viernes 07 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Ocho años permaneció encadenado a un catre

En una estrecho cuarto de tres metros de largo por dos de ancho, con paredes de tablas y techo de latas, permaneció encadenado durante ocho años un joven de 25 años, quien según se madre sufre un trastorno sicótico de esquizofrenia.

Una llamada a la línea 123 de la Policía puso al descubierto la triste historia de José Orlando Niño Gómez, quien vive junto a su madre y hermana en una humilde casa del barrio Zarabanda, en el Norte de la ciudad.

Cuando la Policía llegó a la casa, junto a dos funcionarias de la Comisaría de Familia de Bucaramanga, encontraron a Orlando como ha estado durante los últimos ocho años: amarrado del pie izquierdo a un catre con una cadena de hierro similar a las que las Farc les ponen a los secuestrados para que no se fuguen.

'Hace 12 años, cuando vivíamos en el barrio Nápoles, tres pelados lo golpearon hasta dejarlo casi muerto y de ahí en adelante él quedó con problemas mentales. El problema es que no me lo reciben en ninguna parte y por eso me tocó amarrarlo', dijo Inés Gómez, madre del joven.

Cuadros de agresividad


Los repetitivos episodios de agresividad protagonizados por Orlando, en los cuales incluso intentó golpear a su mamá y a su hermana, obligaron a Inés a amarrarlo.

Una delgada colchoneta sobre unas tablas soportadas en un catre de hierro, hacen las veces de cama. Es allí donde Orlando pasa el día entero, mirando por entre las tablas que sirven de pared.

 'A veces se pone muy violento. Y la verdad nos atemoriza que nos haga daño o que termine agrediendo a algún vecino. Por eso mejor lo amarramos. Ahí come y duerme y no le hace daño a nadie', indicó la mamá de Orlando.

Por más de una hora la Policía y las dos funcionarias de la Comisaría de Familia intentaron persuadir a Orlando para que saliera de su encierro y así poder conducirlo al Hospital Psiquiátrico San Camilo.

Será valorado

Sin embargo no quería. Entre balbuceos solicitó un cigarrillo. Su madre dijo que eso lo calmaba y por eso se lo dieron.

Luego de fumárselo Orlando volvió al silencio. Minutos después, como si no hubiese pasado nada, se paró, pidió que lo soltaran y salió de la mano de dos policías que lo condujeron a una patrulla.

A las 5:45 de la tarde Orlando fue conducido junto a su mamá y su hermana al Hospital Psiquiátrico San Camilo, donde será sometido a una valoración siquiátrica.

'Hace algunos años intentamos llevarlo a San Camilo pero allí nos dieron una fórmula médica para comprarle droga pero no lo recibieron. Nosotros somos una familia muy pobre con pocos recursos y la verdad es que no tenemos plata para comprarle los medicamentos, por eso nos toca mantenerlo amarrado', agregó la mamá del joven, quien se gana la vida como vendedora ambulante.

LA VOZ DEL EXPERTO
María Isabel Cardona García
psicóloga de la Comisaría de Familia de Bucaramanga.


'Este muchacho sufre un trastorno sicótico llamado esquizofrenia indescifrada por lo que debe ser sometido a un tratamiento farmacológico y sicológico con el fin de que su condición mental mejore y se mantenga estable. Desde luego que las condiciones en las que se encuentra no son las óptimas ni las aconsejables en este tipo de casos', dijo.

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