lunes 26 de octubre de 2009 - 10:00 AM

'Exigimos justicia'

Mientras Victoria ahogaba ayer sus penas en la entrada de su casa recibiendo el pésame de sus vecinos en el barrio Caldas, doña María de Jesús contenía su dolor sentada en una silla, sosteniendo su bastón y con la mirada perdida, en el barrio San Francisco, en Bucaramanga.

Ambas, mujeres de avanzada edad, son madre y abuela, de forma respectiva, de tres de las 12 víctimas identificadas de la masacre en Táchira, Venezuela, perpetrada en la madrugada del pasado sábado por hombres armados, aún sin identificar.

Victoria es la madre de Gerardo Vega, de 34 años, y abuela de Yorbin Julián Anaya, de 17 años, quienes habían viajado hacía más de un año al vecino país en busca de mejores oportunidades de trabajo para sostener a sus familias.

Vega, quien creció en el barrio Caldas, se desempeñó durante muchos años como zapatero, pero las dificultades para obtener mejores ingresos lo obligaron a vender maní en Táchira, al igual que muchos de los compañeros que también fueron asesinados, según cuentan los familiares.

Por su parte, Anaya, recién graduado de bachillerato de un colegio de Piedecuesta y quien se crió también en el barrio Caldas, decidió probar suerte junto a su tío desde hacía un año.

'Aquí haciéndole frente a este dolor', repetía doña Victoria, entre las lágrimas, mientras su hijo Ariel Vega exigía justicia. 'Yo hablé el pasado martes en Bucaramanga con el vicepresidente de la República, Francisco Santos, para que nos ayudara y no pasó nada. El Gobierno no nos ayudó, no movió un dedo para sacarlos de allá', dijo Ariel.

Cabe recordar que su hermano y sobrino habían sido secuestrados por sujetos armados, al igual que sus otros 10 compañeros, desde el pasado 11 de octubre mientras jugaban un partido de fútbol en un sitio conocido como ‘El Chururú’, en el municipio de Fernández Feo, Táchira.

'Estamos esperando a ver qué pasa, qué nos dicen y recibir los cuerpos para darles la cristiana sepultura que se merecen', concluyó Ariel.


Llamada fatal

A las 9:00 a.m. del pasado sábado Ariel llamó a Luz Karime, familiar de otra de las víctimas de la masacre, porque desde esa hora ya se rumoraba que en una zona montañosa cercana a la frontera colombo-venezolana habían hallado 10 cuerpos.

Uno de ellos era el de Eduar Ricardo Gamboa, de 17 años, un joven que ya era padre de un bebé de 10 meses, la mano de derecha de su papá y uno de los nietos consentidos de doña María de Jesús.

'Cuando nos enteramos del secuestro preferimos no contarle a mi abuela… Ayer (el sábado), el papá de Eduar tuvo que decirle que entre los secuestrados estaba el nieto y que lo habían matado… (Silencio). Eso fue muy duro. Ella se puso a llorar, se pegaba puños en la pierna y se preguntaba que por qué había pasado eso. La estamos tranquilizando con gotas de valeriana', narró Luz Karime.

‘Changua’, como le decían de cariño porque no le gustaba esa comida, era apasionado por el fútbol y por asistir los domingos a los partidos del Atlético Bucaramanga. 'La abuelita le decía que no fuera a eso, que le daba miedo que le pasara algo. Era tanto su gusto por el fútbol que hasta jugábamos en la calle. En la noche, el compartía la habitación con la abuelita. Imagínese cómo puede ahora ella extrañarlo', contó la familiar.

Eduar, también graduado como bachiller, vivió en el barrio San Francisco aunque pasó también parte de su vida en Valledupar, Cesar. 'Allá vive su hermano mayor, sus dos hermanas y la mamá de su bebé. Eduar estaba ahorrando para sacar adelante a su niño y para comprarle un computador a su hermana la menor, que dentro de pocos días iba a cumplir 15 años', comentó Luz Karime.

