejandra para darle condolencias y hasta le regalaron un rosario; en el centro de Servicios Judiciales estaba la otra parte de la historia: la audiencia en la que la Fiscalía solicitaba medida de aseguramiento carcelario en contra de Juan Guillermo Valderrama, por feminicidio, desaparición forzada y ocultamiento de material probatorio, entre otros.

*Video: Alexandra Franco Quintero

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