miércoles 11 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

'No sabemos por qué los mataron'

Para los familiares de Alba Janeth Pabón Bustos, de 36 años, y Miguel Alejandro Torres Rodríguez, de 33, asesinados el lunes en la madrugada en Piedecuesta, el doble crimen es un misterio.

Aunque reconocen que desde hace varias semanas la pareja había recibido amenazas de muerte, desconocen de dónde provenían y quién las ejecutó.

'El viernes hablé con Miguel porque estaba de cumpleaños, me dijo que estaba contento porque le iba bien en el trabajo pero preocupado porque los habían amenazado de muerte. No me dijo quién ni por qué, lo cierto es que lo noté angustiado', indicó Miriam Rodríguez, una humilde vendedora de lotería, madre de Miguel Alejandro.

En igual sentido los familiares de Alba Janeth aseguraron desconocer las razones del doble asesinato. 'Quién sabe por qué los mataron. Los que lo hicieron no saben el dolor que dejaron porque ella tenía seis hijos entre los 3 y 22 años, que no la tenían sino a ella', aseguró un  familiar de la víctima.

Lo cierto que para las autoridades el doble asesinato pudo haber obedecido a una venganza por problemas personales de alguna de las dos víctimas.

No obstante en el barrio Villa Marcela, donde residía la pareja asesinada, corre el rumor de que el crimen pudo haber sido cometido por vigilantes informales, o por una facción de desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia, Auc.

El hecho es investigado por una comisión conjunta del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía y la Sijín de la Policía Metropolitana de Bucaramanga.


Se enteró por la radio

Miriam Rodríguez prendió ayer a las 5:55 de la mañana su radio para escuchar las noticias y los resultados de la lotería, la misma que ella vende todos los días en el parque Santander.

Sin embargo, los titulares de las noticias matutinas la dejaron fría al escuchar el nombre de su hijo y el de su nuera, quienes habían sido asesinados en Piedecuesta, a la entrada del barrio Villa Marcela.

'Lo llamé y lo llamé al celular pero no me contestaba. Entonces me fui para Medicina Legal y allí estaba su cuerpo. No lo podía creer porque había hablado con él en la madrugada del lunes, media hora antes de que los mataran', recordó doña Miriam Rodríguez.

En efecto Miguel, quien se ganaba la vida vendiendo galletas en los buses, llamó a su mamá a la 1:00 de la madrugada del lunes a preguntarle por su hermano, quien vive en Arauca, pues estaba extrañado de que el viernes, que había sido su cumpleaños, no lo había llamado a felicitarlo.

Ayer a las 3:00 de la tarde los despojos mortales de Torres Rodríguez fueron puestos en velación en la funeraria Santander. Llorando sobre el modesto ataúd, doña Miriam y su esposo se resignaban al dolor y esperaban la llegada de su otro hijo que anoche viajaba desde Arauca.

Torres Rodríguez, quien hace dos años se había retirado de las filas del Ejército donde llegó a ser cabo segundo, será sepultado hoy en el cementerio Central.

 

Adiós con serenata

Mientras tanto, se cumplieron las honras fúnebres de Alba Janeth Pabón Bustos, acompañadas por mariachis que entonaron las canciones de despedida, mientras sus hijos, hermanos, tíos y amigos lloraban incasablemente, expresando además el dolor con desgarradores lamentos.

Pabón Bustos, compañera sentimental del también asesinado Torres Rodríguez, dejó huérfanos a seis hijos entre los 3 y 22 años.

'Los niños se van a quedar con algunos de los hermanos de Alba. Pobrecitos, el papá los abandonó y ahora les mataron a la mamá. Quién sabe qué va a pasar con esas criaturitas', dijo un allegado de la víctima.

A las 4:00 de la tarde, en medio de mariachis, los despojos mortales de Pabón Bustos fueron conducidos a la capilla del cementerio central donde oficiaron una misa.

Una hora después, en medio de desgarradoras escenas de dolor, el cuerpo de Pabón Bustos fue sepultado.


El doble crimen

Alba Janeth Pabón Bustos, de 36 años y Miguel Alejandro Torres Rodríguez, de 33, fueron asesinados a la 1:10 de la mañana del lunes entre los barrios Villa Marcela y Tejaditos, en Piedecuesta. La pareja habría sido interceptada por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta. Ayer se estableció que antes de dispararles los sicarios golpearon salvajemente a las víctimas. Torres Rodríguez recibió un disparo en la cabeza mientras que a su compañera sentimental le propinaron uno en el cuello.

 

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