sábado 01 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Investigan homicidio ocurrido en Floridablanca

En una riña, al parecer motivada por el consumo de estupefacientes, alias ‘Chómpiras’ fue apuñalado por un grupo de jóvenes en una esquina del barrio Zapamanga IV, en Floridablanca.
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La algarabía despertó a los residentes de la calle 111A con carrera 46 del barrio Zapamanga IV. Parecía que un grupo de jóvenes noctámbulos, trasnochadores, se enfrascaba en una riña al final de las escaleras de una peatonal.

Pero aquellos gritos que dejaron sumidos en el insomnio del horror a los vecinos, eran el desfogue sediendo de quienes a las 2:20 de la madrugada tasajearon la aún tierna y frágil humanidad de Édgar Julián Marín Bustos, o ‘Chómpiras’ como le decían.

Marín, de 19 años, recibió 10 puñaladas de una horda de jóvenes como él, embebidos quizá en las alucinaciones y el delirio de las drogas.

Se desató la pelea

Bajo el azabache profundo de la madrugada, el eco de la discusión se disipaba y estrellaba contra la fachada de la Estación de Telebucaramanga, por la 46.

“¡Ñero, quédese sano, deje así ya pirobo!” oían los vecinos ahora sí bien despiertos, alertados.

“Se escuchaba a una muchacha, como dos o tres hombres más... Pero uno no se asoma porque es común que por ahí pasen ñeros y eso”, aseguró una residente.

Por un momento la bulla se detuvo, nadie escuchó gritos de auxilio, ni lamentos. Pero el silencio se rompió de nuevo con el silbato de un vigilante de cuadra que se percató que entre varios apuñalaban al ‘Chompiras’.

“¡Vámonos ñero, vámonos!” gritaron. Después, huyeron mientras Édgar Julián daba sus últimos pasos recostado a una pared, para después caer bocabajo en una esquina. Murió de inmediato.

Aquel celador llamó a la Policía, pero cuando las patrullas llegaron “Chómpiras” ya no no estaba. La mayoría de las puñaladas las recibió en el pecho, y la espalda, otras en los brazos pues al parecer los puso para defenderse; nada pudo hacer contra esa gavilla él solo.

¡Dolor!

La sangrienta escena fue acordonada por varias patrullas de la Policía. Algunos vecinos que se animaron a salir lo identificaron de inmediato. Aunque “Chompiras” frecuentaba las calles por las drogas, su familia vivía en Zapamanga V; por eso siempre estaba por ahí. Corrieron a darles la triste noticia.

Después, la calma del amanecer se resquebrajó de nuevo por los alaridos de lamento de una mamá que contemplaba la maltrecha humanidad de quien alguna vez fue su bebé. Al final, la ‘danza oficial’ de los agentes que tomaron medidas y levantaron un cadáver..

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