domingo 22 de febrero de 2009 - 10:00 AM

La sazón de Santander conquistó a Bogotá

La exquisitez de la comida santandereana, la tradicional y siempre bienvenida arepa, el especial sabor del cabro, la pepitoria, el mute y otras delicias de la región, no son exclusivas del departamento y sus alrededores.

En todo el país la cocina santandereana ha dado de qué hablar y desear, y dentro del variado y heterogéneo público de Bogotá, empresarios locales han sabido aprovechar esta tentación y llevar al corazón de la capital de la República, lo más exquisito de  Santander y sus municipios.
El Fonce Simón Bolívar

Brisas del Fonce, ubicado en el barrio Simón Bolívar, ha sido levantado a punta de esfuerzo y sacrificio por Ernesto Suárez y Elías Solano, ambos de San Gil.

'Empezamos hace ya 4 años, en la calle, con un pequeño puesto de picadas típicas, en una esquina del barrio Villa Luz. Ahora tenemos dos restaurantes en Bogotá, uno en Chapinero y otro detrás del sector de Metrópolis', dice Ernesto Suárez.

'Nuestro fuerte es la  carne oreada, la pepitoria, el mute y el cabrito; porque la idea es que quien venga, sea santandereano o no, se sienta como en una casa típica de San Gil', asegura Ernesto.

Para este par de San gileños, Bogotá ha sido un mercado duro, pero no menos gratificante. Al restaurante no llegan sólo los paisanos, sino de todas partes del país, interesados en la tradicional comida.

Uno de los restaurantes está ubicado en la Calle 66# 20 -36, y el otro en la Calle 75B#64-74, en Bogotá.

Tradición en Pozo Azul


Desde hace 20 años el nombre de Pozo Azul, un balneario de San Gil, es también el del restaurante que administra Lucy Martínez (oriunda de Barichara), en Bogotá.

Inició en un pequeño local ubicado en la zona de Galerías, pero desde hace ocho años, la necesidad de ampliar hizo que se trasladaran al exclusivo sector de La Castellana, en el norte de la ciudad.

El lugar ofrece la comida típica de Santander: arepas en horno de leña, cabro y pepitoria, son deseados por comensales de todas las regiones del país.
Aunque en Bogotá se surten de muchos de los insumos para el lugar, el cabro y la pepitoria llegan de Barichara.

La sazón regional es tal que las tres cocineras son nativas del departamento: 'Son de Curití, Concepción y Socorro, y ellas son las encargadas de la sazón típica y de que las arepas sean exactas a la que conseguimos en nuestra tierra', aclara la administradora de Pozo Azul.

Las recetas, advierte, son 'absolutamente originales. Aquí no tiene cabida la fusión. Queremos que nuestros clientes, que muchos tienen 20 años de estar acompañándonos, se sientan almorzando en San Gil', agrega. Pozo Azul está ubicado en la calle 95#48-13, Bogotá

Chorote de 34 años

Doña Carlina Huérfano, aunque boyacense, siempre fue santandereana por amor a su esposo Guillermo Durán –de Bucaramanga-, y por ello decidió que la comida que cocinaría de por vida, sería de esa región.

Llegaron a Bogotá hace más de 35 años, y hace 34 decidieron iniciar un negocio de comida popular. Pero don Guillermo quería algo tradicional y que lo hiciera sentir en casa santandereana. Buscaron locales y en la calle 26 con carrera 36 encontraron uno que se ajustaba a sus necesidades.
'Ya son muchos años en este negocio, que se convirtió en un patrimonio familiar. Mis hijos y yo estamos al frente de todo y seguimos siendo exclusivamente santandereanos', dice doña Carlina.

'El menú es arepa, carne oreada con yuca, pepitoria, cabrito, mute. La arepa la sigo cocinando en leña, eso no queda igual si se hace de otra forma', asegura.

A pesar de los años, sigue siendo la que le pone el 'toque' santandereano a la comida. 'Tengo cocineras, pero yo soy la que me encargo de que sepa a comida santandereana de verdad', cuenta doña Carlina.

Los insumos los trae de Capitanejo, especialmente el cabro. 'En Bogotá no se consigue y allá traen productos de muy buena calidad. De lo que nos traen preparamos la pepitoria, que es muy apetecida por nuestros clientes'. El restaurante está ubicado en la cra 13#36-36, Bogotá.

Orgullo Chicamocha


El negocio que inició Gustavo Bautista Fajardo, de San Gil, en el año 76, es el orgullo de sus hijos. El Cañón del Chicamocha se ha consolidado como uno de los restaurantes de comida santandereana más conocidos en Bogotá.

'Los Bautista siempre hemos querido mucho este negocio, que ha sobrevivido por más de 30 años en esta ciudad', dice Jaime Bautista, administrador e hijo del creador del restaurante.

Con cabro, carne oreada, pepitoria, mute, génovas, arepas, cebollitas y tamales, han tratado de mantener la cultura de origen. 'Aunque nuestros proveedores, en su mayoría, son de Bogotá, el cabro lo traemos de Santander, las Génovas de Charalá y las cebollitas son ocañeras', dice.

Dos cocineras santandereanas son las encargadas de hacer las arepas, la sazón del mute y los tamales.  'El cañón del Chicamocha' está ubicado en la calle 57#19-05, Bogotá. 

 

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