sábado 02 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Familia se vio obligada a abandonar su vivienda en Bucaramanga por amenazas

Un auténtico drama vive una familia bumanguesa que hace más de un mes fue obligada a salir de su vivienda en retaliación por un homicidio en el que falleció un menor de edad. El hecho ya fue denunciado.
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Parcialmente consumida por las llamas, con los vidrios rotos y con grafitis amenazantes pintados en la fachada, quedó la vivienda de una familia en el barrio Villa Alegría ll, en el norte de Bucaramanga, que se vio obligada a salir desplazada por los violentos.

Pedro Monsalve Martínez, patriarca de quienes afrontan el drama del desplazamiento, no dudó en asegurar que todo es retaliación por la muerte de un jovencito de 14 años ocurrida el 12 de marzo pasado en el sector.

Aquella trágica noche un grupo de menores de edad manipulaba un changón que, al parecer, el vigilante del barrio les habría prestado para que se tomaran fotos.

Entre ellos estaba el nieto de Pedro, un adolescente de 13 años, quien habría accionado de forma accidental el arma y causado la herida mortal a su amigo.

“Eso no fue más que un accidente, la misma Sijín lo dijo. Ellos eran amigos, se la pasaban pa’ arriba y pa’ abajo juntos (...) El mismo muchacho le dijo a mi nieto antes de morir que lo perdonaba, que no había sido su culpa”, relató Monsalve Martínez.

Pero tal parece que algunos allegados a la víctima, quizás cegados por el dolor, a toda costa han querido buscar culpables y vengar la muerte del adolescente de 14 años.

“Esa misma noche nos mandaron a la casa a dos vagos que venían a darnos ‘plomo,’ pero por suerte estaban dos policías de la Sijín por acá y no pasó nada”, agregó Pedro.

Los sacaron a la brava

La familia Monsalve recibió un ultimátum al día siguiente. Tenían 24 horas para irse de la casita que con tanto esfuerzo habían puesto en pie desde el 2005.

“El día del entierro llegaron y nos rayaron las paredes, partieron los vidrios. Nos tocó irnos, apurados alcanzamos a sacar la mera ropita”, dijo entre lágrimas Monsalve Martínez, de 58 años.

A esto se sumó que el pasado miércoles delincuentes le prendieron candela a una de las habitaciones de la vivienda abandonada. Por fortuna el Cuerpo de Bomberos de Bucaramanga hizo presencia y evitó que el fuego se propagara.

Los afectados ya instauraron la denuncia por desplazamiento forzado ante la Fiscalía y Policía; sin embargo, por la cuarentena esta investigación avanza a ritmo lento.

“Nos ha tocado vivir por ahí en ranchitos, por lo del virus me quedé más encima sin trabajo...

“Lo preocupante es que tengo una hija de 33 años discapacitada, nunca ha podido caminar”, concluyó Pedro, quien clama por seguridad para retornar cuando antes a su vivienda.

Mientras la familia Monsalve pasa las duras y las maduras, el menor de 13 años acusado del homicidio quedó bajo protección de Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf. Allí recibe tratamiento psicológico para superar este duro suceso.

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