lunes 27 de abril de 2009 - 10:00 AM

‘Mula’ que llevaba heroína no aceptó los cargos

Seis millones de pesos costaron las ilusiones de Víctor Fabio Cardona Hernández. Ese fue el precio que un traficante de heroína le puso a sus necesidades económicas y al cuerpo en el que transportaría los dediles de látex repletos de estupefaciente.

Es un hombre humilde -según su abogado- oriundo de Dos Quebradas (Risaralda) y residente en el deprimido barrio Los Lagos, cuya libertad quedó enredada en Bucaramanga en donde hacía tránsito aéreo hacia Panamá, una ciudad, un país, perdido en su cabeza porque ni sabe dónde queda o por lo menos, cual es la ubicación geográfica y así las autoridades lo abordaron en el aeropuerto Palonegro.

Víctor Fabio Cardona, fue el hombre de 38 años a quien la Policía detuvo el sábado en la mañana antes de que lograra abordar el avión, con 64 dediles en su estómago y de los cuales ayer le faltaba por expulsar uno.

Él se negó a aceptar los cargos que le imputó la Fiscalía, por porte y tráfico de estupefacientes, pero aún así el Juez de Garantías le impuso medida de aseguramiento consistente en detención intramural, es decir, que una vez se recupere en el Hospital Universitario de Santander saldrá para la Cárcel Modelo.

Ver video: Aseguran a capturado con heroína en el aeropuerto de Bucaramanga

Una larga expulsión

El hombre está demacrado, en la cara se le notan los largos días de abstinencia que pasó sin probar alimento, primero preparando el cuerpo para ingerir las cápsulas plásticas y luego, porque le recomendaron mantenerse así para evitar dolencias.

Precisamente ese apetito se fue acumulando tanto, que el sábado en la mañana mientras esperaba el vuelo que lo conectaría de Bogotá con Panamá, habría ‘pecado’ comiéndose algo.

El nerviosismo, sumado a un ligero malestar estomacal, más esa apariencia humilde que no pudo ocultar en las ropas impecables que usaba, llevó a que las autoridades de inmigración lo entrevistaran.

'Por el perfil físico, la actitud nerviosa, la incoherencia en las respuestas, le fue revisado el equipaje de mano que llevaba. Luego se le solicitó que le permitieran hacerle una placa en el tórax a lo que él respondió: ‘no hay problema’', relató el Juez sobre los hechos.

Pero sí había un problema. El médico de la Clínica de la Policía detectó cuerpos extraños en su cuerpo. Eran 8:35 a.m. del sábado.

A las 9:40 a.m. de ese mismo día ya en el Hospital, Víctor empezó a expulsar los dediles, primero 5, luego 10 así sucesivamente hasta completar unos 42 en el primer día.
    
Audiencia en el HUS

Ayer debilitado y extenuado permanecía en una de las camillas de Urgencias del Hospital, con dos inseparables: Un Policía y la bolsa de suero.

Hasta el lugar se tuvo que trasladar la Justicia, para adelantar la audiencia de control de garantías.

En una improvisada sala, al lado de las camillas negras que esperan un paciente y el incesante tráfico de carros de comida que se mezclan con el aroma de cientos medicamentos, la Fiscalía le imputó cargos por tráfico y porte de estupefacientes; el Ministerio Público certificó que la captura era legal; el Juez de Garantías lo declaró y determinó que incluso hubo flagrancia; pero la defensa alegó que era ilegal.

Aún así el Juez se ratificó en la decisión y aunque el imputado no se allanó a los cargos, de allí saldrá para la cárcel.

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