sábado 20 de junio de 2009 - 10:00 AM

Fingió su embarazo 9 meses y luego dijo que habían matado su bebé

El país aún no ha salido del asombro por el caso del pequeño Esteban Alejandro, raptado y muerto por su propia madre, cuando ya se conoció otro absurdo caso que dejó perplejas a las autoridades.

Esta vez fue una mujer de 20 años que por ocho meses engañó a su familia y a su compañero sentimental, fingiendo un falso embarazo. Pero más maquiavélica que la mentira de su estado, resultó siendo la farsa que montó para enfrentar su realidad. El caso se empezó a develar el jueves a las 10:30 de la noche cuando los papás de la joven acudieron al CAI del barrio La Joya, al occidente de la capital santandereana, para denunciar la desaparición de la joven, la cual había salido desde las 5:30 de la tarde y cinco horas después no regresaba y lo peor es que desconocían su paradero.

De inmediato una patrulla de la Policía Metropolitana de Bucaramanga llevó a los padres de la joven hasta su casa, ubicada carrera 9ª occidente con 36 del barrio La Joya, y al llegar la joven ya había aparecido pero sin su barriga de nueve meses.

Macabro relato

Al ser interrogada por las autoridades, la mujer señaló que ella había salido el jueves de su casa a las 5:30 de la tarde y se fue para el apartamento de una amiga en el barrio Los Pinos porque ella le iba a prestar $180 mil para pagar el parto que tenía programado para ayer viernes.

La mujer le relató a la Policía que a las 6:00 de la tarde se despidió de su amiga y cuando iba de regreso a su casa fue interceptada por cuatro hombres que la subieron a la fuerza a un vehículo.

Seguidamente, relató la mujer, los sujetos la llevaron a una casa donde le hicieron un legrado.

'Cuando nos contó su historia nos dijo que ella alcanzaba a ver como le extraían algunas partes del bebé', señaló el coronel Raúl Pico Poveda, director de la Sijin, quien estuvo al frente de la investigación.

El relato siguió: Después del supuesto legrado al que fue sometida la mujer, los cuatro sujetos la montaron de nuevo al vehículo y la dejaron en un paraje solitario del barrio Mutis.

La mujer les manifestó que desconocía el sitio al que fue llevada y los rostros de sus captores y asesinos de su hijo, porque durante todo el tiempo la mantuvieron con los ojos vendados.

Finalmente la mujer expresó que para regresar a su casa ella fue recogida por un taxi.

Prolongó la farsa

Ante el temor de que se estuviera frente a un caso más macabro que el de Esteban Alejandro, conocido al detalle por la opinión pública, la Sijin, y el Gaula, de la Policía Metropolitana se desplazaron de inmediato a la casa de la supuesta víctima.

Para sorpresa de ellos, la mujer se negó a ser trasladada a un centro asistencial para que recibiera atención médica, aduciendo que estaba muy cansada.
'Esta situación no es normal y de inmediato sospechamos que algo no cuadraba. Debíamos actuar rápido y conocer la verdad de lo que pasó para que la mujer no prolongara lo que estaba ocultando', dijo Pico Poveda.

Ante la negativa de ir al médico los investigadores se retiraron y se dieron a la tarea de buscar el taxi que recogió a la mujer. Luego de ubicarlo, el conductor dijo que ella tenía puesto un chaleco de motocicleta y que en ningún momento expresó dolor y menos le comentó lo que ella le dijo a las autoridades.

Al día siguiente la Policía regresó a la casa y le insistieron a que fuera al médico. Esta vez ella dijo que sí y fue conducida a Medicina Legal donde le practicaron una ecografía.

Las lágrimas

Con los resultados en su poder la mujer fue conducida a las instalaciones de la Sijin, donde le dijeron que para iniciar la respectiva investigación penal debía denunciar el caso, pero ella se negó.

Entonces al verse presionada la mujer estalló en llanto y confesó que todo lo que había dicho era mentira y que su estado de embarazo lo fingió porque su deseo era darle un hijo a su compañero sentimental.

La mujer quedó en libertad puesto que no pudo ser judicializada por el delito de falsa denuncia, ya que la querella no fue instaurada.
Barriga de trapo

El caso presentado en Bucaramanga recordó el de un joven de 16 años que en 1997 fue dada a conocer como una adolescente de escasos recursos que traería al mundo sextillizos.

Con el paso de los meses y cuando llegó el momento de dar a luz se conoció que la barriga era de trapo. La joven engañó al país entero, quien seguía de cerca el embarazo.

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