sábado 19 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

'Gracias a Dios porque encontraron a mi hijito'

Las Autodefensas ya le habían quitado a su hijo Jhony Alexánder Rodríguez. Ya le habían quebrado el espíritu porque en los últimos diez años nadie daba razón de su paradero. Ya le habían jodido la vida, porque siempre esperó que regresara vivo a su humilde vivienda en Tibú, Norte de Santander, aunque presentía lo peor.

Pero ella, en lugar de renunciar a su búsqueda, se quedó aferrada a la foto de Jhony Alexánder, de 24 años, que colgó en un pequeño retablo a su cuello. Ella, Luz Marina Rodríguez, de 50 años, se repetía una y otra vez que no se iría al cielo hasta encontrar a su 'hijo lindo', como lo recuerda de cariño. Ella soportó el dolor de 2.920 días de  incertidumbre, hasta que el 10 de junio de 2008 la llamaron de la Fiscalía para notificarle que encontraron a Jhony Alexánder. Estaba muerto. Sus huesitos en un recipiente, marcados con un código, para nada daban fe del hombre alegre y fuerte que crió Luz Marina.

Médicos le tomaron muestras de sangre para cotejar si los restos humanos realmente correspondían a los de su hijo desaparecido. Ella esperó 20 meses los resultados de la prueba de ADN, hasta que hace tres días le avisaron que tenía que viajar a Bucaramanga. Jhony Alexánder Rodríguez regresaría a casa en un pequeño cofre de madera fúnebre.

A las 10:43 a.m. de ayer, en el quinto piso de la Fiscalía General de la Nación, sede Bucaramanga, una funcionaria tomó el micrófono y la llamó:

- La señora Luz Marina Rodríguez, en calidad de madre de Jhony Alexánder, recibe los restos de su hijo.

Un músico, contratado por la Fiscalía, ubicado al fondo de un gran salón, interpretó a violín una suave melodía. Luz Marina caminó despacio, no soportó mucho y rompió en llanto cuando le indican la caja donde descansaban los restos de Jhony Alexánder Rodríguez. Apretó la foto en su pecho y luego abrazó al detective del CTI que le entregó una carpeta con los documentos de su hijo.

Fue entonces que muchos en ese salón quedaron perplejos. Otros lloraron sin conocer a Luz Marina o saber su historia. Incluso un par de periodistas y camarógrafos fueron presas del llanto ante el encuentro de la madre con su hijo.

'Gracias. Les agradezco de todo corazón porque encontró a mi hijo. Fueron diez años en que no conocí nada de mi hijito. No tenía esperanza de volver a ver a mi hijito. Él era mi ser querido. Soy una mujer sola, pero gracias a Dios me llevo a mi hijito para Tibú…', dijo Luz Marina.

Como en el caso de Luz María, 16 familias más de Santander y Norte de Santander recibieron ayer los restos óseos de sus seres queridos víctimas del conflicto armado. En algunos casos el reporte de desaparición figuraba desde hacía 16 años.

Al respecto, el coordinador de Grupo de Exhumaciones, Bogotá, de la Unidad Nacional para la Justicia y Paz de la Fiscalía General de la Nación, Nibaldo Javier Jiménez, explicó que en 2.500 fosas comunes halladas en el país, se han exhumado 3.140 cuerpos.

'A la fecha hemos entregado 804 cuerpos a familias en todo el país. En Santander hemos exhumado 62 cadáveres y hemos entregado 29. Los restantes 33 están en proceso de identificación', indicó Jiménez.

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