miércoles 27 de mayo de 2009 - 10:00 AM

Murió obrero al caer en el hueco de un ascensor

Ramiro Castañeda tenía el bolso terciado en el cuerpo y la ropa de calle con la que llegaba a la obra, es decir, apenas se aprestaba a empezar el jornal sabatino en la construcción de la calle 51 con carrera 23 de Bucaramanga.

Tres días después, el olor fétido que salía de uno de los huecos donde en el futuro funcionará un ascensor para el edificio en construcción, llevó a los demás obreros a darse cuenta que uno de los suyos había caído accidentalmente allí y estaba muerto.

Nadie se había percatado de la ausencia de Ramiro.

Un fuerte olor que salía del lugar llamó la atención de los trabajadores, que ante el hallazgo llamaron a la Policía.

Según cuentan los compañeros de Ramiro, él llegó el sábado en la mañana bien temprano, como de costumbre a trabajar. Dejó el carné en la entrada para registrar su ingreso y en seguida habría dado el mal paso que lo hizo caer en el hueco.

Eso fue lo que concluyeron ayer en la tarde, mientras observaban cómo los rescatistas de la Defensa Civil extraían el cuerpo de las entrañas de la tierra.
Al parecer, el trabajador se golpeó y perdió el conocimiento, pero luego se habría ahogado por la cantidad de agua que había en el hueco.

Castañeda, de 44 años, llevaba dos meses trabajando en la obra, era el mayor de 8 hermanos y vivía con una tía en el barrio Bucarica.

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