Ayer las dos familias coin-cidían en que esperaban escuchar la versión de Manuel Junior Cortés, el único sobreviviente de la masacre, quien protegió su vida simulando que estaba muerto, después de recibir un disparo en la clavícula (ver recuadro).

'Confiamos en que el joven aporte mucha información para saber la verdad y para que más allá de una investigación, se haga justicia', concluyeron los familiares de tres de las víctimas.

Al cierre de esta edición, las familias aún no sabían cuándo recibirían los cuerpos, esperaban la gestión del defensor nacional del Pueblo, Volmar Pérez, y solicitaban un apoyo del Gobierno Nacional para el traslado de los cadáveres hasta sus respectivas ciudades de origen (ver lista).


habla el sobreviviente

En declaraciones entregadas al diario El Tiempo, Manuel Júnior Cortés, el único sobreviviente de la masacre, explicó que durante los 14 días de secuestro permanecieron amarrados de a dos en un campamento en una zona boscosa, donde sólo recibían como alimentación arroz, atún y agua. Cortés contó que el campamento era custodiado por más de 18 hombres armados, al mando de alias ‘Payaso’, quien les preguntaba que dónde estaban los jefes ‘paracos’, señalando a los secuestrados de haber sido reclutados por paramilitares.

Según el relato del joven, el campamento fue quemado el pasado viernes a las 7:00 p.m. y les dijeron que ese día todos se iban. Los embarcaron por grupos en camionetas y luego les propinaron una ráfaga de seis a siete disparos, de la cual él sólo recibió uno. Manuel Júnior caminó durante más de tres horas hasta pedir ayuda a un campesino de la zona.


LISTA

Personas masacradas

1 Gerardo Vega Sisa, Bucaramanga, 34 años.

2 Yorbin Julián Amaya Vega, Bucaramanga, 17 años.

3 Humberto Rubiany Hernández Amaya, Bucaramanga, 33 años.

4 Eduar Ricardo Gamboa Gutiérrez, Valledupar, 17 años.

5 Ángel Aldemar León Aricapa, Cúcuta, 18 años.

6 Michael Endric Bello Velandia, Cúcuta, 18 años.

7 Carlos Adolfo Amador Ramírez, Medellín, 38 años.

8 Mauricio Ospina Montilla, Meta, 38 años.

9 Pompeyo Miguel Ramírez, Lima, Perú, 27 años.

10 Diego Alexis Poblador, Venezuela, 25 años.


desaparecido

11 José Luis Arenas Sánchez, Bucaramanga, 21 años.


SOBREVIVIENTE

12 Manuel Cortés, 18 años.


hoy habría marcha

Dado que durante 13 días los familiares de las víctimas no recibían información sobre el estado de sus seres queridos, desde hace más de una semana las familias organizaban una marcha pacífica para hoy, para exigir ayuda al Gobierno en busca de la liberación.

Conocida la masacre, las familias aún no descartan la idea de marchar hoy a partir de las 2:00 p.m., desde la Puerta del Sol hasta la Gobernación de Santander, para exigir ahora justicia.

La familia de Eduar Ricardo Gamboa, de 17 años, por ejemplo, ya tenía listas 50 fotocopias de una fotografía del joven para pegarla en sus camisetas, así como cintas negras para expresar el duelo.


sin explicación

Algunos de los familiares de las víctimas manifestaron desconocer las causas por las que sus allegados fueron asesinados. Por ahora, lo poco que saben es que todos eran comerciantes informales, compañeros de trabajo y aficionados por el fútbol.

'Nos han dicho que durante el secuestro los tenían amarrados y que los distribuyeron en grupos. Que hacía pocos días les dijeron que los iban a liberar, pero que en realidad los alentaron fue para matarlos', dijo uno de los familiares de las víctimas.

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