domingo 12 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Nuevos detalles del feminicidio de una joven en Rionegro, Santander

Con una serie de engaños Sergio Andrés Quintero, de 21 años, logró idear un plan para llevar a su novia desde Bucaramanga hasta Rionegro a asesinarla. Ella quería terminar la relación porque su familia la desaprobaba.
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Poco a poco se han ido conociendo nuevos detalles del último feminicidio que estremeció a Santander, en el que Astrid Mariana Páez Mendoza, de escasos 18 años, fue asesinada a manos de la persona con la que compartió dos años de relación, Sergio Andrés Quintero.

Una de las más grandes incógnitas que rodeaban este crimen era cómo el cuerpo de la joven estudiante del programa de Tecnología en Gestión Industrial de la Universidad de Santander, Udes, terminó en una zona rural de la vereda Vega Carreño, a 50 metros de la vía entre Rionegro y Bucaramanga.

Vanguardia conoció que en la tarde del pasado miércoles Astrid Mariana, quien residía junto con su hermana mayor en el barrio Girardot de la capital santandereana, fue citada por su pareja, de 21 años.

Sergio Andrés, a sabiendas de que ella quería terminar el noviazgo porque su familia no estaba de acuerdo, le dijo a la joven que lo acompañara hasta Rionegro a vender un arma de fuego, a lo cual aceptó.

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La pareja tomó en la Avenida Quebraseca un bus de la Flota Cáchira que los llevó por la vía a la Costa Atlántica. Para hacerles creer a sus familiares que iba de paseo, Astrid Mariana metió a su morral un traje de baño.

Luego de unos 45 minutos de carretera, tras pasar el peaje de Rionegro, los jóvenes se bajaron en un sector llamado La Playita, donde queda un balneario.

Caminaron un poco a orilla de carretera hasta que sobre las 4:45 p.m. Sergio Andrés vio la entrada a una finca, cerca de la escuela Árbol Solo.

Le dijo a la estudiante que subiera hasta ese lugar, que allí lo estaban esperando para comprarle el arma.

Confiada, la víctima subió y se sentó bajo un árbol a descansar, mientras que con un papel se limpiaba el lodo que tenía en los tenis.

Fue entonces cuando Quintero sacó el revólver calibre 38 y sin mediar palabra le disparó en la cabeza a su novia.

Cometido el crimen, según conoció esta redacción, el asesino habría intentado suicidarse, pero no pudo volver a accionar el arma. Con su chaqueta, el joven cubrió el cuerpo de Astrid Mariana, luego ocultó el revólver en un matorral y caminó hasta el peaje para tomar un bus de regreso a Bucaramanga.

Le pudo la culpa

Con el asesinato a cuestas, Sergio Andrés decidió contarle lo que había hecho a un amigo. Esta persona se encargó de convencerlo para que se entregara a la Policía. Y así fue.

El asesino llevó a los uniformados hasta el lugar donde había abandonado el arma y entregó también el celular de la víctima.

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El pasado viernes, luego de ser presentado en audiencias, el joven se allanó a los cargos de feminicidio agravado y porte ilegal de armas que le imputó la Fiscalía. Por lo pronto permanece en la Estación de Policía de Rionegro a la espera de ser trasladado a un centro carcelario.

La despiden en Cáchira
El cuerpo de Astrid Mariana Páez Mendoza fue trasladado ayer a las 6:00 de la mañana al municipio de Cáchira, en Norte de Santander, de donde era oriunda.
Su féretro fue recibido con honores por una multitud que en caravana lo acompañó al aula múltiple del Colegio de Rosario, donde se graduó hace dos años como bachiller.
“Tenía muchas ilusiones, muchos proyectos. Ella le comentaba a la mamá que le iba a dar sorpresa con las notas, que estaba siendo buenos trabajos. Era una niña muy alegre, allegada al hogar”, relató José Agustín Mendoza, tío de la joven.
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