domingo 08 de febrero de 2009 - 10:00 AM

La culpa de los inocentes

Susana* se sintió acorralada. El abandono de Diego* ante su embarazo, el repudio de sus padres y los temores por el ‘qué dirán’, la pusieron contra la pared.

La suya fue calificada por muchos como una solución de cobardes, pero para ‘Chiche’ Maestre no fue otra cosa que la ruta de escape que la joven encontró para evitar que el mundo entero se le viniera encima.

Esa mañana, él no oyó radio, por lo tanto no se enteró de la noticia que ‘abrió’ los informativos matutinos, la misma que más tarde le contaron sus amigas: Susana se mató porque estaba embarazada.

'A mí se me desgarró el alma. Dije: No joda, tan fácil que hubiera sido contarle todo'.

Entonces el peso de la culpa lo apabulló y se sintió un criminal, merecedor de una condena: 'Yo quiero pedir, dame un castigo Señor; yo no merezco perdón, yo no soy bueno'.

De la vida real

Esta es la historia de amor de la vida real, que tuvo un triste final en un pequeño pueblo del Cesar.

Susana estaba tan enamorada de Diego que inútil hubiera resultado que alguien intentara persuadirla de la fragilidad de los sentimientos de su amado.

'Tú sabes que a veces uno como hombre no toma tan en serio ciertas relaciones e ilusiona a la otra persona, haciéndole creer que es el amor de su vida, que la relación puede llegar más allá; la mujer se engaña porque uno nunca sabe qué está pensando el otro. Ella pensaba: este es mi novio oficial, pero él pensaba que era sólo aventura de un rato'.

En el medio del idilio estaba ‘Chiche’ Maestre, amigo de ambos, confidente de él y durante cuatro años enamorado de ella. 'Él sabía muy bien que esa mujer me gustaba; ella no lo sabía y me quería como su mejor amigo. Por eso me tocaba ‘taparle’ tantas cosas, porque yo sabía que él estaba jugando con ella', dice.

Susana era hija de una familia con fuertes cimientos morales, mientras Diego era un picaflor. En una entrega sin límites, Susana resultó embarazada y fue entonces cuando pudo entender la naturaleza de su noviazgo y la rigidez de sus padres, que soñaban para ella un matrimonio de velo blanco. Sin embargo, al verla embarazada, la repudiaron.

Susana se suicidó.

Más tarde, cuando la joven se había ido para siempre -y Diego también-, fue cuando ‘Chiche’ se arrepintió de no haber hecho lo que correspondía: contarle toda la verdad. Entonces quiso flagelarse poniéndose ‘en el pellejo’ de Diego, apropiándose de toda la responsabilidad y arriesgándose a que la sociedad lo censurara -como en efecto lo hizo- por ser el responsable de la muerte de una joven madre con un hijo en el vientre.

¿Qué hizo? Una canción (‘El culpable soy yo’) en la que derramó su padecimiento y se golpeó hasta las lágrimas; una canción que no es nada distinto al reflejo de su coraje y remordimiento por haber callado: 'Voy a gritar otra vez, nadie me va a responder. Yo no supe sentir tu ternura, yo no quise creer. Yo te amaba también, te lo juro ante Dios; poco a poco sangré más la herida en tu alma de mujer… ¿Por qué tuvo que ser así?... Triste y arrepentido yo estoy'.

Las especulaciones no se hicieron esperar. 'Mucha gente empezó a decir que el protagonista era yo, que yo la había llevado a abortar y la ‘pelada’ se había muerto', dice ‘Chiche’ Maestre.

Y él también asumió su papel de culpable. Al punto que alucinaba viendo en otros niños al niño que no pudo nacer. Los veía alejarse de él, aterrorizados, porque se sentían en inminente peligro.

'Los niños del mar ya se marcharon de allí, se vieron cerca de mí y se escondieron; soy tan pecador que ahora me toca vivir pagando el precio de romper tus ilusiones'.

La explicación

Y fueron tantos los reproches en su contra, que fue necesario que el compositor lo explicara todo en una nueva canción: ‘El verdadero culpable’, que refleja los temores que lo asaltaron cuando quiso decir la verdad: 'Es que si yo le hubiera dicho a ella, él iba a decir: lo que pasa es que él también está enamorado de ti, por eso te habla mal de mí', afirma ‘Chiche’.

'Yo iba a buscarte aquel día, llevaba un presentimiento. Tu novio encontraba la forma de que yo no te viera; sabía que yo te quería y tú no te dabas cuenta; me dolían tus encantamientos y él siempre te mentía. ¿Por qué las piedras se atravesaron, por qué? Callé… no quería mirarte herida, quizás', dice la canción.

Durante muchos años, José Alfonso ‘Chiche’ Maestre mantuvo esta historia guardada en su mente. Hoy, 17 años después, quiso dar a Vanguardia Liberal su testimonio, para dejar claro el papel que jugó en este acontecimiento que culminó con el suicidio de una joven embarazada.

'Tan fácil que hubiera sido decirle: yo voy a responder. Lo digo porque yo he tenido hijos por fuera de mis relaciones formales y a todos les he dado la cara, hasta por el primero que era un embarazo que no se esperaba; éramos estudiantes, yo tenía 20 años pero me hice cargo de ella y de mi hijo, sin tener ni un peso. Yo me casé con ella en Bogotá, teniendo diez mil pesos en el bolsillo', dice.

Este es sólo un ejemplo de muchos romances efímeros que terminan con funestas consecuencias. El compositor quiso hacerlo público para proclamar un mensaje de honestidad en las relaciones afectivas, de responsabilidad cuando los enamorados traspasan las fronteras de la piel, y de coraje a la hora de enfrentar las consecuencias de la irresponsabilidad.

'Ya pude desahogarme y me liberé de ese sentimiento de culpa; por eso digo que ella, donde esté, estará vigilando mi andar porque yo siento que soy su amigo por toda la eternidad'.

* El nombre de los jóvenes protagonistas fue modificado.

FRAGMENTOS EL CULPABLE SOY YO


Voy a gritar otra vez
se van las fuerzas de mí
las palabras se hicieron
extrañas, tembló mi corazón.

El culpable fui yo
coqueteándole al sol
nunca supe darte el precio justo
cuando me hablaste de amor.

Sentí un silencio en la voz
que cantaba canciones de amor
lloré nada pude decir
alguien dijo tu novia se fue…

EL VERDADERO CULPABLE

Yo iba a buscarte aquel día de un cielo pardo y oscuro
a hablarte de mi última pena, confidente y amiga
en mi alma nunca morían, las esperanzas que el tiempo
te hicieran recoger la queja de mi amor en silencio.

(…) Donde estará el verdadero culpable de un destino tan cruel
yo sufría tanto al mirarte entregada y el se reía de ti
yo no quería ni siquiera decirte él te va a hacer morir
y ahora que vives en mi pensamiento lo puedes comprender.

Yo no te olvido, te llevo siempre
vives conmigo, aquí en mi mente. 

 

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