viernes 14 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Lo persiguieron para asesinarlo

Intentó huirle a la muerte y corrió, pero pudo más la sed de venganza de sus verdugos, quienes lo alcanzaron y le propinaron cuatro puñaladas, una de ellas en el pecho y otra en la garganta.

Ya herido y mientras sus atacantes se daban a la fuga por los empinados laberintos de cemento que unen a los barrios La Juventud y La Transición, en el Norte de la ciudad, Norberto Gamboa, de 47 años, utilizó su último suspiro de vida para caminar en medio de la oscuridad en busca de ayuda.

Serían las 8:00 de la noche del miércoles cuando dos residentes de la carrera 1 del barrio La Juventud que regresaban de sus trabajos, se toparon con el rastro de sangre que los condujo a un andén donde yacía agonizante Gamboa.

Sin tiempo que perder, la víctima, obrero de construcción de profesión, fue montada en un taxi que en cuestión de dos minutos llegó al servicio de urgencias del Hospital Local del Norte.

Allí lo atendieron, pero los médicos que lo recibieron poco podían hacer pues la sevicia con que Gamboa fue atacado lo dejó al filo de la muerte. Por eso ordenaron su traslado al Hospital Universitario de Santander, HUS.


La agonía

Aún consciente a las 8:30 de la noche del mismo miércoles, Gamboa ingresó al área de urgencias del HUS, donde varios investigadores de la Sijín intentaron entrevistarse con él para obtener pistas sobre sus agresores, pero fue imposible.

Una letal herida que le propinaron en la garganta lo silenció para siempre, incluso antes de que la muerte se lo llevara.

Durante las siguientes diez horas los médicos intentaron por todos los medios salvarle la vida al obrero de construcción.

Sin embargo, a las 7:00 de la mañana de hoy, cuando la esperanza de sus familiares por verlo bien estaba renaciendo, y cuando se suponía que ya habían pasado las horas más críticas, Gamboa dio el último suspiro.

Desconcertados por el último y fatal parte médico, la esposa e hijos de Gamboa fueron envueltos por el desconsuelo y las lágrimas. Ayer en la tarde, en medio de la lluvia, ellos se agolparon en la morgue del HUS mientras la Unidad Móvil de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, se llevaba el cadáver para Medicina Legal.


Sin pista

Al igual que con el crimen del zapatero Jaime Albarracín Rodríguez, de 54 años, acribillado el miércoles a las 5:30 en la manzana 39 con calle 20 del barrio Villa Rosa, por el asesinato de Norberto Gamboa no hay pistas, ya que tanto Albarracín Rodríguez como Gamboa fueron los únicos testigos de sus crímenes. Lo cierto es que mientras las autoridades tratan de establecer los móviles de estos dos homicidios, ocurridos el miércoles con 15 horas de diferencia, la muerte se sigue ‘paseando’ campante por el Norte de la ciudad.

 

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